«Hace varios meses el Gobierno de Navarra impulsó un proyecto ambicioso: el plan Marca Navarra, una estrategia institucional para posicionar a nuestra tierra como una región europea innovadora, sostenible e igualitaria, mejorar su reputación y atraer talento, inversiones y turismo.
Precisamente hoy estaba navegando por la web de Marca Navarra y he leído algunos de los slogans empleados en la campaña: “Navarra, una forma de funcionar”, “Navarra, increíblemente creíble”, “Navarra, sensaciones inolvidables” o “¿Conoces el efecto Navarra?
Por desgracia estos slogans toman un cariz distinto, o pueden interpretarse con un doble sentido, a la vista de los escándalos de presuntas adjudicaciones irregulares de obras públicas y el pago de mordidas en el Gobierno que han salido a la luz en los últimos días. Navarra vuelve a ser el epicentro de la corrupción, es portada de prensa nacional y abre telediarios, pero por los motivos que nunca hubiéramos querido que ocurriesen.
Mientras, los navarros de a pie observamos atónitos cómo se nos vuelve a vilipendiar. Cómo lo de juego limpio, transparencia y honradez al parecer solo se le exige a una parte de la población. Que los otros, los que ostentan el poder, quizá por una sensación de endiosamiento o superioridad moral, han podido hacer y deshacer en su propio beneficio saltándose toda la legalidad. Por acción o por omisión, lo mismo da.
Así se construye, en realidad la Marca Navarra. En el día a día y predicando con el ejemplo. Pero qué ejemplo estamos dando señores…».