La dignidad y la autonomía son pilares fundamentales en la atención a personas mayores y a personas en situación de vulnerabilidad. Respetar su derecho a tomar decisiones sobre su propia vida no es solo una cuestión ética, sino una condición imprescindible para promover su bienestar y su calidad de vida.
Este respeto se concreta en aspectos tan relevantes como la participación en las decisiones sobre su atención sanitaria, el lugar donde desean vivir o la organización de sus rutinas diarias. Escuchar activamente sus deseos, preferencias y necesidades favorece un entorno de confianza, respeto y reconocimiento como personas con derechos.
El consentimiento informado en situaciones de deterioro cognitivo
Cuando existe deterioro cognitivo, el consentimiento informado adquiere una relevancia especial. Es fundamental garantizar que la persona comprenda la información relacionada con su cuidado y tratamiento, adaptando la comunicación a sus capacidades. Para ello, puede ser necesario utilizar un lenguaje sencillo, apoyos visuales o contar con la presencia de una persona de referencia que acompañe en el proceso de toma de decisiones.
Además, la capacidad para decidir no es estática. Por eso, es importante evaluarla de forma continua y respetar la autonomía de la persona en todo aquello que sea posible. Cuando no pueda tomar decisiones por sí misma, se debe recurrir a la representación legal o a procesos de toma de decisiones compartida, siempre priorizando su bienestar y los deseos que haya expresado previamente.
Acompañar sin sustituir
La labor de quienes cuidan no se limita a ofrecer una atención adecuada, sino que implica acompañar sin sustituir, promoviendo el desarrollo personal, la autonomía y la independencia. Prevenir la heteronomía y la dependencia es una forma de respetar la identidad y la trayectoria vital de cada persona.
Desde ASISPA, nosotros y nosotras trabajamos para crear entornos de cuidado donde la dignidad y la autonomía sean una realidad cotidiana. Sabemos que cuando se respetan estos principios se fortalece la relación entre la persona atendida, su entorno familiar y los y las profesionales, generando mayor confianza y bienestar compartido.
Fomentar una atención centrada en la persona, incluso en contextos de deterioro cognitivo, es una responsabilidad colectiva que contribuye a una sociedad más justa, humana y respetuosa.
¿Tienes una duda ética o una situación difícil de resolver?
Escríbenos a: comiteetica@asispa.org
Accede al formulario