Para saber cuáles son los trayectos que producen más accidentes de tráfico, hay que diferenciar entre frecuencia y gravedad. La mayoría de los siniestros con víctimas se registran en vías urbanas, donde se concentran los desplazamientos cotidianos. Sin embargo, las consecuencias más graves se producen en carreteras interurbanas y, especialmente, en las vías convencionales.
Por tanto, el recorrido más peligroso no siempre es el más largo. Un trayecto diario aparentemente sencillo puede favorecer la distracción y el exceso de confianza, mientras que una carretera secundaria combina velocidades elevadas, cruces, curvas y circulación en ambos sentidos. A estos factores se añaden el cansancio, la meteorología y el estado del vehículo.
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Tipos de vías donde ocurren más siniestros viales
Los datos consolidados de la DGT muestran que en 2024 se produjeron en España 101.996 siniestros con víctimas y 1.785 fallecidos. El 65 % de los accidentes ocurrió en vías urbanas, pero las carreteras interurbanas concentraron el 72 % de las víctimas mortales.
Esta diferencia se explica, en parte, por la velocidad y las características de cada vía. En las ciudades se realizan numerosos desplazamientos y coinciden coches, motocicletas, bicicletas, vehículos de movilidad personal y peatones. Hay más intersecciones, semáforos, incorporaciones y maniobras, por lo que se acumulan más colisiones, alcances y atropellos.
En cambio, los siniestros fuera de poblado suelen tener consecuencias más graves. En 2024, el resto de vías interurbanas —las distintas de autopistas y autovías— concentró el 67 % de los siniestros con víctimas registrados en vías interurbanas y el 72 % de las personas fallecidas en ese ámbito. En concreto, en las carreteras convencionales fallecieron 933 personas.
¿Cuáles son los trayectos específicos con mayor índice de siniestralidad?
No existe una única ruta que pueda considerarse la más peligrosa para todos los conductores. El número de accidentes de una carretera depende también de su intensidad de tráfico: una vía muy transitada puede registrar muchos siniestros sin tener necesariamente el mayor riesgo por kilómetro recorrido.
En la Red de Carreteras del Estado, la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible identifica los tramos de concentración de accidentes, conocidos como TCA. Se trata de tramos de carretera, por lo general de hasta 3 km y con más de tres años en servicio, en los que las estadísticas indican que el riesgo de sufrir un accidente es significativamente superior al de otros tramos de características similares. Para identificarlos se tienen en cuenta, entre otros factores, los siniestros con víctimas, el tipo de carretera, la zona y el tráfico soportado por la vía.
La relación de estos tramos se actualiza periódicamente. En la Red de Carreteras del Estado, la renovación se realiza cada tres años, por lo que los puntos identificados como TCA pueden variar de una actualización a otra en función de la evolución de la siniestralidad, el tráfico y las características de la vía.
Más allá de las carreteras concretas, existen varios tipos de trayectos que exigen especial atención:
- Recorridos urbanos habituales. El trayecto de casa al trabajo, al colegio o al supermercado puede generar exceso de confianza. Al conocer la ruta, es más fácil conducir de forma automática, anticipar incorrectamente lo que harán otros usuarios o prestar atención al teléfono y a otras distracciones.
- Carreteras convencionales con un carril por sentido. La ausencia de separación física aumenta las consecuencias de una invasión del carril contrario. En las vías interurbanas, las salidas de la calzada representaron en 2024 el 41 % de las víctimas mortales y las colisiones frontales, el 21 %.
- Accesos urbanos e intersecciones. Son puntos en los que coinciden trayectorias diferentes y se producen frenadas, giros, cambios de carril y pasos de peatones. En las ciudades, los atropellos representaron el 41 % de las personas fallecidas durante 2024.
- Desplazamientos nocturnos y de fin de semana. En 2024 se registraron más fallecidos fuera del fin de semana que durante él, pero el índice de letalidad fue mayor el sábado y el domingo, tanto en vías interurbanas como urbanas. La conducción nocturna añade dificultades como una menor visibilidad y puede coincidir con cansancio o somnolencia, por lo que exige extremar la atención y adaptar la velocidad a las condiciones.
Factores clave que multiplican el riesgo de accidentes en ruta
La vía condiciona el riesgo, pero rara vez explica por sí sola un siniestro. La velocidad inadecuada, las distracciones, no mantener la distancia de seguridad o realizar una maniobra precipitada pueden convertir un pequeño error en un accidente grave.
Además, las circunstancias cambian durante un mismo recorrido. Una carretera segura con tráfico fluido puede complicarse por la lluvia, una retención, la aparición de niebla o la pérdida de concentración del conductor.
El cansancio y la somnolencia en trayectos monótonos
Las autopistas y autovías suelen ser más seguras desde el punto de vista de su diseño. Sin embargo, mantener durante mucho tiempo una velocidad estable en un entorno con pocos estímulos puede reducir el nivel de atención.
La DGT señala que la somnolencia interviene directa o indirectamente en entre el 15 % y el 30 % de los accidentes de tráfico. El riesgo no aparece solamente por la noche: también puede producirse después de comer, tras dormir poco o durante trayectos prolongados y monótonos. Por eso, antes de salir conviene revisar los principales preparativos y consejos para un viaje largo en coche, desde la planificación de las paradas hasta la puesta a punto del vehículo.
Los bostezos, el picor de ojos, los cambios continuos de postura o no recordar los últimos kilómetros son señales para detenerse. Abrir la ventanilla, subir la música o beber café no sustituye al descanso. Si notas sueño, para en un lugar seguro y duerme antes de continuar.
Conducir con meteorología adversa: lluvia, nieve y niebla
La lluvia reduce la adherencia y aumenta la distancia necesaria para detener el vehículo. La niebla limita la visibilidad, mientras que el hielo y la nieve pueden provocar una pérdida de control incluso a velocidades moderadas.
Ante estas condiciones, reduce la velocidad, aumenta la distancia de seguridad y evita aceleraciones, frenadas o giros bruscos. También debes utilizar el alumbrado adecuado y consultar el estado de las carreteras antes de iniciar el viaje.
El mantenimiento deficiente del vehículo y el estado de la vía
Unos neumáticos desgastados, una presión incorrecta, amortiguadores deteriorados o unas luces mal reguladas pueden reducir tu capacidad para evitar un accidente. El problema se agrava con lluvia, durante una frenada de emergencia o al realizar una maniobra evasiva.
La DGT recuerda que el mantenimiento de los sistemas de seguridad es esencial y que el riesgo de fallecer o resultar hospitalizado aumenta con la antigüedad del vehículo. No obstante, la edad no es el único factor: un coche reciente también puede ser inseguro si no recibe las revisiones necesarias.
El estado de la infraestructura también influye. Baches, marcas viales poco visibles, obstáculos, curvas mal interpretadas o márgenes reducidos requieren mayor anticipación. Cuando detectes una zona deteriorada, evita maniobras repentinas y adapta progresivamente la velocidad.
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Consejos de seguridad vial para prevenir accidentes en tus desplazamientos
La prevención comienza antes de arrancar y debe mantenerse incluso en las rutas que realizas cada día:
- Planifica el recorrido y consulta el tráfico y la meteorología.
- Descansa antes de los viajes largos y realiza pausas periódicas.
- Adapta la velocidad a la vía, la visibilidad y el tráfico.
- Mantén una distancia suficiente para reaccionar sin frenar bruscamente.
- Evita cualquier distracción, incluido manipular el móvil o el navegador.
- Revisa neumáticos, frenos, luces y limpiaparabrisas antes de desplazamientos importantes.
- Extrema la atención en carreteras convencionales, cruces, curvas y cambios de rasante.
Incluso aplicando todas estas precauciones, puedes encontrarte con un siniestro durante el recorrido. En ese caso, mantén la calma, protege la zona sin exponerte y avisa a los servicios de emergencia cuando sea necesario. Conocer qué hacer ante un accidente de tráfico te ayudará a seguir la conducta PAS —proteger, avisar y socorrer— sin generar nuevos riesgos.