Reino Unido, Francia, España… e Italia. Cada vez más gobiernos piensan lo mismo: restringir o prohibir a los adolescentes el uso de las redes sociales. Estas leyes ¿son necesarias o hay otros modos de enfrentar el problema? ¿Estamos todos de acuerdo? En resumen ¿es una buena idea? Vamos a verlo.
Qué países lo están introduciendo y cómo
Australia fue pionera: desde diciembre de 2025, los menores de 16 años no pueden tener cuentas en redes sociales, y las empresas que no cumplen la ley pueden recibir multas muy grandes.
El Reino Unido estudia dos nuevas medidas: prohibir los videos en directo para los adolescentes y un posible “toque de queda digital” a las 20:30 para los menores de 18 años. En Italia hay un proyecto de ley que propone la prohibición antes de los 15 años, pero aún no ha sido aprobada. En la Unión Europea, por ahora, no existe una norma común, aunque Francia, España, Grecia, Austria y Dinamarca piden una decisión a nivel europeo.
La norma de comprobar la edad real del usuario plantea un gran conflicto: ¿cómo comprobarla teniendo en cuenta la protección de datos personales?
¿Por qué los gobiernos quieren prohibir las redes?
Los gobiernos, las familias y los profesores están preocupados por el desarrollo de los jóvenes. Según los expertos, los niños y los adolescentes son muy vulnerables a los contenidos dañinos y a los algoritmos, que están diseñados para que pasemos el mayor tiempo posible conectados.
En los Estados Unidos acaba de terminar un proceso judicial contra Meta donde se ha demostrado que la empresa sabe que crea dependencia en los menores de sus plataformas, y que para algunos puede llegar a ser tóxico. Es por ello que, a parte de limitar el acceso horario a las redes, se plantea limitar también algunas funciones como el scrolling infinito o la reproducción automática de vídeos de corta duración.
Sin darse cuenta los menores consumen un contenido tras otro sin tiempo de pensar en el significado de lo que están viendo y sin entender si las noticias son verdaderas o falsas. Esta velocidad conlleva una caída de atención y de la capacidad de concentración de otros medios más clásicos como un libro, una película o la lección de un maestro de escuela, que tienen un ritmo más lento y que acaban resultando “difíciles” de entender.
El uso de dispositivos digitales provoca la caída de la curiosidad y la poca disposición al esfuerzo de los adolescentes. Cosa que afecta directamente a su aprendizaje y se refleja en el bajón educativo que sufre el sistema escolar europeo.
No hay que olvidar que los algoritmos y la recolección de datos personales están diseñados para crear dependencia y proponerte contenidos “adecuados” a tu perfil disfrazados de moda para el consumo de masa, dificultando la búsqueda de videos, música o imágenes diferentes, en definitiva, del desarrollo más libre de tu personalidad.
¿Tiene sentido prohibir?
Muchos expertos opinan que la respuesta es la “alfabetización digital”: aprender a analizar los medios, distinguir una información fiable de una falsa y usar las tecnologías de forma creativa. La familia y la escuela deben participar juntos en esta tarea. Prohibir reducirá algunos riesgos en las edades más vulnerables, pero no es la solución completa. Antes o después, los jóvenes usarán las redes y la inteligencia artificial.
Amnistía Internacional no ve con buenos ojos prohibir las redes a los menores. Cree necesario proteger a todos los usuarios de las redes (también a los adultos) de contenidos dañinos, falsos y con lenguaje violento.
Otros investigadores universitarios piensan que la prohibición quitará la posibilidad a muchos jóvenes de informarse, organizarse activamente y discutir entre ellos. Las redes sociales son una herramienta demasiado importante y no debemos castigar a los adolescentes, sino obligar a las grandes empresas tecnológicas a repensar su estructura, tal vez reduciendo la posibilidad de enriquecerse mediante publicidad dirigida a los más jóvenes.
Y… ¿los jóvenes?
Los adolescentes son los afectados directamente en este debate entre gobiernos y grandes multinacionales tecnológicas, pero casi nadie toma en consideración su punto de vista.
Para el presidente del Foro europeo de la Juventud resulta un problema complejo porque no se tiene en cuenta que para una generación nacida con las redes sociales, estas son una parte integrante y fundamental para comunicarse y construir su sociabilidad. Teme que, cuando se prohiban, muchos jóvenes no sabrán cómo ocupar sus horas ni socializar. La eliminación de los espacios online debe prever una fuerte inversión de lugares de reunión reales: se necesitan nuevas actividades que ofrezcan a los jóvenes la misma sensación de comunidad que les dan las redes.
- La generación alfa (¡la tuya!) ha nacido conectada a las redes sociales, pero ¿sabe utilizarlas? Y tú, ¿qué piensas?
- ¿Qué peso le das al tiempo online, y al offline?
- Según tu opinión ¿existe realmente un problema con las redes sociales?
- ¿Has sufrido, o conoces a alguien que ha sufrido algún problema a raíz de las redes sociales?
- En caso de que Europa llegue a prohibir las redes sociales a los menores de 18 años ¿has pensado qué harás con tu tiempo?
Riferimento nel corso: vol. 2 Unità 14
Gli autori
Mercè Salom Parés
Barcellonese laureata in belle arti e regia cinematografica, fornisce servizi di produzione, scenografia e costumi, per video educativi. Pubblica in Spagna la raccolta di poesie “No, gràcies, faig tard” e il manuale “Rituales para la vida moderna”. Dopo anni vissuti a Berlino si trasferisce in Italia dove, insieme a Davide Balistreri, crea contenuti e racconti per adolescenti.
Davide Balistreri
Laureato in Storia a Torino, da dieci anni progettista ed educatore nei quartieri multiculturali della città. Si è anche dedicato alla realizzazione di documentari, colonne sonore e spettacoli teatrali. Dopo sei mesi passati in asia scrive un libro sul suo viaggio. Insieme a Mercè Salom crea contenuti e racconti per adolescenti, in italiano e spagnolo.