Contaje quirúrgico incorrecto de gasas, agujas e instrumental: revisión y propuesta de protocolo enfermero - Cursos FNN

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Incorrect surgical counts of sponges, sharps and instruments: review and nursing protocol proposal

Autora:

Lidia Baños Aristimuño

Resumen

Introducción:

El material quirúrgico retenido es un evento adverso grave y prevenible. Su incidencia oscila entre 1/5.500 y 1/18.760 intervenciones y, en la mayoría de los casos, el recuento se había registrado como correcto.

Objetivo:

Sintetizar la evidencia reciente sobre el contaje quirúrgico de gasas, agujas e instrumental y proponer un protocolo de actuación enfermera basado en ella.

Método:

Revisión estructurada de la literatura en PubMed, Cochrane Library y CUIDEN (2021-2026; español e inglés; adultos; ámbito quirúrgico). Se incluyeron estudios de intervención, de mejora de la calidad, observacionales, revisiones y guías, y se excluyeron casos clínicos, cartas y cuerpos extraños no quirúrgicos.

Resultados:

De 141 registros, se cribaron 103 y se incluyeron 48. Los factores de riesgo más consistentes fueron la cirugía urgente o prolongada, los relevos del personal, la adición de material y las interrupciones. Las intervenciones multidisciplinares (guías AORN, hoja de contaje estandarizada, bundles, comunicación estructurada) se asociaron a menos discrepancias y retenciones. La radiografía intraoperatoria mostró baja sensibilidad, y la tecnología complementa pero no sustituye el recuento manual. Con esta evidencia se elaboró un protocolo con momentos del recuento, responsables, algoritmo ante discrepancias e indicadores de evaluación.

Conclusiones:

La evidencia, aunque heterogénea y de calidad limitada, respalda un protocolo estandarizado, de responsabilidad compartida y con un papel operativo central de la enfermería perioperatoria, que requiere validación local antes de su implantación.

Palabras clave: cuerpos extraños; recuento quirúrgico; enfermería perioperatoria; seguridad del paciente; quirófanos.

Abstract

Introduction:

Retained surgical items are a serious and preventable adverse event. Their incidence ranges from 1 in 5,500 to 1 in 18,760 operations and, in most cases, the count had been recorded as correct.

Objective:

To synthesise recent evidence on surgical counts of sponges, sharps and instruments and to propose an evidence-based nursing protocol.

Method:

Structured literature review in PubMed, the Cochrane Library and CUIDEN (2021-2026; Spanish and English; adults; surgical setting). Intervention, quality improvement and observational studies, reviews and guidelines were included; case reports, letters and non-surgical foreign bodies were excluded.

Results:

Of 141 records, 103 were screened and 48 were included. The most consistent risk factors were emergency or prolonged surgery, staff handoffs, addition of items and interruptions. Multidisciplinary interventions (AORN guidelines, standardised count sheets, bundles, structured communication) were associated with fewer discrepancies and retained items. Intraoperative radiography showed low sensitivity, and technology complements but does not replace manual counting. Based on this evidence, a protocol was developed covering count times, responsibilities, a discrepancy algorithm and evaluation indicators.

Conclusions:

The evidence, although heterogeneous and of limited quality, supports a standardised protocol with shared responsibility and a central operational role for perioperative nursing, which requires local validation before implementation.

Keywords: foreign bodies; surgical count; perioperative nursing; patient safety; operating rooms.

Introducción

El contaje o recuento quirúrgico es el procedimiento sistemático por el que el equipo cuantifica y verifica las gasas, compresas, agujas, hojas, instrumental y demás objetos empleados en una intervención, con el fin de evitar su retención involuntaria (1). Se denomina discrepancia a toda situación en la que un recuento no coincide con el previo; es el principal mecanismo de detección, aunque imperfecto, del material retenido (2).

El material quirúrgico retenido (retained surgical item, RSI) es un never event y un evento centinela. Su incidencia se sitúa entre 1/5.500 y 1/18.760 intervenciones, y el coste por incidente oscila entre 37.041 y 2.350.000 dólares (3). Pese a la implantación generalizada del recuento manual, en el 88% de los casos de retención analizados por Gawande y colaboradores el recuento se había registrado como correcto (4). Una revisión sistemática reciente de 743 casos de 78 países describió una mediana de 24,3 meses hasta el descubrimiento del objeto (5). Además, la gestión de los contajes incorrectos consume recursos: en la Cleveland Clinic, 1.277 activaciones por contaje incorrecto supusieron 2,36 millones de dólares en tiempo de quirófano (6).

La lista de verificación de la Organización Mundial de la Salud asigna a la enfermera la confirmación verbal de los recuentos antes de que el paciente abandone el quirófano (7), y las guías de la Association of periOperative Registered Nurses (AORN) establecen qué contar, cuándo y cómo actuar ante una discrepancia (1,8). La prevención es, no obstante, una responsabilidad compartida de todo el equipo quirúrgico. En España la evidencia reciente es escasa y predominantemente descriptiva, lo que justifica sintetizar la literatura actual y traducirla en un protocolo aplicable.

El objetivo de este trabajo fue sintetizar la evidencia publicada entre 2021 y 2026 sobre el contaje quirúrgico y proponer, a partir de ella, un protocolo de actuación enfermera para el contaje de gasas, agujas e instrumental en el bloque quirúrgico.

Método

Se realizó una revisión estructurada de la literatura, orientada al diseño de un protocolo, siguiendo de forma parcial las recomendaciones PRISMA 2020 (9). La pregunta se formuló en formato PIO: pacientes adultos intervenidos en el bloque quirúrgico (P); contaje quirúrgico de gasas, agujas e instrumental (I); prevención, detección y resolución de discrepancias y reducción del material retenido (O).

La búsqueda se realizó en PubMed el 9 de septiembre de 2026, con términos libres en título y resumen (surgical count, count discrepancy, retained surgical item, retained surgical sponge, gossypiboma, textiloma, contaje quirúrgico, recuento quirúrgico, material quirúrgico retenido, oblito) y filtros de fecha (2021-2026), humanos e idioma (español e inglés). En la Cochrane Library no se identificó, en la búsqueda realizada, ninguna revisión específica. La base CUIDEN estuvo inaccesible durante el periodo de búsqueda, por lo que se consultaron como fuentes complementarias Ciberindex, SciELO España y documentos institucionales españoles.

Se incluyeron estudios de intervención, de mejora de la calidad, observacionales, revisiones sistemáticas e integrativas y guías de práctica clínica realizados en adultos en el ámbito quirúrgico. Se excluyeron los casos clínicos aislados, los estudios sobre cuerpos extraños no quirúrgicos y las cartas o comentarios sin datos primarios. Una revisora realizó el cribado por título y resumen y la extracción de datos (diseño, muestra, contexto, resultados y recomendaciones aplicables). Para cada diseño se propuso la herramienta de valoración crítica correspondiente (CASPe, STROBE, SQUIRE o AGREE II), sin aplicar una puntuación formal. Los resultados se sintetizaron de forma narrativa y se trasladaron a los componentes del protocolo, tomando como referencia las guías AORN (1,8) y la lista de verificación de la OMS (7).

Resultados

Selección y características de los estudios

Se identificaron 141 registros. Se excluyeron 38 casos clínicos y se cribaron 103 registros por título y resumen, de los que se excluyeron 44 y 11 quedaron como dudosos. Finalmente se incluyeron 48 estudios (Figura 1): 12 observacionales, 10 de mejora de la calidad, 6 de desarrollo tecnológico, 6 de diagnóstico por imagen, 5 revisiones sistemáticas, 3 guías AORN y 6 de otros diseños.

Factores de riesgo

Fang y colaboradores asociaron el contaje incorrecto a la cirugía urgente, la prolongación del procedimiento, la adición de material y la franja horaria de 8 a 12 horas (10). Los relevos del personal aumentaron la probabilidad de discrepancia (2). En una serie de 37.265 cirugías, los incidentes de enfermería intraoperatorios se asociaron a la duración superior a dos horas, al turno nocturno y a una experiencia enfermera inferior a seis años, sin que el diseño permita establecer causalidad (11). El índice de masa corporal superior a 35 kg/m² y el tiempo operatorio prolongado también se asociaron a material perdido (12). Las interrupciones afectaron al 33,3% de los contajes de cierre, y el cirujano originó el 80,4% de ellas (13). En otra serie, el 17% de los cuerpos extraños retenidos se atribuyó a haber ignorado una discrepancia (14).

Intervenciones de mejora

En la Mayo Clinic, un proyecto multidisciplinar que incluyó tecnología de contaje de gasas redujo la tasa de RSI de 1/5.500 a 1/26.704 intervenciones, y la mejora se mantuvo durante una década (15). La aplicación de las guías AORN, con pizarra de registro e identificación de los elementos de alto riesgo, redujo las discrepancias un 71,4% (16). Un bundle de cinco elementos implantado en 114 centros se asoció a una reducción del 14,3% del daño por RSI y a un aumento del 59,1% de la notificación de near miss (17). Un recuento final con tiempo de silencio y comunicación en bucle cerrado amplió el intervalo entre eventos de 29 a 451 días (18), y un programa basado en TeamSTEPPS logró cero RSI durante el seguimiento (19). La estandarización de la hoja de contaje alcanzó un cumplimiento del 100% (20). No obstante, una revisión sistemática calificó la calidad metodológica de estos estudios de pobre a justa (21).

Tecnología y prueba de imagen

La combinación de detección por radiofrecuencia y formación TeamSTEPPS redujo la incidencia de RSI de 11,66 a 5,80 por 100.000 intervenciones (22). Los sistemas de diagnóstico asistido por ordenador mostraron sensibilidades de 0,61 a 1 y especificidades de 0,73 a 1, aunque en su mayoría se validaron con radiografías sintéticas (23). La radiografía intraoperatoria tuvo una sensibilidad del 30% y una especificidad del 100%, por lo que una imagen negativa no descarta la retención (24).

Protocolo propuesto

A partir de esta evidencia se diseñó un protocolo con los siguientes componentes:

  • Ámbito: todas las intervenciones, programadas o urgentes, por vía abierta, laparoscópica o robótica, en adultos del bloque quirúrgico.
  • Responsables: responsabilidad compartida. La enfermera instrumentista cuenta el material del campo estéril; la circulante verifica, registra y coordina el algoritmo; el cirujano no inicia el cierre sin la confirmación verbal del recuento y participa en la búsqueda; el anestesista revisa su área (1,7).
  • Momentos del recuento: inicial; tras cada relevo; antes del cierre de cavidad; final antes del cierre de piel; y con cada adición de material. En cirugías prolongadas o con cambios no planificados puede añadirse un recuento intermedio.
  • Material contable: textil, cortantes y punzantes, instrumental (incluidos los componentes desmontables), fragmentos y material introducido por puertos.
  • Recursos: hoja de contaje estandarizada, porta-gasas para clasificar el material usado (25), pizarra visible y gasas radiopacas.
  • Algoritmo ante discrepancias: comunicación en voz alta, conservación de residuos y paños, repetición del recuento, búsqueda sistemática, detención del cierre, radiografía intraoperatoria si persiste y, ante una imagen negativa con alta sospecha, revaloración y decisión documentada. Toda discrepancia se registra y, si procede, se notifica.
  • Formación: formación inicial, actualización anual, simulación y comunicación estructurada.
  • Evaluación: indicadores de proceso, resultado, formación y documentación, con valores orientativos y validables localmente.

Discusión

La evidencia revisada confirma que el contaje incorrecto y el material retenido son un problema infrecuente pero persistente, con consecuencias clínicas, legales y económicas relevantes (3,5,6). Su principal aportación práctica es que la mayoría de los factores de riesgo identificados —urgencia, duración, relevos, adición de material e interrupciones— son modificables mediante la organización del trabajo, la estandarización y la formación (2,10,13). Por ello, el protocolo prioriza los recuentos en los momentos de mayor riesgo, en particular tras los relevos y con cada adición de material.

Los proyectos de mejora coinciden en que los enfoques multidisciplinares reducen las discrepancias y los eventos (15-20). El protocolo recoge sus elementos comunes: hoja de contaje estandarizada, verbalización, tiempo protegido para el recuento final y detención del cierre ante una discrepancia no resuelta. Sin embargo, la evidencia procede sobre todo de diseños antes-después unicéntricos, sin grupo control y con calidad de pobre a justa (21), por lo que estos resultados deben interpretarse como asociaciones y no como efectos causales demostrados.

La baja sensibilidad de la radiografía (24) justifica que el algoritmo no considere concluyente una imagen negativa cuando la sospecha es alta y que exija documentar la decisión. Del mismo modo, la radiofrecuencia y los sistemas asistidos por ordenador resultan prometedores (22,23), pero su coste y su validación limitada aconsejan integrarlos como barrera adicional y opcional, sin sustituir el recuento manual (1,8).

El papel operativo de la enfermería perioperatoria es central: realiza, verifica, verbaliza y registra el recuento y lidera buena parte de los proyectos de mejora (16,19,20). Ese papel se ejerce dentro de una responsabilidad compartida con el cirujano y el anestesista. En el contexto español, la experiencia del Hospital Universitario de Álava con un protocolo local de recuento apoya la viabilidad de esta propuesta (25).

Este trabajo presenta limitaciones. La búsqueda principal se limitó a PubMed, CUIDEN no estuvo accesible y en la Cochrane Library no se identificaron revisiones específicas. El cribado y la extracción los realizó una sola revisora, en gran parte a partir de los resúmenes, y no se aplicó una valoración formal de la calidad. Además, es probable que exista infranotificación, ya que las definiciones de discrepancia y RSI varían entre estudios. Por todo ello, los valores objetivo de los indicadores son orientativos, y el protocolo debe validarse localmente y evaluarse mediante un pilotaje antes de su implantación.

En conclusión, la evidencia reciente, aunque heterogénea, respalda un protocolo de contaje estandarizado que defina momentos, responsables, actuación ante discrepancias e indicadores. Este protocolo puede contribuir a reducir la variabilidad de la práctica y el riesgo de material retenido, siempre que se adapte a cada centro y se evalúe de forma continua.

Agradecimientos

La autora agradece a Juan Vega Barea, tutor del Trabajo Fin de Máster en Enfermería Quirúrgica de la Universidad Europea de Vitoria-Gasteiz, su orientación y sus aportaciones durante la elaboración de este trabajo.

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  18. Ke
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