En Guatemala, muchas comunidades indígenas y campesinas defienden su tierra, el agua y el derecho a vivir en un entorno sano. Lo hacen frente a actividades que dañan los ecosistemas, como el monocultivo de palma aceitera o la mala gestión de residuos y la extracción de materiales. Por ello, junto a Protección Internacional promovemos estrategias de protección colectiva en municipios de los departamentos de Guatemala y Alta Verapaz.
Por defender sus territorios, muchas personas enfrentan amenazas, agresiones, procesos judiciales injustos y campañas de criminalización. Defender derechos humanos, en estos contextos, implica asumir riesgos.
Junto a nuestra socia local Protección Internacional y el Ayuntamiento de Barcelona, hemos desarrollado durante 2025 el proyecto ‘Acompañamiento en estrategias de protección a personas defensoras de derechos humanos’ en los municipios de Chinautla, en el departamento de Guatemala, y Chisec y Raxruhá en Alta Verapaz.
El proyecto acompaña directamente a 116 mujeres y 58 hombres defensoras y defensores de derechos humanos, pertenecientes a los pueblos Maya Poqomam y Maya Q’eqchi’. De forma indirecta, beneficia a más de 270.000 personas que viven en estos municipios.
El objetivo es fortalecer sus estrategias de protección colectiva, visibilizar las vulneraciones de derechos que enfrentan y apoyar su labor para que puedan continuar defendiendo la vida y el territorio con mayor seguridad.
Impacto del monocultivo de palma aceitera
En Chisec y Raxruhá, comunidades del pueblo Maya Q’eqchi’ denuncian desde hace años los impactos del monocultivo de palma aceitera: contaminación y acaparamiento del agua, pérdida de tierras, afectaciones a la salud y a la agricultura campesina.
Ante esta situación, nació el Movimiento de Comunidades en Defensa del Agua – Qana’ Ch’och’, que impulsa la defensa del territorio, la agricultura tradicional y la participación comunitaria. Muchas de las personas que lo integran han sido criminalizadas por su labor.
Las mujeres tienen un papel fundamental en esta lucha: ellas sufren impactos específicos por la afectación del agua, pues soportan mayores cargas de cuidados y, por ello, se han organizado para fortalecer su participación y liderazgo dentro del movimiento. Como defensoras de los bienes comunitarios, sufren persecución por ser mujeres, indígenas y por reclamar derechos, y una estigmatización social y sexual dentro y fuera de sus comunidades.
Residuos, extracción y resistencia del pueblo Maya Poqomam
En Santa Cruz Chinautla, el pueblo Maya Poqomam enfrenta una grave crisis ambiental causada por la mala gestión de residuos, vertederos ilegales y la extracción descontrolada de materiales.
La contaminación de ríos y suelos afecta directamente a la salud, el acceso al agua, la agricultura y actividades tradicionales como la alfarería, sostenida históricamente por mujeres Poqomam.
Ante la falta de respuestas institucionales, la comunidad se ha organizado, ha fortalecido sus autoridades ancestrales y ha impulsado acciones legales y de incidencia pública. Sin embargo, las personas defensoras también enfrentan estigmatización y presiones constantes.
Este proyecto no solo acompaña procesos de protección colectiva. También busca sensibilizar a la ciudadanía global sobre la realidad que viven quienes defienden derechos humanos en Guatemala.
Los materiales generados —vídeos, testimonios y recursos interactivos— recogen las voces de las propias personas defensoras y explican por qué defender el agua, la tierra y los bienes comunes es defender la vida.