Raíces grasas, puntas secas y más encrespamiento: las consecuencias del calentamiento global en tu pelo
Belleza | Comments are Closed | 21 octubre, 2026 | 0
- El aumento de las temperaturas y la radiación solar pueden alterar el equilibrio del cuero cabelludo, favorecer el exceso de grasa y debilitar la fibra capilar
- Jerónimo Ors, farmacéutico y director de Cosméticos Paquita Ors, explica cómo el calor, la contaminación y la humedad ambiental afectan a la salud capilar y qué medidas ayudan a protegerla
Madrid, 20 de octubre de 2026
El calentamiento global no solo transforma el entorno, sino que también plantea nuevos retos para la salud de la piel y el cabello. El aumento de las temperaturas, la radiación ultravioleta, la contaminación y los cambios en la humedad ambiental pueden alterar el equilibrio del cuero cabelludo y deteriorar progresivamente la fibra capilar.
Jerónimo Ors, farmacéutico y director de Cosméticos Paquita Ors, explica cómo estos factores ambientales afectan al cabello y por qué es importante adaptar las rutinas de cuidado a unas condiciones cada vez más exigentes.
¿Por qué el calor puede provocar raíces grasas y puntas secas?
Las temperaturas elevadas pueden estimular la producción de sebo en el cuero cabelludo y favorecer la proliferación de Malassezia, una levadura relacionada con la dermatitis seborreica, que puede causar descamación, picor e inflamación. Al mismo tiempo, el calor y la radiación solar deterioran la fibra capilar, que pierde elasticidad, se vuelve más áspera y se rompe con mayor facilidad.
El sol y la contaminación, enemigos silenciosos del cabello
La exposición acumulada a la radiación ultravioleta puede alterar los pigmentos y las proteínas del cabello, reduciendo su brillo y resistencia. A ello se suma la contaminación urbana, cuyas partículas se depositan sobre el cabello y pueden contribuir a su deterioro. En ambientes húmedos, además, la fibra capilar absorbe agua y favorece el encrespamiento.
¿Cómo proteger el cabello frente al cambio climático?
Ante estos factores, la prevención y la adaptación de las rutinas de cuidado adquieren una importancia creciente.
Entre las recomendaciones de Jerónimo Ors destacan:
- Incorporar la fotoprotección capilar a la rutina habitual. Los productos diseñados para proteger el cabello de la radiación solar pueden utilizarse siempre que exista exposición, sin limitar su uso exclusivamente a las vacaciones. También conviene proteger el cuero cabelludo, especialmente en las zonas con menor densidad capilar, mediante productos adecuados y barreras físicas como sombreros.
- Humectación profunda y progresiva. Es fundamental recurrir a activos respetuosos y altamente hidratantes, como el ácido hialurónico, capaces de sellar el agua dentro de la fibra capilar, devolviéndole la flexibilidad y el peso molecular que el viento y el calor le arrebatan.
- Adaptar el cuidado del cuero cabelludo a cada estación. Durante los cambios de estación, el uso de lociones botánicas y tratamientos específicos orientados a regular el sebo y calmar la inflamación resulta vital para mantener el folículo activo y frenar los procesos de caída.
El cuidado de la piel y el cabello va más allá de una cuestión estética. Mantener sus barreras protectoras y adaptar los hábitos a las condiciones ambientales permite prevenir parte del deterioro asociado a las agresiones externas. En un contexto de cambio climático, conocer cómo influyen el calor, el sol, la contaminación y la humedad es un primer paso para proteger la salud cutánea y capilar a largo plazo.