Seguro que lo vieron. El pasado 20 de diciembre, la Vicepresidenta segunda del Gobierno de la nación y Ministra de Trabajo apareció en los telediarios anunciando el “histórico” acuerdo del “Gobierno” con los sindicatos para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas. El Ministro de Economía estaba a la vez en otra televisión desautorizándola, pero qué más da, no nos vamos a poner ahora rigurosos. La Sra. Díaz quería telediario y lo tuvo.
En realidad, la Sra. Díaz (que no ha pagado una nómina en su vida) firmó un acuerdo con ella misma (tiene su mérito) y lo celebró como si fuera la Paz de Versalles. El lema era “Trabajar menos para vivir mejor”. Puro comunismo “cuqui” envuelto en frases empalagosas y trajes de diseño. Receta, por cierto, que tantos éxitos cosechó en Europa del Este en el siglo XX.
Sería muy bueno que cualquier responsable de producción de una empresa industrial demostrara a la Ministra exactamente el sobrecoste que esta reforma va a suponer para sus productos. No será menos, en muchos casos, del 5%, Esta gente, que suelen ser ingenieros, se equivoca muy poco y, a diferencia de la Ministra, juegan con fuego real y saben de lo que hablan. Eso sí, no son “cuquis”. Son gente seria.
Luego sería también aconsejable que pasara un tiempo con los responsables comerciales de la empresa, que son quienes se parten la cara en los mercados internacionales para vender sus productos y les dijera que el coste de los mismos va a subir de pronto un 5%. Estarán entusiasmados.
Esta medida traerá consecuencias graves. Para algunas industrias puede ser el golpe de gracia. Aviso: las consecuencias no se verán ni en tres ni en seis meses, así que cuando nos digan aquello de “veis, no pasa nada”, no hagan caso. Se verán, y para mal, en el medio plazo y serán de muy difícil reversión.
Otro ejemplo claro política “Disney” es el problema de las pensiones. Aquí otra Ministra nos manda continuamente mensajes optimistas sobre el sistema. Es el mismo sistema que pierde 55.000 millones al año (diferencia entre las cotizaciones que pagan los trabajadores y empresas frente a las pensiones cobradas). Y ese agujero, que financiamos con deuda que pagarán nuestros hijos, se agranda cada año y con efecto bola de nieve.
¿Es responsabilidad de la Ministra? No. O en gran parte, no. Pero sí es su trabajo decirnos la verdad, reconocer que es un problemón y plantear un gran debate nacional. Pero amigo, eso es desagradable y para eso no estamos. Porque va a exigir sacrificios (no pequeños) a todas las partes (trabajadores y pensionistas) . Y no será agradable. Probablemente habrá manifestaciones y huelgas. ¿Pero qué hacemos? Ignorarlo, endeudar a nuestros jóvenes, hacer vídeos “cuquis” en las redes sociales y pasar el problema al siguiente corregido y aumentado.
Necesitamos políticos serios porque tenemos problemas serios. Necesitamos que nos digan la verdad, y una vez más, que nos traten como adultos.