Camino a la actividad formal en Colombia | Entrevista Jordi Olivella

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“El camino hacia la actividad formal en Colombia”: claves para integrarse a mercados formales — Entrevista al Dr. Jordi Olivella (UPC)

Acciones de Integración de Conocimientos (AIC), control de costes y herramientas simples de gestión para avanzar, con método, hacia mercados formales.

Hablar de formalización en Colombia suele llevarnos a trámites, registros o requisitos. Pero en esta entrevista, el Dr. Jordi Olivella lleva la conversación a un lugar más concreto y útil: ¿qué capacidades reales necesita una organización o iniciativa productiva para integrarse a un mercado formal y sostenerse en el tiempo? No como un salto brusco, sino como un camino.

Jordi Olivella es profesor de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Es Doctor of Business Administration e Insurance Actuary por la UPC, licenciado en Económicas por la Universitat de Barcelona, y docente universitario con un enfoque muy aplicado a gestión, procesos y toma de decisiones en contextos reales.

Acciones de Integración de Conocimientos (AIC): conocimiento que se vuelve práctica

Para comenzar, Jordi explica en qué consisten las Acciones de Integración de Conocimientos (AIC) que promueven: iniciativas pensadas para que el aprendizaje no se quede en teoría, sino que se traduzca en rutinas, decisiones y mejoras concretas.

La apuesta de las AIC es simple y exigente: integrar lo que las personas ya saben por experiencia con herramientas de gestión que les permitan ordenar su operación, entender mejor su actividad y avanzar con pasos consistentes.

El camino hacia la actividad formal: el obstáculo crítico para integrarse a mercados formales

La entrevista entra en el corazón de su ponencia: “El camino hacia la actividad formal en Colombia”, alimentada por experiencias en La Guajira y Rincón del Mar.

Más que señalar un único “culpable”, Jordi describe un obstáculo que suele repetirse cuando una actividad intenta conectarse con mercados formales: la dificultad de convertir el esfuerzo diario en una operación clara y sostenible, con reglas mínimas de planificación, control y seguimiento.

Ahí es donde las AIC aportan valor: ayudan a transformar una gestión basada en costumbre y urgencia en una gestión con método—lo suficiente para dar pasos hacia condiciones más formales (y negociaciones más justas).

Lo disruptivo no siempre es lo digital: es controlar costes y planificar

En la conversación aparece una idea poderosa: muchas veces, lo que cambia el juego no es implementar de inmediato una herramienta digital compleja, sino lograr mejoras básicas y sostenibles como:

  • Entender el coste real de lo que se produce o se ofrece.
  • Planificar compras y tiempos.
  • Evitar pérdidas invisibles.
  • Ordenar el trabajo para que el margen no se “escape” sin darse cuenta.

Cuando una organización o iniciativa productiva identifica dónde se va el dinero, cuánto cuesta operar y qué decisiones impactan el resultado, gana algo clave: capacidad de negociar y sostenerse. Y eso también es parte del camino hacia la formalidad.

Herramientas simples para decisiones más sólidas: mapa de procesos e ingreso neto por hora

Jordi también destaca el valor de herramientas de ingeniería de procesos pensadas para simplificar, no para complicar:

  • Mapa de procesos: permite visualizar cómo se hace el trabajo, detectar cuellos de botella, reprocesos y tareas que consumen tiempo sin aportar valor.
  • Ingreso Neto por Hora: una métrica que aterriza la realidad en una pregunta simple: ¿cuánto gano realmente por el tiempo que invierto?

En contextos con gestión tradicionalmente informal, estas herramientas ayudan a tomar decisiones más consistentes: priorizar mejoras, ajustar precios, ordenar tiempos y elegir mejor en qué vale la pena invertir energía.

Sostenibilidad y mejora continua: cuando el método se vuelve hábito

En el tramo final, Jordi insiste en un punto que conecta con la sostenibilidad: las transformaciones no se sostienen solo con motivación. Se sostienen cuando existe un método repetible.

Su enfoque apunta a que, tras el taller, el proceso continúe porque:

  • Se define un sistema simple de seguimiento.
  • Se mide lo mínimo necesario (sin agobiar).
  • Se reportan resultados de forma clara.
  • Y se logra autonomía para mantener el ciclo de mejora.

Así, la mejora continua deja de ser “una idea bonita” y se convierte en práctica.

¡Invitación a Lean ORP Cartagena 2026!

Al cierre, Jordi invita a organizaciones y profesionales a tomarse en serio estas conversaciones con enfoque práctico y aplicable. Lean ORP Cartagena 2026 (18, 19 y 20 de marzo de 2026), organizado por la Fundación Internacional ORP, será un punto de encuentro para compartir experiencias, herramientas y aprendizajes sobre gestión, procesos y desarrollo en contextos reales.
La invitación es a que se inscriban aquí: https://fiorp.org/eventos/lean-cartagena-2026/inscripcion/

Conclusión

Esta entrevista deja una idea muy concreta: avanzar hacia la actividad formal no depende solo de un trámite, sino de construir capacidades para operar mejor. Y ese avance se acelera cuando las organizaciones e iniciativas productivas pueden entender su trabajo con claridad: procesos visibles, costes controlados y decisiones más informadas.

En contextos donde el esfuerzo es enorme pero la operación es frágil, el método puede ser una diferencia decisiva. Porque cuando hay una forma simple de planificar, medir y mejorar, la formalización deja de ser un ideal lejano y se vuelve una ruta posible: paso a paso, con herramientas aterrizadas y hábitos que se sostienen después del taller.

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