Cuando el día a día se come la estrategia - Síntesi

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Los departamentos de comunicación no paran. Gestionan redes sociales, revisan contenidos, preparan presentaciones, organizan eventos, responden a peticiones internas, actualizan la web y resuelven urgencias. La mayoría trabaja mucho. Incluso demasiado.

El problema es que esta intensidad no siempre les deja espacio para pensar, priorizar y anticiparse. Y cuando la dirección de comunicación dedica demasiado tiempo a ejecutar y demasiado poco a ejercer su función estratégica, corre el riesgo de ir perdiendo peso hasta volverse irrelevante.

Imaginemos una dirección de comunicación que pasa buena parte del día decidiendo qué publicar en LinkedIn, revisando textos o coordinando contenidos. Cuando termina la jornada ha resuelto decenas de tareas, pero quizá no ha tenido tiempo de plantearse las preguntas realmente importantes: ¿qué reputación quiere construir su organización? ¿En qué ámbitos quiere ser un referente? ¿Qué riesgos debe anticipar? ¿Qué grupos de interés son prioritarios? ¿Qué necesita la organización de la comunicación para alcanzar sus objetivos?

Gestionar canales es necesario, pero el valor de una dirección de comunicación reside sobre todo en el criterio: entender el contexto, escuchar, detectar riesgos y oportunidades, definir posicionamientos, ordenar prioridades y ayudar a la dirección
de comunicación a tomar decisiones. Para poder hacerlo, resulta imprescindible reservar tiempo para pensar, analizar y anticipar, especialmente en un momento en que muchas tareas operatives pueden externalizarse, automatizar o ejecutar con el apoyo de la inteligencia artificial. Porque ser estratégico no es hacer más cosas, sino saber cuáles aportan realmente valor y cuáles consume tiempo y recursos.

En Síntesi creemos que una de nuestras funciones es precisamente ayudar a los profesionales de la comunicación a recuperar ese espacio. Asumir, organizar o reforzar parte del trabajo cotidiano y ayudarles a pensar, analizar ydefinir prioridades para que puedan concentrarse donde aportan más valor: en la estrategia, el criterio y el acompañamiento a la dirección.

Porque una buena estrategia de comunicación no consiste en hacer más. Consiste en saber qué hay que hacer, por qué y con qué objetivo.

Recapiti
Dolors Gordils