INCIS | Tendencias de comunicación y marketing para 2026

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Empieza un nuevo año y, con él, en los departamentos de comunicación se vuelven a escuchar las mismas preguntas: ¿cómo seguir siendo relevantes?, ¿cómo destacar en un entorno cada vez más saturado? o ¿cómo conectar de verdad con las personas?

La comunicación y el marketing están cambiando a gran velocidad. La forma en la que los usuarios buscan información, confían en las marcas y toman decisiones ya no responde a los mismos códigos de hace solo unos años. En 2026, no gana quien más publica, sino quien mejor entiende y conecta con su audiencia.

En este artículo repasamos las principales tendencias en comunicación corporativa y marketing para 2026 y cómo las empresas pueden adaptarse para seguir siendo visibles, creíbles y cercanas.

Tendencias en comunicación corporativa para 2026

De aparecer en Google a ser visibles en la inteligencia artificial 

Durante años, el gran objetivo fue posicionarse en Google. Hoy, los hábitos de búsqueda han cambiado. Cada vez más personas recurren a herramientas de inteligencia artificial para informarse, comparar opciones o tomar decisiones.

En este nuevo escenario, ya no basta con “estar”: las marcas deben ser relevantes, fiables y reconocibles para estos sistemas. El contenido experto, bien estructurado y con fuentes claras gana peso frente a la sobreproducción de mensajes.

La comunicación corporativa entra así en una nueva fase, donde la credibilidad y la coherencia pesan más que el volumen de publicaciones.

Marcas con rostro: cuando la humanización se convierte en estrategia

Las personas confían en personas. Esta realidad está redefiniendo la forma en la que las empresas se comunican.

Fundadores, portavoces y empleados pasan a ocupar un papel central como canales directos de conexión con la audiencia. Sus perfiles personales generan cercanía, credibilidad y conversaciones más naturales que los mensajes puramente corporativos.

Para muchas marcas, especialmente las nacidas en la era digital, el reto es evidente: evolucionar hacia modelos de comunicación más humanos y descentralizados o correr el riesgo de diluirse en los muros saturados de contenido impersonal.

La clave está en fomentar la creación de contenidos desde dentro, con una estrategia clara que alinee voces individuales e identidad de marca.

Del storytelling al storyproof: demostrar lo que se comunica

En 2026, contar historias ya no es suficiente. Las marcas necesitan respaldar sus mensajes con hechos.

Las narrativas corporativas, especialmente en ámbitos como la sostenibilidad, el impacto social o el propósito, deben apoyarse en datos, indicadores y resultados medibles. La audiencia es cada vez más crítica y menos tolerante con los discursos vacíos.

Las empresas que no puedan demostrar lo que comunican se enfrentarán a una disyuntiva clara: optar por el silencio estratégico o asumir un riesgo reputacional elevado.

La transparencia y la coherencia dejan de ser valores aspiracionales para convertirse en activos estratégicos.

Treatonomics: la importancia de los pequeños placeres cotidianos

En un contexto marcado por la incertidumbre, los consumidores buscan pequeñas recompensas que les aporten sensación de control y disfrute en el día a día. Así se refleja en el estudio de tendencias de Kantar.

La llamada treatonomics se basa en celebrar lo pequeño: experiencias, productos o momentos que generan bienestar sin necesidad de grandes hitos. Cuando los grandes objetivos parecen lejanos, los pequeños logros cobran más valor.

Para las marcas, la pregunta es directa: ¿están ofreciendo algo que aporte valor emocional en esos momentos cotidianos?

Marketing de influencers: hacia una etapa más profesional y regulada

El marketing de influencers sigue creciendo, pero también lo hace la exigencia. La regulación avanza y pone el foco en la transparencia, el cumplimiento normativo y la credibilidad de los mensajes.

Las marcas deberán ser más cuidadosas a la hora de seleccionar perfiles, definir colaboraciones y garantizar que las acciones cumplen con la normativa y con las expectativas del público.

En este nuevo contexto, la confianza se convierte en el verdadero factor diferencial.

Las redes sociales ya no solo inspiran o entretienen: también se han consolidado como canales de venta.

El social commerce permite a los usuarios descubrir productos, interactuar con creadores y realizar compras sin salir de la plataforma. Una experiencia más fluida, inmediata y alineada con el consumo de contenidos.

Para las marcas, esto implica repensar sus estrategias de e-commerce y contenidos de forma integrada, entendiendo las redes como parte activa del proceso de compra.

El 2026 no va de hacer más ruido, sino de comunicar mejor.

Las marcas que apuesten por la autenticidad, respalden sus mensajes con hechos y construyan relaciones más humanas con sus audiencias serán las que consigan destacar en un entorno cada vez más competitivo.

Porque, al final, comunicar y hacer marketing sigue siendo lo mismo de siempre:
entender a las personas y hablarles como personas.

Recapiti
Andrea