Rememorando a Tenemos que hablar de Kevin, que, si no las has visto, estaría muy bien que después de Adolescencia le echaras un vistazo ya que vemos que hay un fuerte paralelismo en las conductas de niños y adolescentes, aunque tienen historias en origen muy distintas.
Vayamos a lo nuestro. La serie Adolescencia de Netflix se ha convertido en un fenómeno mediático por su crudo retrato de los problemas psicológicos de Jamie, un adolescente de 13 años acusado de asesinar a una compañera de escuela. Desde un enfoque psicológico sistémico y basado en la Teoría de las Partes, es posible darnos cuenta del desarrollo de la personalidad de Jamie y las causas subyacentes de su conducta violenta.
Cada episodio de Adolescencia presenta una perspectiva distinta sobre el caso de Jamie:
- Primer episodio: Inicia con el arresto de Jamie a las 6 de la mañana por parte de la policía, marcando el comienzo del proceso judicial.
- Segundo episodio: Sigue la investigación en la escuela de Jamie, revelando problemas estructurales del sistema educativo y la violencia cotidiana entre los estudiantes.
- Tercer episodio: La psicóloga judicial realiza una sesión con Jamie en el centro psiquiátrico, explorando su mundo interno, sus inseguridades y la relación entre su percepción de sí mismo y la violencia. La terapeuta trabaja con Jamie para desentrañar sus sentimientos reprimidos y sus creencias sobre la masculinidad, la vergüenza y la humillación social. También se abordan las repercusiones del ciberacoso y la presión social sobre la autoestima de los adolescentes.
- Cuarto episodio: Se centra en la dinámica familiar de Jamie, cuatro semanas antes del juicio, explorando la influencia de su entorno en su comportamiento.
¿Adolescencia de Netflix se originó en un caso real? No, pero si en datos alarmantes sobre el crimen con arma blanca en el Reino Unido. Estos delitos con arma blanca son el método más común de asesinato en el Reino Unido y han aumentado de forma constante. En 2023/2024, 262 personas murieron apuñaladas en Inglaterra y Gales, representando el 45% de todos los homicidios, comparado con solo el 8% en Estados Unidos, donde las armas de fuego son más comunes. Para los adolescentes, las cifras son aún más alarmantes: el 83% de los jóvenes asesinados fueron apuñalados.
Estos datos contextualizan la importancia de Adolescencia, que busca explorar la psicología detrás de estos crímenes y el impacto devastador en las familias de las víctimas y los perpetradores.
¿Cuándo nos rompemos por dentro?
Según la Teoría de las Partes, cuando un niño atraviesa un trauma intenso, su personalidad se fragmenta en diferentes partes con funciones específicas. La escisión de la personalidad está ligada a situaciones de trauma con T mayúscula o t minúscula. Eso significa que puede ocurrir una situación devastadora para la persona o pueden aparecer situaciones dramáticas que caen gota a gota. En el caso de Jamie no se ven ni la una ni la otra y sin embargo sí que se aprecia una personalidad escindida.
En Jamie, se pueden identificar las siguientes partes:
- Parte funcional: Es la que sigue con su vida cotidiana, trata de encajar en la escuela, en casa no da problemas y mantiene una apariencia de normalidad.
- Parte ligada a la vergüenza y el rechazo: Se gesta a partir de la sensación de ser feo, de no ser elegido y de sentirse desvalorizado por no cumplir con las expectativas paternas.
- Parte reactiva y agresiva: Se desarrolla como respuesta al bullying escolar, al acoso en redes y los mensajes que recibe y al modelaje de las reacciones que ve en su padre.
Patrón transgeneracional de violencia que muestra Adolescencia de Netflix
El abuso que Jamie sufre en la escuela encuentra eco en la historia familiar. Su padre, que a su vez fue víctima de violencia extrema por parte de su propio progenitor, repite el patrón a través de brotes violentos. Este ciclo intergeneracional refuerza en Jamie la idea de que la violencia es una respuesta válida para el sufrimiento y la frustración. Su padre comenta que siendo consciente de la violencia agresiva ha intentado no aplicarlo en sus hijos.
En el tercer capítulo cuando habla con la psicóloga muestra una vez más como ante la impotencia la única salida posible es la violencia. Pasa del episodio 1 en la que no comprende la magnitud del crimen al episodio 3 en el que empieza a conversar de manera amigable y colaborar a reaccionar de manera paranoica, agresivo y amenazante en cuestión de minutos. Muestra las fluctuaciones de un crío refugiado en la ira cuando está atrapado en su sensación de víctima.
El fenómeno ‘incel’ y el impacto social
Uno de los aspectos más reveladores de la serie es la influencia de comunidades digitales como los incels, que representan una subcultura digital de hombres jóvenes que se sienten frustrados por su incapacidad de tener relaciones románticas o sexuales y culpan a las mujeres por ello. Jamie, muestra características asociadas con esta comunidad: sentimientos de rechazo, baja autoestima y una creciente hostilidad hacia las mujeres, especialmente después de que se filtran fotos íntimas de Katie, la víctima. Son hombres que responsabilizan a las mujeres de su soledad y falta de experiencias sexuales. Podemos ver cómo esas ideas misóginas se propagan en foros y redes sociales, influyendo en adolescentes vulnerables que buscan sentido a su aislamiento.
Por otro lado, en la serie se muestra el desconocimiento y la falta de comprensión de los adultos sobre estas subculturas online lo que es una problemática central en la narrativa, mostrando el abismo emocional entre generaciones y la desinformación sobre los riesgos psicológicos de la vida digital. La falta de comprensión por parte de los adultos, incluidos los padres y la policía, agrava la situación, dejando a estos jóvenes inmersos en discursos de odio sin una guía adecuada.
El caso de Jamie ilustra cómo la percepción de poder y control puede llevar a la violencia cuando se enfrenta al rechazo. En este sentido, Adolescencia de Netflix no solo explora la psicología individual del protagonista, sino también la influencia del entorno digital y la estructura social en la construcción de la identidad masculina.
Conoce más aquí sobre la ideología incel en la serie Adolescencia de Netflix.
Distancia emocional entre padres e hijos
La serie también ilustra la desconexión entre padres e hijos a través de la relación del policía que investiga el caso y su hijo Adam. Esta fractura emocional impide la intervención oportuna en los conflictos internos de los adolescentes, agravando su aislamiento y frustración.
Además, la conversación entre los padres de Jamie en el último episodio expone la culpa y el cuestionamiento sobre su crianza, reforzando la pregunta: “¿Tendríamos que haber hecho más?”. Esta reflexión subraya la falta de diálogo en la familia y la importancia de la intervención temprana en la salud mental.
Lo primero y lo prioritario en toda relación es la conexión. Sin conexión no hay relación ni comunicación.
Consentimiento y el poder en las relaciones
Un aspecto clave de la serie es la exploración de la violencia implícita en las interacciones humanas. A través de la relación entre Jamie y Katie, así como la incomodidad de la psicóloga con el guardia del centro psiquiátrico, se destaca cómo el poder y el consentimiento juegan un papel crucial en la violencia de género.
Jamie, como muchos adolescentes en comunidades en línea como los incels, internaliza la idea de que las mujeres deben cumplir un rol dentro de su mundo emocional. Su incapacidad para aceptar el rechazo lo lleva a la frustración y la agresión. La serie nos recuerda que la violencia no siempre es explícita, sino que también se manifiesta en la imposición de poder sobre el otro.
Adolescencia de Netflix: Conclusión
Adolescencia de Netflix no solo plantea una crítica social sobre la violencia juvenil y el desconocimiento de los adultos sobre el mundo digital, sino que también ofrece un estudio profundo sobre los efectos del trauma, la herencia de la violencia y la fragmentación de la personalidad en la adolescencia. Es un llamado de atención urgente a todas las instituciones (escuela, familia) para abordar estas problemáticas desde una perspectiva psicológica y sistémica, con la finalidad de prevenir futuras tragedias similares. Es necesario que la negligencia de las instituciones deje de contribuir a que la violencia escale. Las escuelas requieren de recursos y de interés por frenar la violencia interna, algo que no se puede ignorar ni dejar pasar sin consecuencias.
La serie deja una pregunta en el aire: ¿Realmente sabemos qué pasa en la mente de nuestros hijos cuando cierran la puerta de su habitación?
¿Es posible rehabilitar o solo es posible castigar?