Ya nos despedimos de julio y con ello el blog se va de vacaciones dándole la bienvenida a agosto, un mes en el que muchas de las familias de los menores aprovechan para viajar y compartir nuevas experiencias. Por ello, en esta ocasión queremos hablar de la importancia de los viajes y los numerosos beneficios que pueden aportar a los menores con discapacidad física y/u orgánica.
Viajar no supone un cambio de escenario o una oportunidad para descansar, sino que también constituye una experiencia enriquecedora que favorece el aprendizaje, la autonomía, la socialización y el bienestar socioemocional. Con una planificación adecuada y teniendo en cuenta las necesidades de cada menor, las vacaciones pueden convertirse en una valiosa oportunidad para descubrir nuevos entornos, participar en actividades culturales y ocio, fortalecer los vínculos y adquirir habilidades que contribuyan a un desarrollo integral.
Beneficios de viajar en familia en menores con discapacidad
Como en muchas ocasiones hemos mencionado a través de las diferentes entradas de nuestro blog, los menores aprenden de manera más significativa cuando tienen la oportunidad de vivir experiencias directas y participar activamente en su propio aprendizaje.
En este sentido, los viajes se convierten en una excelente herramienta educativa, ya que permiten ampliar sus conocimientos culturales, descubrir nuevos entornos, desarrollar habilidades de autonomía e independencia y aprender a organizarse ante situaciones diferentes a las habituales.
Enunciamos a continuación las ventajas en el desarrollo personal y académico que tienen los viajes en cada menor con discapacidad física y/u orgánica:
- Bienestar emocional: favorecen un aumento de la confianza en sí mismos, ya que los menores pueden participar en la organización de rutias, tomar decisiones y sentirse protagonistas de sus propias experiencias. Disfrutar de nuevos lugares y actividades genera emociones positivas, transformando en ocasiones sentimientos negativos en positivos como la ilusión.
Además, la anticipación y la planificación de un viaje ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, al conocer qué actividades se realizarán y cuando ocurrirán. Estas experiencias también favorecen la adaptación a los cambios y el desarrollo de estrategias para mejorar sus emociones ante nuevas situaciones.
- Autonomía: favorecen el desarrollo de esta ya que pueden asumir responsabilidades acordes a sus capacidades. Participan en la organización de la ruta, conocen los pasos que deben de seguir y toman decisiones sobre aspectos cotidianos como su comida, las actividades de ocio o las compras.
Asimismo, las visitas culturales como los museos, les permite responsabilizarse de su propio aprendizaje, conociendo sus necesidades y su propio ritmo por ellos solos.
- Reafirmar su identidad y por lo tanto sus gustos personales: al conocer nuevos lugares, los menores tienen la oportunidad de descubrir diferentes culturas, actividades y formas de ocio que despiertan su interés y curiosidad. Estas experiencias les permiten identificar qué propuestas disfrutan más, qué nuevos aprendizajes quieren adquirir y con qué actividades o entornos se sienten más identificados.
De esta forma, los viajes favorecen el conocimiento de sí mismos, la expresión de sus preferencias y la construcción de su propia identidad, haciéndoles partícipes de sus decisiones y experiencias.
- Inclusión y participación: cada vez son más los museos, medios de transporte y salidas turísticas que incorporan medidas de accesibilidad para que puedan disfrutar todos los niños de dichas experiencias en igualdad de condiciones.
Además, estas iniciativas contribuyen a visibilizar la importancia de la accesibilidad universal y de construir entornos inclusivos, donde todas las personas puedan participar, aprender y disfrutar sin barreras.
- Mantenimiento de aprendizajes previos: a través visitas a monumentos, museos o espacios, los menores pueden reforzar sus conocimientos sobre la historia, el patrimonio de la naturaleza o la cultura de una forma práctica y participativa.
Además, estas estrategias permiten trabajar habilidades funcionales de la vida diaria, como controlar la hora de llegada a una actividad, orientarse, realizar operaciones sencillas al comprar un recuerdo o un souvenir y tomar decisiones en situaciones cotidianas, favoreciendo un aprendizaje más completo y útil para su día a día.
- Fortalecer vínculos y mejorar las habilidades sociales: favorecen el desarrollo de las habilidades de comunicación e interacción con otras personas, al ofrecer oportunidades para participar en las actividades compartidas y relacionarse en los distintos entornos. Asimismo, contribuyen al desarrollo de la empatía, el respeto y la comprensión hacia los demás. Además, permiten crear nuevas amistades y establecer relaciones sociales en distintos lugares y espacios de ocio. Del mismo modo, la organización de salidas familiares fortalece los vínculos afectivos, fomenta la convivencia y facilita el disfrute del tiempo de calidad en familia, generando experiencias compartidas que repercuten positivamente en el bienestar emocional de los menores con discapacidad.
Barreras a eliminar en los viajes
Actualmente siguen existiendo diversas barreras que dificultan la participación de los menores con discapacidad y sus familias en actividades de ocio y viajes. Por ello, resulta fundamental identificar y eliminar, en la medida de lo posible, aquellas barreras físicas, sociales, comunicativas y organizativas que limitan su inclusión.
Para ello, es necesario seleccionar entornos accesibles, adaptados e inclusivos, que garanticen la igualdad de oportunidades, la seguridad y participación de todos los menores; para ello también es importante crear espacios libres de discriminación.
Ante las barreras que hay que evitar son las siguientes:
- Barreras arquitectónicas de los transportes, los museos y los alojamientos.
- Falta de información de recursos y vías accesibles.
- Escasez de actividades de ocio inclusivas y adaptadas en ‘’planning de actividades’’ ya preparadas para los niños y sus familias.
- Insuficiente oferta de destinos turísticos y actividades adaptadas.
- Falta de intérpretes y de Sistemas Aumentativos y/o Alternativos de la Comunicación.
- Horarios inflexibles y sin descansos.
- Dificultad sanitaria especializada al movilizarse.
- Sobrecarga de cuidadores que impide la planificación previa.
Actividades culturales y vacacionales para el fomento del aprendizaje
Aunque existen numerosas actividades que se pueden realizar durante el periodo vacacional, hemos seleccionado aquellas que consideramos más atractivas y adecuadas a los menores, ya que favorecen su participación, aprendizaje y desarrollo integral. Las actividades propuestas son las siguientes:
- Bingo cultural: es un tipo de juego de azar basado en el tradicional, en el que se tratan diferentes aspectos de la cultura. Como temas históricos con sus personajes, hechos relevantes, civilizaciones antiguas, política, inventos y guerras; arte con imágenes de pintores, escultores, obras de arte, arquitectos, bailes tradicionales, instrumentos musicales; aspectos de la bandera como los colores, los símbolos, los continentes, los himnos, las fiestas y las celebraciones; y deportes como en el caso de España el fútbol o en Estados Unidos el fútbol americano.
A diferencia de la versión tradicional, en vez de añadir números se incluyen imágenes y se utiliza la descripción para que las detecte.
Los niños dispondrán de un cartón con casillas y para responder a cada casilla deberán decir en alto a que elemento se trata y sobre que habla si sobre la historia, el arte, el deporte, la bandera, etc. Ganará quien complete una fila, una columna o todo el cartón y deberá gritar ‘’ ¡Bingo!’’, esto es una forma de aprender de nuevas culturas, de conocer la historia de cada país y de aceptar las diferencias de cada nacionalidad.