El parque automovilístico europeo sigue creciendo, con un aumento del 1,4% en 2023, lo que presenta tanto oportunidades como desafíos en sostenibilidad. El informe de ACEA “Vehículos en las Carreteras Europeas 2025” destaca que solo el 1,2% de los vehículos son eléctricos, subrayando la necesidad de acelerar la transición hacia opciones más ecológicas en el transporte europeo.
El parque automovilístico europeo sigue creciendo, y con ello surgen nuevas oportunidades y desafíos en cuanto a sostenibilidad y eficiencia. Según el informe más reciente de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), titulado “Vehículos en las Carreteras Europeas 2025“, la evolución de los vehículos en Europa está marcando tendencias que afectan tanto al sector del transporte privado como al comercial y público.
Crecimiento del parque automovilístico en la Unión Europea
En 2023, se registraron 249 millones de automóviles en las carreteras de la Unión Europea, lo que representa un incremento del 1,4% respecto al año anterior. Este crecimiento indica una tendencia al alza en la propiedad de vehículos, influenciada por factores económicos y sociales. Italia lidera en densidad vehicular, con el mayor número de automóviles por cada 1.000 habitantes, mientras que Letonia presenta la cifra más baja en este indicador.
Antigüedad promedio de los vehículos
La edad media de los automóviles en la Unión Europea es de 12 años, reflejando una flota relativamente envejecida. Luxemburgo destaca por tener los vehículos más nuevos, con una media de 7,9 años, mientras que Grecia posee los más antiguos, con una media que supera los 17 años. En el segmento de vehículos comerciales ligeros, la antigüedad promedio es de 12,5 años, siendo Italia y España los países con las flotas más envejecidas en este segmento, con 14,7 y 14 años respectivamente. Los camiones tienen una edad media de 13,9 años, con Grecia nuevamente a la cabeza de las flotas más antiguas (23 años) y Austria y Dinamarca con las más nuevas (6,7 y 7,9 años respectivamente). En cuanto a los autobuses, la media de antigüedad es de 12,5 años, destacando Grecia con los autobuses más antiguos, con más de 18 años de media.
Tipos de motorización y transición hacia vehículos eléctricos
A pesar del aumento en las ventas de vehículos eléctricos en los últimos años, su inclusión en el parque automovilístico de la Unión Europea sigue siendo limitada. Los automóviles eléctricos recargables (que incluyen vehículos eléctricos de batería y vehículos híbridos enchufables) representan solo el 1,2% de la flota total de automóviles en la Unión Europea. Solo seis países tienen una proporción de automóviles eléctricos de batería superior al 2%. En el caso de los vehículos comerciales ligeros, el 90,7% funcionan con diésel, mientras que solo el 0,8% son eléctricos de batería. En el segmento de camiones, el 96% utiliza diésel como combustible principal, y apenas el 0,1% cuenta con un tren motriz de cero emisiones. Los autobuses también están dominados por el diésel, con un 90,5% de la flota total, mientras que los autobuses eléctricos de batería representan el 1,9% y los híbridos eléctricos el 2%.
Desafíos para la descarbonización del transporte por carretera
El informe de ACEA subraya que, aunque los objetivos legislativos son esenciales para impulsar cambios hacia la descarbonización del transporte por carretera, estos representan solo una parte de la solución. Es crucial establecer un conjunto amplio de condiciones habilitadoras, como una infraestructura de recarga adecuada y la implementación de incentivos fiscales y de compra, para estimular la demanda de nuevos modelos más ecológicos y renovar la flota vehicular europea con opciones más limpias y sostenibles.
Retos y oportunidades en el parque automovilístico europeo
El informe “Vehicles on European Roads 2025” de ACEA proporciona información detallada sobre la antigüedad de los vehículos, los tipos de motorización y la densidad de automóviles por habitante es esencial para diseñar políticas efectivas que promuevan una movilidad más sostenible y eficiente en el continente. La transición hacia vehículos de bajas o cero emisiones requiere no solo de objetivos legislativos claros, sino también de un apoyo estructural en infraestructura e incentivos que faciliten este cambio necesario.