El mercado laboral en España cierra 2024 con una foto mixta: si bien el número de ocupados alcanza un máximo histórico de 21,86 millones de personas, la población activa decrece y la afiliación a la Seguridad Social muestra signos de moderación.
Los datos extraídos del informe de Randstad Research confirman que, a pesar del aumento de 35.000 empleos en el cuarto trimestre de 2024, la población activa ha caído en 124.000 personas. Un factor clave ha sido la evolución demográfica y el cambio en la estructura del mercado laboral, donde la participación de los jóvenes de 16 a 24 años ha mostrado el mayor crecimiento interanual.
En paralelo, la afiliación a la Seguridad Social creció un 2,4% en enero, pero con una desaceleración respecto a periodos anteriores. Además, la tasa de actividad se mantiene en un 58,5%, con una brecha de 10,1 puntos entre hombres y mujeres.
Los sectores ganadores y perdedores
Los sectores con mayor crecimiento en empleo han sido servicios de comidas y bebidas, educación y tecnología, mientras que la agricultura, los seguros y las actividades sanitarias han registrado caídas. El teletrabajo sigue siendo una tendencia estable, con un 14,6% de los ocupados trabajando a distancia, principalmente en la Comunidad de Madrid.
En términos de cualificación, el 46,9% de los ocupados en España cuenta con estudios superiores, mientras que el porcentaje de trabajadores con baja cualificación ha disminuido al 29%. Sin embargo, esta cifra sigue siendo casi el doble de la media europea.
Lo que depara 2025
Las previsiones indican que el empleo EPA crecerá un 1,6% este año, situando la ocupación en torno a los 22 millones de personas, mientras que la tasa de paro promediará el 10,5%. La contratación indefinida ha aumentado, pero más de la mitad de estos contratos son a tiempo parcial o fijos discontinuos. De hecho, desde la entrada en vigor de la reforma laboral, 1,1 millones de personas han firmado más de un contrato indefinido en el mismo mes natural, un fenómeno que contrasta con las cifras previas a la reforma, cuando esta situación era prácticamente residual.
Para los directivos, estos datos sugieren un entorno laboral estable, pero con signos de ralentización en la creación de empleo. La gestión del talento, la adaptación a nuevas dinámicas y el impulso de la digitalización serán clave en la estrategia empresarial de los próximos meses.