Pese a sus elementos positivos, la propuesta de revisión de ETS corre el riesgo de reducir la industria, no las emisiones - FEIQUE - Federación Empresarial de la Industria Química Española

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20 de julio de 2026 – La propuesta presentada el pasado 17 de julio por la Comisión Europea para revisar el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (ETS) suscita una profunda preocupación en amplios segmentos de la industria química europea. En un momento en el que el sector afronta elevados costes energéticos, una intensa competencia global y la ausencia de las condiciones necesarias para avanzar en la descarbonización, la propuesta no ofrece una respuesta adecuada al aumento de los costes del CO₂ ni a corto ni a medio plazo, y tampoco aborda las barreras estructurales que dificultan la transformación industrial.

Los aspectos positivos, como la moderación de la trayectoria de reducción y la posibilidad de utilizar créditos internacionales de carbono, quedan totalmente neutralizados por el drástico endurecimiento de las condiciones para acceder a la asignación gratuita. Al eliminar la protección frente a la fuga de carbono de la que se han beneficiado hasta ahora las empresas y sustituirla por requisitos de inversión acompañados de cargas burocráticas adicionales, la propuesta de la Comisión se aleja de la realidad industrial:  la ausencia de un marco que haga viables las inversiones y de las condiciones necesarias para llevarlas a cabo.

Con motivo de la publicación de la propuesta, el presidente del Consejo Europeo de la Industria Química (Cefic) Markus Kamieth, señaló:

«La industria europea está perdiendo terreno a un ritmo alarmante. La propuesta presentada hoy supone una oportunidad perdida para ofrecer una hoja de ruta realista hacia la transformación industrial y recuperar la confianza en Europa como lugar en el que invertir y producir. Podría haber aportado alivio antes y después de 2030 y, con ello, reforzar la viabilidad económica de las inversiones en soluciones bajas en carbono. En cambio, aumenta la incertidumbre y añade presión precisamente en un momento en que Europa necesita actuar con decisión para frenar el deterioro de su competitividad e incentivar la inversión en la transformación. Cada oportunidad perdida hace más difícil revertir esta tendencia y aumenta el riesgo de que la inversión, la producción y la innovación abandonen Europa de forma definitiva».

Para una parte significativa de la industria química, las condiciones necesarias para acometer esta transformación todavía no existen. Entre ellas están disponer de una energía asequible, infraestructuras adecuadas, tecnologías escalables y mercados operativos para los productos bajos en carbono. Sin estas condiciones, el incremento de los costes derivados de ETS no impulsará las inversiones necesarias para descarbonizar y puede agravar la presión sobre la competitividad industrial europea.

La revisión propuesta resulta especialmente preocupante en un momento en el que Europa ya ha perdido el 10% de su capacidad de producción química, poniendo en riesgo más de 100.000 empleos directos e indirectos. La creciente competencia internacional impide a las empresas repercutir los costes adicionales debilitando su posición frente a sus competidores globales. Esta situación es crítica para las empresas químicas de cualquier tamaño, pero, en el caso de las pymes, estas nuevas presiones pueden convertirse en una cuestión de supervivencia.

La industria química europea ha demostrado su compromiso con la transformación. Entre 1990 y 2022 redujo sus emisiones en más de un 60% a la vez que incrementó su producción en más de un 43%. Alcanzar la siguiente fase de seguir avanzando en la reducción de emisiones exigirá inversiones por valor de decenas de miles de millones de euros en tecnologías bajas en carbono antes de 2030. Sin embargo, los datos más recientes muestran que las inversiones de la industria química europea cayeron un 86% durante el último año, una señal inequívoca de que el sector está perdiendo competitividad y de que se está debilitando la confianza en Europa como lugar para invertir y producir.

Ahora que el debate se traslada al Parlamento Europeo y al Consejo, instamos a los responsables políticos a corregir estas deficiencias. El ritmo de incremento de los costes de ETS debe acompasarse con el despliegue de las condiciones habilitantes necesarias para la transformación. De lo contrario, la transición seguirá fuera del alcance de una parte importante de la industria. No se debe obligar a las empresas a asumir compromisos de inversión a cambio de apoyo regulatorio cuando todavía no existen las condiciones necesarias para ejecutar esas inversiones. La protección efectiva frente a la fuga de carbono seguirá siendo esencial mientras los costes del carbono en Europa sean superiores a los que soportan los competidores internacionales.

La necesidad de actuar es más urgente que nunca y la industria requiere de medidas de alivio inmediatas, mucho antes de 2030. Europa se aproxima rápidamente a un punto de inflexión a partir del cual la capacidad productiva perdida, las cadenas de valor debilitadas y las inversiones no realizadas ya no podrán recuperarse. Y a partir de ese punto, el cumplimiento de los objetivos climáticos europeos será cada vez más difícil de alcanzar.

Fuente: Cefic. Consulta el statement original en inglés.

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