La apertura mecánica del iPhone 18 Pro explicada: luz, desenfoque y ruido

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El iPhone 18 Pro y el 18 Pro Max comparten una cámara principal con apertura mecánica. Puede trabajar a f/1,48, f/1,8, f/2,8 y f/4, y por defecto usa f/1,8. En automático apenas se nota, porque el iPhone sigue decidiendo casi todo. El cambio aparece al elegirla manualmente, porque por primera vez se puede decidir cuánta luz entra físicamente por la lente.

Lo he probado con el iPhone 18 Pro Max en una comparativa frente al iPhone 17 Pro Max, que podéis ver también en el siguiente vídeo.

Al margen de la captura de colores o el nivel de detalle, que dependen mucho del procesamiento, la comparativa se centra en ver qué pasa cuando un iPhone abre y cierra un diafragma real. Afecta a tres cosas: la luz, el desenfoque del fondo y el ruido, y en las tres hay algo que ganar y algo que perder.

Cuanto más pequeño el número, más luz entra

Con la apertura pasa algo que al principio despista. Un número más pequeño significa un agujero más grande, así que f/1,48 deja pasar bastante más luz que f/4. Y aquí hay piezas que se mueven dentro del objetivo, no un filtro ni un ajuste de software.

La diferencia se calcula elevando al cuadrado la relación entre los dos números. Con la misma escena y el mismo tiempo de exposición, f/1,48 recoge unas 7,3 veces más luz que f/4. Entre f/1,8 y f/1,48 la ganancia es de 1,48 veces, bastante más discreta. Por eso no espero grandes cambios de noche si comparo el modo automático del 17 Pro Max con el del 18 Pro Max, que se queda en f/1,8. Donde se nota es en los extremos.

Gráfico 1. Comparación teórica de luz relativa. Se mantienen fijos la escena, el sensor, la transmisión óptica y el tiempo de exposición; f/1,48 equivale al 100 %.

El desenfoque que llega desde la lente

Al abrir el diafragma también se estrecha la zona que queda nítida, y el sujeto se separa más del fondo. Al cerrar a f/4 ocurre lo contrario y entran más planos enfocados. Este desenfoque se produce en la óptica, antes de que la luz llegue al sensor. El modo Retrato y el modo Cine lo simulan después con software, y se pueden combinar con él.

Es útil con una cara que tiene luces detrás, con un objeto muy cerca de la cámara o con un grupo de personas a distintas distancias. Puedo aislar un detalle o enseñar toda la escena. Eso sí, la profundidad de campo depende también de la distancia al sujeto, de la focal y del tamaño del sensor, así que el iPhone no va a desenfocar como una cámara de sensor grande.

Gráfico 2. Esquema conceptual, no una medición de profundidad de campo del iPhone. La zona nítida depende también del encuadre y de la distancia de enfoque.

Para verlo en una escena real hice dos fotos a unas plantas, una a f/1,8, la apertura del modo automático, y otra a f/4. En la primera, las hojas del centro se despegan de un fondo suave. En la segunda, el fondo conserva más formas. El encuadre y alguna hoja se movieron entre una toma y otra, así que sirven para ver el carácter de cada apertura, no para medir centímetros de nitidez. A f/1,48 la separación sería todavía mayor.

f/1,8, la apertura por defecto. 1/357 s e ISO 64, según los metadatos del archivo.

f/4. 1/121 s e ISO 160, según los metadatos del archivo.

Enfoque manual y focus peaking

La apertura marca cuánta parte de la escena puede quedar nítida y el enfoque decide dónde cae esa zona. El iPhone 18 Pro añade enfoque manual a la app Cámara, con un regulador de distancia para llevar el foco hacia delante o hacia atrás. Así no dependo de que el teléfono elija la hoja, la cara o el edificio que le parezca más importante. En un plano preparado puedo repetir la toma igual y evito que el enfoque salte de un sujeto a otro a mitad de grabación.

Ajustar algo tan fino mirando la pantalla a pleno sol sería complicado sin ayuda. Por eso incluye focus peaking, una asistencia que dibuja contornos sobre las zonas que detecta enfocadas mientras se mueve el regulador. En la captura se ven esas líneas claras alrededor de las hojas, que indican qué plano está entrando en foco.

Los contornos claros marcan las zonas que el sistema detecta enfocadas mientras se mueve el regulador. Solo se ven en pantalla y no quedan grabados en la foto ni en el vídeo. El histograma de la esquina inferior izquierda se refiere a la exposición, no al enfoque.

Con esto puedo empezar con las hojas cercanas nítidas y llevar el foco al fondo cuando me interese. El peaking resalta bordes con contraste, así que en texturas complicadas marca varias zonas a la vez y no asegura que, por ejemplo, un ojo esté perfectamente enfocado. Antes de grabar conviene ampliar la imagen y comprobar el punto importante. Para volver al enfoque automático está la opción A. No aparece en todos los modos de Cámara, pero donde está resulta muy práctica.

En el vídeo también hice una prueba de noche con una lámpara. Entre una toma y otra la diferencia es pequeña, salvo por un detalle. Al cerrar a f/4, alrededor del punto de luz aparece un destello en forma de estrella, y a f/1,48 la luz se ve más redonda. Un detalle menor, pero que demuestra que el diafragma se mueve de verdad.

Lo que cuesta cerrar el diafragma

Cerrar el diafragma significa recibir menos luz. Para que la imagen no salga más oscura, la cámara tiene que compensarlo alargando el tiempo de exposición, subiendo la ganancia o haciendo las dos cosas.

Las fotos de las plantas lo muestran con datos reales. A f/1,8 el iPhone disparó a 1/357 s con ISO 64. A f/4 alargó la exposición hasta 1/121 s, casi el triple, y subió el ISO a 160. En una foto quieta y con buena luz hay margen de sobra, pero si algo se mueve, ese tiempo de más puede dejarlo borroso. En vídeo hay todavía menos margen, porque cada fotograma dura lo que dura.

Pongamos un ejemplo teórico en vídeo con el obturador fijo. Si a f/1,48 bastara con ISO 400, a f/4 harían falta unos ISO 2.900 para mantener el mismo brillo. No son valores medidos en el iPhone, solo una forma de entender por qué en mi toma de vídeo a f/4 las sombras tienen más ruido. El procesado de Apple puede disimularlo, pero no recuperar la luz que el diafragma no dejó pasar.

Gráfico 3. Ejemplo hipotético a brillo constante, con obturador fijo e ISO 400 a f/1,48 como punto de partida. Valores redondeados; no representa lecturas de metadatos.

Por eso echo de menos poder fijar el ISO en la app Cámara. Tengo apertura, obturador, balance de blancos e histograma, y los he usado en las pruebas sin problema. Pero si no controlo la ganancia, me falta una pieza para decidir cuánta luz, cuánto desenfoque y cuánto ruido acepto en cada toma.

Lo que todavía puede mejorar

Es el iPhone más completo para foto y vídeo que he probado. El modo Cine graba ya a 4K y 60 fps, y poder aplicar el efecto después sobre un vídeo normal de la cámara principal me parece un acierto enorme. Para mi forma de trabajar echo en falta dos cosas. Una es grabar a 50 fps en PAL, porque tengo 25 y 100 pero no ese punto intermedio. La otra es un modo Acción en 4K, que ahora se queda en 2,8K y es otra área de mejora para quienes usamos el iPhone como herramienta profesional de vídeo.

La apertura mecánica no hace que todas las fotos salgan mejor por sí sola. Lo que aporta es poder elegir. Abrir cuando quiero luz y un fondo desenfocado, cerrar cuando quiero enseñar más escena aunque suba el ruido. Si Apple añade el ISO manual, ese control estará completo.

Recapiti
Fabián Fernández