La planificación turística de numerosos municipios españoles ha vivido en los últimos años un escenario poco habitual: disponer, a través de los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD), de financiación extraordinaria para abordar actuaciones que, en muchos casos, llevaban años pendientes. La recuperación de espacios, la puesta en valor del patrimonio, la digitalización de recursos o la creación de productos turísticos han concentrado buena parte de ese esfuerzo.
Con la finalización del ciclo de ejecución financiado por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), surge una pregunta que merece una reflexión más profunda: ¿qué sucede con esas inversiones cuando termina el proyecto que las hizo posibles?
La convocatoria de 80 millones de euros para proyectos innovadores de transformación territorial y lucha contra la despoblación, publicada en octubre de 2026, añade una perspectiva pertinente. No representa una continuación de los PSTD. Permite, en cambio, examinar cómo se relacionan inversión turística, economía local y necesidades de los territorios rurales.
Ambos instrumentos responden a políticas diferentes. Su lectura conjunta plantea un desafío para las administraciones: pasar de ejecutar actuaciones a gestionar resultados que permanezcan en el territorio.
El legado de los PSTD: qué queda después de ejecutar la inversión
Los PSTD han permitido modernizar la oferta turística e incorporar criterios de sostenibilidad y digitalización en destinos de características muy distintas. Pero el alcance de una política pública no se mide únicamente por el volumen de inversión ejecutada.
Una ruta señalizada necesita mantenimiento. Un producto turístico requiere empresas capaces de operarlo y comercializarlo. Una plataforma digital necesita contenidos actualizados, responsables y usuarios que encuentren utilidad en ella.
Son cuestiones que pueden quedar en segundo plano durante la ejecución, cuando los esfuerzos se concentran en contratación, plazos, justificación económica y cumplimiento de hitos. Cuando termina la financiación, pasan a ser determinantes.
Esta continuidad debería formar parte de la planificación turística posterior a la ejecución del PSTD. La gestión sostenible del turismo exige incorporar el seguimiento de los impactos, la conservación de los recursos y la implicación de los agentes locales a la gestión cotidiana del destino.
El cierre administrativo de un PSTD acredita la ejecución del proyecto. Su contribución al destino requiere una evaluación distinta. Conviene saber qué actuaciones funcionan, cuáles necesitan ajustes, qué activos podrán mantenerse y qué capacidades técnicas ha ganado la administración. No se trata de volver a diagnosticar desde cero, sino de aprovechar lo aprendido para decidir mejor.
El reto demográfico introduce una perspectiva territorial más amplia
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico publicó en el BOE del 6 de octubre de 2026 una convocatoria de subvenciones para proyectos innovadores de transformación territorial y lucha contra la despoblación promovidos por entidades locales. Su dotación máxima es de 80 millones de euros y el plazo de solicitud es de un mes desde el día siguiente a la publicación del extracto.
El texto oficial exige una visión integral del problema demográfico, reactivación social y económica de las zonas afectadas e innovación territorial que promueva nuevas actividades económicas o contribuya a mantener empleo. También valora la posibilidad de ofrecer respuestas transferibles a otros territorios con problemas similares.
La diferencia respecto a los PSTD es sustancial. Mientras estos últimos se articulan alrededor de la transformación del destino turístico, la convocatoria de reto demográfico parte de problemas socioeconómicos y poblacionales. Desde la perspectiva de la planificación turística, esto obliga a situar el turismo dentro de una estrategia territorial más amplia, sin sustituir el diagnóstico de los problemas que se quieren resolver.
¿Quién puede solicitar las ayudas de reto demográfico de 2026?
El extracto oficial contempla entidades locales, determinadas entidades reguladas por las comunidades autónomas, comunidades autónomas uniprovinciales en el ejercicio de competencias provinciales, agrupaciones de entidades locales y consorcios adscritos a la Administración local, con los requisitos correspondientes. La elegibilidad territorial, la intensidad de ayuda y los criterios de valoración deben comprobarse en la convocatoria completa y en sus bases reguladoras.
Antes de redactar una candidatura conviene verificar esa elegibilidad y la correspondencia entre el problema territorial identificado y los objetivos del instrumento. Una buena idea no es necesariamente un proyecto subvencionable.
¿Puede el turismo contribuir realmente a frenar la despoblación?
Puede ayudar a diversificar la economía y a generar actividad. Pero no existe una relación automática entre recibir visitantes y recuperar población. Un municipio puede aumentar la afluencia turística sin crear empleos estables, mejorar la movilidad cotidiana o ampliar los servicios que necesita su vecindario.
La cuestión es quién participa en la actividad económica, qué parte del valor permanece en el municipio y hasta qué punto las iniciativas pueden sostenerse durante el año. Pensemos en un producto gastronómico: su aportación dependerá de que productores, restaurantes, comercios y empresas de servicios participen de verdad, y de que exista una demanda viable.
Algo parecido sucede con el patrimonio. Recuperar un recurso puede mejorar el atractivo de un destino, pero su efecto económico dependerá de la gestión posterior, la accesibilidad y su conexión con otras actividades locales.
En este contexto, el turismo rural regenerativo aporta una perspectiva interesante: orientar la actividad turística hacia la revitalización de los territorios, favoreciendo su vinculación con la economía local y el bienestar de la población residente.
El número de visitantes es un indicador turístico. Sin embargo, la planificación turística debe analizar también qué capacidad tiene el territorio para sostener empresas, empleo y servicios. Esta lectura territorial debería guiar cualquier intervención que pretenda vincular turismo y reto demográfico.
De los proyectos aislados a una estrategia de planificación turística
Uno de los riesgos de trabajar mediante convocatorias sucesivas es organizar la planificación turística ralrededor de las ayudas disponibles: primero se identifica la financiación y después se buscan actuaciones que encajen. Es comprensible en municipios con recursos escasos, pero puede dar lugar a proyectos desconectados entre sí.
La secuencia más sólida es otra: conocer las necesidades, establecer prioridades, definir intervenciones viables y, solo entonces, seleccionar los instrumentos de financiación adecuados. En municipios que han ejecutado un PSTD, los activos creados y el conocimiento acumulado pueden aportar una base útil. Haber ejecutado un PSTD, sin embargo, no concede una ventaja automática en la nueva convocatoria.
| Dimensión | PSTD | Reto demográfico 2026 |
| Finalidad | Transformación sostenible del destino | Transformación territorial y lucha contra la despoblación |
| Punto de partida | Necesidades del sistema turístico | Problemas demográficos y socioeconómicos |
| Resultados a examinar | Uso de activos y capacidades de gestión | Actividad económica, empleo y respuesta territorial |
La relación entre ambos instrumentos debe construirse desde los problemas concretos del territorio, sin confundir objetivos ni condiciones de financiación.
La experiencia de Open-Ideas: de la planificación turística a la ejecución real
La ejecución de proyectos financiados con fondos públicos muestra hasta qué punto la planificación turística y la gestión administrativa requieren capacidades diferentes y complementarias. Los casos publicados por Open-Ideas permiten ilustrarlo sin atribuir a los proyectos impactos que no se hayan medido.
En el PSTD de la Sierra Oeste de Madrid, Open-Ideas presenta trabajos de consultoría turística sostenible, digitalización de recursos, diseño de productos vinculados a naturaleza, patrimonio y gastronomía, y acciones de promoción. Su interés para este análisis está en la dimensión territorial y en la articulación de recursos distribuidos entre distintos municipios.
La puesta en valor de estos recursos también requiere una comunicación capaz de transmitir la identidad del territorio y conectar con los visitantes. En este sentido, el storytelling turístico puede contribuir a mejorar la visibilidad de los productos y experiencias desarrollados, siempre que exista una oferta turística estructurada detrás.
Eso no demuestra, por sí solo, un efecto sobre la despoblación. Para afirmarlo serían necesarios indicadores específicos y una evaluación de resultados. Sí permite comprender por qué la oferta turística necesita coordinación territorial y participación de actividades económicas locales.
En el PSTD de Canet d’en Berenguer, la experiencia publicada se centra en asistencia técnica, coordinación y seguimiento de la ejecución. Es una realidad diferente, pero igual de instructiva: detrás de cada inversión hay procedimientos, proveedores, plazos y compromisos que requieren capacidad de gestión.
La financiación hace posible ejecutar actuaciones; su utilidad duradera depende también de la capacidad del territorio para gestionarlas.
La transformación turística, desde la experiencia de los destinos
La planificación turística también se entiende a través de los proyectos que se desarrollan sobre el territorio y de los retos que afrontan las administraciones para llevarlos a cabo.
¿Qué deberían revisar ahora los municipios que han ejecutado un PSTD?
Antes de solicitar nuevas ayudas, una administración debería revisar qué inversiones necesitan continuidad, qué resultados conoce y qué problemas siguen pendientes. No basta con una relación de actuaciones finalizadas: hace falta información sobre uso, mantenimiento, demanda y participación de empresas y residentes.
También conviene identificar los costes de funcionamiento futuros y quién asumirá cada responsabilidad. Un producto turístico sin operador, una infraestructura sin presupuesto de conservación o una plataforma sin personal responsable pueden convertirse en cargas para el municipio.
Por último, hay que precisar qué resultados se persiguen y cómo se medirán. El seguimiento de una campaña, una ruta o una herramienta digital no debería limitarse a acreditar su ejecución: interesa saber para qué ha servido y si merece la pena mantenerla.
Una nueva etapa para la planificación turística de los territorios
El cierre del ciclo extraordinario de los PSTD y la publicación de las ayudas de reto demográfico coinciden en un momento en que numerosas administraciones deben decidir cómo continuar lo iniciado. No existe una transición formal entre ambos programas, ni la nueva convocatoria debe interpretarse como una vía general para prolongar inversiones turísticas.
Lo que comparten es una exigencia de fondo: mejorar la capacidad de las políticas públicas para producir resultados que permanezcan cuando termina la financiación. En el medio rural, eso implica situar el turismo dentro de una estrategia que tenga en cuenta actividad económica, servicios, movilidad y condiciones de vida de la población.
En Open-Ideas acompañamos a administraciones y destinos en planificación turística, asistencia técnica y ejecución de proyectos turísticos. Esa experiencia invita a formular una última pregunta, sencilla pero exigente: cuando se cierre el expediente, ¿quién utilizará, gestionará y mantendrá lo que hemos financiado?
El valor de una inversión pública no termina cuando se justifica el último expediente. Se comprueba después, cuando el territorio tiene que gestionar lo realizado y demostrar para qué ha servido.
✍️ Pau Nohales Córcoles, Director de Proyecto / Consultor Senior de Turismo y Transformación Territorial