Y llegó el final de la visita del Rector Mayor de la Congregación Salesiana, don Fabio Attard, a la casa salesiana de Atocha, en Madrid. Fue este domingo 25 de octubre, con la celebración de la misa en la Basílica de María Auxiliadora. En el acto, el Superior de los Salesianos pudo despedirse de esta realidad salesiana que cumple, en 2026, 125 años de vida.
Seguimos el sueño de Don Bosco
La mañana de este domingo de octubre, tuvo dos momentos destacados en la programación de los actos oficiales por la visita del Rector Mayor. A las 10:30 horas, comenzó la acogida de los participantes que, media hora más tarde, a las 11 de la mañana, pudieron encontrarse con don Fabio en la cripta de Atocha. Los participantes pertenecían a los 11 grupos de la Familia Salesiana que están presentes en la Inspectoría Santiago el Mayor (SSM).
Este encuentro, cercano y fraterno, duró una hora aproximadamente. El delegado Inspectorial de la Familia Salesiana, Josean Hernández, tomó la palabra para explicar el por qué de la presencia salesiana en la realidad de Atocha en Madrid. Hizo un repaso histórico de aquellos momentos históricos claves que se dieron para asentar esta presencia en la capital a finales del siglo XIX.
La escucha en tres dimensiones…
El Rector Mayor fue invitado a compartir una reflexión a todos los presentes. El XI Sucesor de Don Bosco recordó los pasos que la Familia Salesiana está dando en el mundo, muy positivos. Y les presentó tres palabras para profundizar:
“La escucha”, con tres dimensiones… la espiritualidad, cuidando nuestra relación con Dios para estar con los jóvenes; la carismática, llevando a Don Bosco con nosotros en todo lo que hacemos; y, finalmente, la cultural de hoy, sabiendo analizar y comprender los tiempos que nos toca vivir actualmente. “¿Dios nos sigue llamando hoy para trabajar con los jóvenes? Ellos nos hablan desde el su grito silencioso”, les dijo.
La segunda: “la comunión”. El binomio Iglesia-sinodalidad. El Rector Mayor incidió que, desde el Capítulo General Especial de los Salesianos de 1972, ya se recogía la necesidad de trabajar conjuntamente con los laicos, porque ellos llevan en sí también el carisma salesiano de Don Bosco. Y el ambiente de familia es clave para las presencias educativo-pastorales de las presencias salesianas.
Y la última: “la misión”, compartiendo el carisma salesiano. No hay que tener miedo a ofrecer espacios a los jóvenes para presentar a Jesús. “Los jóvenes claman no dejarlos solos y necesitan que los acompañemos a encontrar a Jesús y a Don Bosco”, comentó. E incidió en compartir el Evangelio con aquellas personas más vulnerables de la sociedad. Y favorecer un ecosistema donde puedan, todos, saber qué quiere Dios de cada uno de ellos.
Después de su intervención, hubo un breve tiempo de preguntas, que versaron sobre el extrarradio de las presencias salesianas, en particular de Salesianos Atocha, y cómo transmitir mejor la devoción de María Auxiliadora a los jóvenes. Una foto de familia cerró el encuentro de la Familia Salesiana con don Fabio Attard.
Una misa para dar gracias
La visita del Rector Mayor concluyó con la celebración de la misa, a las 12:30 horas, en la Basílica de María Auxiliadora. En un templo abarrotado, don Fabio ofició la misa, concelebrada por un nutrido grupo de salesianos, junto a él en el altar.
En la homilía, el Superior de los Salesianos centró sus palabras en los dos aniversarios que se han celebrado con esta visita, sueños hechos realidad que deben continuar. El Rector Mayor enlazó estas efemérides con las lecturas del Evangelio de este domingo. “Amarás a Dios sobre todas las cosas y amarás a tu prójimo como a ti mismo”, los dos mandamientos más importantes, como dijo Jesús al ser preguntado. Y es en el amor en lo que se basó su homilía, del que la semilla brota y da fruto, como la presencia salesiana en Atocha durante tantos años o de la Asociación de Salesianos Cooperadores en este siglo y medio de vida. “Si la semilla brota de nuestro interior, el amor se abrirá camino”, expresó. Y el gracias especial a tantas personas que en estos aniversarios pusieron su semilla para que fructificaran.
Puso el ejemplo de Don Bosco. Cómo acogió a cada joven sin importar su pobreza, su procedencia, su creencia, su personalidad, etc. Solo quería que cada joven creciera espiritual y educativamente. Y resaltó que depende de nosotros ahora seguir caminando junto a ellos. “Abrir nuestros ojos a Dios hace descubrir su rostro a los jóvenes; cerrarlos, nos hace ciegos”, expresó.
Al finalizar la misa, el Provincial de Salesianos Santiago el Mayor (SSM), José Carlos Sobejano, expresó su agradecimiento, en nombre de toda la presencia salesiana, de su visita. “Gracias por estos días. Somos familia y tú eres padre para todos nosotros. Que sepamos acompañar a los jóvenes en su fe”. El Rector Mayor recibió un regalo de parte de Salesianos Atocha, una imagen de la Sagrada Familia. Con la bendición de María Auxiliadora concluyó esta visita del Rector Mayor a la casa salesiana madrileña.