Una estructura con menos directivos, un mayor uso de la inteligencia artificial y una nueva generación de vehículos eléctricos. BMW intensifica su transformación en un mercado con una competencia creciente, mientras el empuje de las marcas chinas y el desequilibrio comercial con China llevan a Europa a revisar su estrategia.
BMW dio a conocer la semana pasada el nuevo iX4, el tercer modelo de la Neue Klasse. Esta nueva generación de vehículos eléctricos incorpora una arquitectura tecnológica completamente renovada. Su presentación va más allá de una novedad en el calendario de la compañía: constituye una parte relevante de su respuesta a un mercado en el que los competidores chinos progresan a un ritmo cada vez mayor.
La renovación de BMW también alcanza a su organización. A finales de septiembre, la compañía comunicó un plan para eliminar aproximadamente una quinta parte de determinados cargos directivos y ampliar el uso de la inteligencia artificial (IA) para simplificar procesos y mejorar la eficiencia. Con ello, aspira a recuperar un margen operativo de entre el 8% y el 10% en su división de automóviles al inicio de la próxima década.
Recuperar la rentabilidad, una prioridad para BMW
Sus resultados permiten comprender la urgencia de estos cambios. En los seis primeros meses de 2026, los ingresos del negocio de automóviles retrocedieron un 7,4% y el beneficio operativo cayó un 45,6%. El margen operativo descendió al 3,6%, frente al 6,2% de 2025, afectado sobre todo por la debilidad de China, la intensificación de la competencia y los efectos de los costes, las divisas y los aranceles.
La evolución por regiones muestra un contraste significativo. Durante el segundo trimestre, las ventas de BMW y MINI aumentaron un 7,6% en Europa y un 11,9% en Estados Unidos, mientras que en China disminuyeron un 30,2%. En el conjunto del primer semestre, la caída en el mercado chino fue del 20,4%.
En este proceso, la IA tiene un papel que supera su aplicación en los vehículos. BMW prevé incorporarla también a ingeniería, desarrollo, compras, producción y administración para agilizar las tareas y recortar costes. El desafío de la compañía consiste tanto en mejorar sus coches como en fabricarlos con mayor eficiencia.
El desafío chino se extiende más allá de sus fronteras
China fue durante años uno de los principales motores de crecimiento de las marcas europeas. Ese escenario ha cambiado. Aunque sigue siendo un mercado esencial, sus fabricantes ya no centran la competencia únicamente en su país y buscan ganar presencia en Europa.
Los vehículos electrificados reflejan con especial claridad esta evolución. Hasta agosto, los eléctricos puros suponían el 21,7% de las matriculaciones de automóviles nuevos en la Unión Europea y los híbridos enchufables aportaban otro 10%. Entretanto, la participación conjunta de la gasolina y el diésel se había reducido al 29%. En España, las marcas chinas reunieron el 37,9% de las matriculaciones de eléctricos e híbridos enchufables entre enero y septiembre, lideradas por BYD.
Bruselas estudia cómo responder
La rivalidad entre fabricantes adquiere también una dimensión comercial. Durante el segundo trimestre, las compras de bienes de la UE a China ascendieron a 153.600 millones de euros, mientras que las exportaciones sumaron 50.300 millones. El resultado fue un déficit superior a los 103.000 millones.
Este desequilibrio cobró mayor protagonismo la semana pasada, cuando Bruselas negoció con Pekín para recortar un déficit comercial que supera los 1.000 millones de euros al día. Los automóviles chinos figuran entre los principales motivos de preocupación: en el último año, las importaciones europeas de híbridos enchufables crecieron un 86% y las de eléctricos puros, un 40%.
La negativa de China a restringir voluntariamente sus exportaciones de híbridos enchufables ha llevado a Bruselas a valorar posibles actuaciones. De este modo, el automóvil trasciende el ámbito industrial y ocupa un lugar central en las relaciones económicas entre Europa y China.
Una transformación decisiva para BMW
Ante este escenario adverso, BMW combina ajustes de costes, inteligencia artificial y el desarrollo de nuevos vehículos eléctricos. El iX4 desvelado la semana pasada, cuya llegada al mercado está prevista para marzo de 2027, ilustra el alcance de la renovación tecnológica que persigue la compañía.
Sin embargo, el desafío no se resuelve únicamente ampliando la gama de modelos. Los fabricantes europeos cimentaron durante décadas su ventaja en la ingeniería, la marca y la calidad. A esas fortalezas deberán sumar ahora la capacidad de competir en costes, software, baterías y rapidez de adaptación.
Para BMW, China representa mucho más que un destino para sus ventas. También es el origen de algunos de los competidores que pueden exigirle una transformación más rápida. Ese cambio de escenario quizá constituya el mayor desafío para la industria europea.
Gabriel Antonio JustinianoAnalista