"Cruzando Fronteras", capítulo III: "Una pastoral con ellos" - Conferencia Episcopal Española

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«Una pastoral con ellos» es el título del tercer capítulo del podcast «Cruzando Fronteras», que está disponible desde este jueves 19 de septiembre. Las personas migradas no son un problema, son una oportunidad de enriquecimiento para todos: personas e instituciones. Las mismas parroquias se ven renovadas y revitalizadas por su presencia. En ellas se van integrando, a veces para dar y a veces para recibir, como todos los demás. La Iglesia, que somos todos, los percibe y quiere protagonistas de su misión, porque la pastoral no se hace para ellos, se hace con ellos.

«Cruzando Fronteras», un podcast para crear comunidades acogedoras y misioneras

La Conferencia Episcopal Española estrenó el 5 de septiembre «Cruzando Fronteras», un podcast, en cuatro capítulos, sobre cómo debe ser hoy la acción de la Iglesia con las personas migradas. Ante la realidad migratoria, una propuesta para promover, acoger, proteger e integrar a los migrantes.

La base de esta iniciativa es la exhortación pastoral «Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes”. Cada episodio es una reflexión en torno a este documento desglosado en cuatro temas: «Porque somos católicos», «Lo primero, la conversión», «Una pastoral con ellos», y «Tú, ¿Qué puedes hacer?».

En cada capítulo se incorporan testimonios reales de personas migradas. También se cuenta con las aportaciones del arzobispo de Madrid y vicepresidente de la CEE, cardenal José Cobo, que participó activamente en la redacción del documento como responsable del departamento de Migraciones; y del director de este departamento, Xabier Gómez.

Cada jueves del mes de septiembre se irá lanzado un nuevo capítulo, para concluir en torno a la Jornada Mundial de las Migraciones, que la Iglesia celebra el 29 de septiembre.

Capítulo 1: «Porque somos católicos»

Las migraciones son una emergencia de carácter social y humanitario que suponen para la Iglesia un desafío particular por sus dimensiones y también por la situación de dolor que encierra. El pueblo de Dios se preocupa por todo aquello que está impregnado de sufrimiento, pues se trata de la cruz. En cada migrante se hace presente Jesucristo. Y a cada ser humano que se ve obligado a dejar su patria en busca de un futuro mejor, el Señor lo confía al amor maternal de la Iglesia.

Ser católicos significa acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes que llegan con el deseo de una vida mejor, más justa, más humana, más digna. Desde sus inicios, la Iglesia lleva en su ADN la protección de la dignidad de la persona y la hospitalidad.

Capítulo 2: «Lo primero, la conversión»

La acogida y la hospitalidad forman parte de la identidad de la Iglesia. Su catolicidad se refleja en la universalidad que abraza la diversidad cultural y la inclusión de las personas migradas.

Sin embargo, los discursos y narrativas que escuchamos en torno a la realidad de la migración están a menudo teñidos de sesgos de diferentes tonos. Por eso, solo una mirada serena orientada por el Evangelio, que ve en la persona migrada a una persona con su dignidad, permite que el Espíritu de Jesús transforme nuestra posición y nos abra a enfrentar los miedos. Por eso, lo primero que necesitamos para crear comunidades acogedoras y misioneras es la conversión personal.

Capítulo 3: «Una pastoral con ellos»

Las personas migradas no son un problema, son una oportunidad de enriquecimiento para todos: personas e instituciones. Las mismas parroquias se ven renovadas y revitalizadas por su presencia. En ellas se van integrando, a veces para dar y a veces para recibir, como todos los demás. La Iglesia, que somos todos, los percibe y quiere protagonistas de su misión, porque la pastoral no se hace para ellos, se hace con ellos.

Muchos de los migrantes llegaron a nuestro país hace años. Aquí han crecido sus familias, han ido echando raíces, han creado vínculos. Las parroquias son lugares imprescindibles para esa integración, porque en ellas, por el bautismo nos reconocemos hijos para relacionarnos como hermanos. De hecho, muchos de los migrantes son parte activa y comprometida en la vida de las comunidades cristianas, reciben formación, dan catequesis, participan en los grupos de liturgia. Muchos colaboran en los grupos de Cáritas acogiendo a personas necesitadas, acompañando, promoviendo. Lo que vivieron en primera persona hace unos años, solicitando ayuda, ahora lo viven del otro lado, ofreciéndola.

19/09/2024


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