Las autoridades armenias están procesando a Artur Osipyan tras un enfrentamiento verbal con el primer ministro Nikol Pashinyan. La Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) y su organización miembro armenia, el Civil Society Institute (CSI), piden su liberación y el archivo de todos los procedimientos judiciales en su contra.
París, Ereván, 1 de junio de 2026. El 18 de mayo de 2026, durante un acto de la campaña electoral organizado por el primer ministro armenio Nikol Pashinyan en el distrito de Arabkir de Ereván antes de las elecciones parlamentarias armenias que se celebrarán el 7 de junio de 2026, Artur Osipyan, activista y refugiado de Nagorno Karabaj, se enfrentó públicamente al primer ministro Pashinyan. Concretamente, Osipyan le preguntó por la situación de las personas armenias desplazadas de Nagorno Karabaj y los hechos relacionados con las operaciones militares de 2020-2023, y acusó al primer ministro de haber "destruido Artsaj" (el nombre armenio de Nagorno Karabaj ) y de promover el discurso azerbaiyano sobre el conflicto y el desplazamiento de la población armenia de la zona.
Nikol Pashinyan respondió con amenazas diciéndole, entre otras cosas, "te aplastaré", y replicó: "deberías haberte ido y muerto en lugar de nuestros hijos (...) ¿Por qué sigues vivo? ¿Por qué sigues vivo (...)? Basura, ¿por qué sigues vivo?", aludiendo a la operación militar de Azerbaiyán de 2023 en Nagorno Karabaj , que obligó a más de 100 000 personas de etnia armenia a huir de Karabaj en un éxodo masivo.
Poco después de este intercambio verbal, las autoridades armenias arrestaron a Artur Osipyan en Ereván e iniciaron un proceso penal contra él con acusaciones, entre otras, de vandalismo (parte 1 del artículo 297 del Código Penal armenio), obstrucción de la campaña electoral (parte 1 del artículo 211 del Código Penal) e incitación pública a la violencia (punto 3 de la parte 2 del artículo 330 del Código Penal).
El 20 de mayo de 2026, el Tribunal de Jurisdicción General de Ereván ordenó su ingreso en prisión preventiva durante dos meses en la cárcel de Nubarashen. En el momento de la publicación de esta declaración, las autoridades no habían explicado de forma pública las declaraciones o actos concretos en las que se basaban estas acusaciones.
La FIDH y el CSI observan con preocupación que desde el inicio de su encarcelamiento, Artur Osipyan inició una huelga de hambre para exigir disculpas públicas por parte del primer ministro Nikol Pashinyan. Su defensa letrada también ha expresado su preocupación por sus condiciones de detención, ya que al parecer se encuentra recluido en una celda húmeda sin luz solar adecuada y su salud se está deteriorando rápidamente.
La FIDH y el CSI expresan su profunda preocupación por las medidas de criminalización adoptadas contra Artur Osipyan. El debate público, incluso cuando se producen acaloradas discusiones políticas, se encuentra dentro del ámbito de la libertad de expresión protegida por la Constitución armenia y el derecho internacional. Las autoridades públicas deben tolerar un mayor grado de crítica, especialmente durante los periodos electorales.
La FIDH y el CSI recuerdan que toda restricción a la libertad de expresión debe cumplir los requisitos establecidos en el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y en el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH), de los que Armenia es Estado parte. El artículo 10, apartado 2, del CEDH establece que, en una sociedad democrática, las restricciones a la libertad de expresión deben estar prescritas por ley, deben tener un objetivo legítimo y ser necesarias y proporcionadas. La detención, el enjuiciamiento penal y la prisión preventiva de Artur Osipyan por un intercambio verbal con el primer ministro son medidas manifiestamente desproporcionadas y se corre el riesgo de generar un efecto disuasorio en relación con la crítica política y la libertad de expresión durante el período electoral.
La FIDH y el CSI condenan enérgicamente la detención, el enjuiciamiento penal y la prisión preventiva de Artur Osipyan, ya que parecen ser decisiones motivadas por razones políticas, con el objetivo es silenciarlo y disuadir a otras personas de criticar públicamente las políticas de las autoridades armenias, al tiempo que instan a las autoridades del país a poner en libertad de inmediato a Artur Osipyan y retirar todos los cargos contra él.