Balance de los mercados en 2025: un año brillante pese al cierre discreto

Compatibilité
Sauvegarder(0)
partager

Un cierre de año moderado en los mercados internacionales

El último día de 2025 dejó un regusto ligeramente amargo en los mercados, aunque sin dramatismos. El miércoles, en una sesión de fin de año marcada por la toma de beneficios, las bolsas y los bonos corrigieron de forma moderada. El S&P 500 cayó un 0,7%, el Nasdaq un 0,8% y el Dow Jones un 0,6%, mientras que el índice mundial MSCI retrocedió en la misma proporción. En Europa, con buena parte de las plazas cerradas o en horario reducido, el Ibex 35 cedió un 0,27% y el CAC francés un 0,23%.

Tampoco acompañaron los activos tradicionalmente defensivos. El oro y la plata corrigieron tras un año excepcional, y el petróleo volvió a retroceder en un mercado más atento a la geopolítica que a la demanda inmediata. No fue, en todo caso, un final abrupto, sino una pausa tras doce meses intensos. Una forma discreta de cerrar un ejercicio que, en términos agregados, ha sido notablemente positivo para los inversores.

 

Un año difícil de olvidar para la renta variable estadounidense

Porque, más allá del tono del miércoles, 2025 ha sido un año difícil de olvidar. La renta variable estadounidense cerró con avances cercanos al 16% en el S&P 500 en dólares, encadenando su tercer año consecutivo de subidas de doble dígito, algo que no ocurría desde comienzos de la década pasada. El Nasdaq volvió a liderar el movimiento, impulsado por la inversión en inteligencia artificial. Sin embargo, los inversores europeos apenas se han podido beneficiar, ante la fortaleza del euro frente al dólar, lo que deja la rentabilidad de los índices en un avance inferior al 3% en el S&P 500.

Europa sorprende: el Ibex 35 y el DAX lideran el crecimiento

En Europa, el balance del año deja algunas sorpresas agradables. El caso más llamativo ha sido el mercado español. El Ibex 35 ha cerrado su mejor ejercicio desde principios de los años noventa, con una revalorización cercana al 50%. El impulso ha venido, en gran medida, del sector bancario, con entidades como Santander, BBVA o Unicaja más que duplicando su valor en el año, favorecidas por unos márgenes aún elevados y una economía doméstica más resistente de lo esperado. También ha pesado el aumento del gasto en defensa, con Indra como uno de los grandes símbolos de una Europa que acelera su rearme en un entorno geopolítico incierto. El resultado es un mercado que ya no parece barato, con valoraciones por encima de su media histórica, pero respaldado por una mejora clara de las expectativas de beneficios y por un entorno macro relativamente benigno.

Alemania, por su parte, ha cerrado un año sorprendentemente sólido en bolsa, pese a que la economía real sigue mostrando signos de fatiga. El DAX ha subido un 23% en 2025, impulsado por el anuncio de estímulos fiscales, el tirón del sector defensa y la expectativa de que la inversión en infraestructuras y energía termine trasladándose al crecimiento. Es un recordatorio oportuno de que los mercados financieros y la economía no siempre avanzan al mismo ritmo. Además, la banca —como ha sucedido en España— ha terminado de dar el empujón definitivo a un índice que registra su mejor comportamiento desde 2019.

Factores macroeconómicos y geopolíticos detrás de la volatilidad

Ha sido, eso sí, un ejercicio más complejo de lo que sugieren los gráficos. La combinación de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal, el BCE y el Banco de Inglaterra, tensiones geopolíticas persistentes, debates fiscales en Estados Unidos, Francia y Reino Unido y una desaceleración desigual en Europa y China ha obligado a los inversores a filtrar el ruido y centrarse en los fundamentales. Además, los aranceles aprobados en los primeros días de primavera en Estados Unidos nos deparaban un susto en los mercados que dieron paso una de las recuperaciones más importantes en apenas seis meses. Los buenos resultados empresariales y un impacto de la inteligencia artificial mayor de lo previsto están detrás del optimismo inversor.

Oro y plata, los grandes protagonistas del año

En ese contexto, uno de los grandes protagonistas del año ha sido el mercado de metales preciosos. El oro y la plata cierran 2025 con sus mejores registros desde finales de los años setenta, tras haber pasado, en cuestión de meses, de activos refugio a auténticas operaciones de tendencia. El oro ha subido más de un 65% en el año, apoyado en la combinación de compras récord por parte de los bancos centrales, el ciclo de relajación monetaria de la Fed y un trasfondo de desconfianza estructural hacia las monedas y la deuda soberana.

La plata ha sido, si cabe, aún más llamativa. Su rally en la segunda mitad del año sorprendió, con episodios de tensión en el mercado físico, impulsados por la demanda india, el acopio en Estados Unidos ante temores arancelarios y una oleada de interés especulativo que llevó al metal por encima de los 80 dólares la onza. La corrección de diciembre y el ajuste final del miércoles no empañan un año histórico, aunque sí recuerdan que incluso los activos considerados refugios pueden volverse incómodos cuando el consenso se vuelve excesivo. No es casualidad que el CME haya endurecido dos veces en una semana los requisitos de margen en los futuros sobre metales preciosos.

Estados Unidos mantiene la estabilidad pese a la presión

En el plano macroeconómico, Estados Unidos cerró el año con señales contradictorias, aunque mayoritariamente constructivas. Las últimas cifras de solicitudes semanales de subsidio por desempleo, publicadas el miércoles, mostraron un descenso hasta niveles inusualmente bajos, reforzando la idea de que el mercado laboral sigue sólido, aunque con la volatilidad propia de estas fechas.

Ese telón de fondo ayuda a explicar por qué la Reserva Federal ha optado por un enfoque prudente, más centrado en la gestión de la liquidez que en acelerar los recortes de tipos. En ese sentido, el comportamiento del mercado de repos en el cierre del año ha sido especialmente revelador. Pese a las habituales tensiones de fin de ejercicio por las subastas del Tesoro, los ajustes de balance de los bancos y los cierres contables, las operaciones de recompra se han mantenido ordenadas, con tipos incluso por debajo del 4%, pero con un uso récord de las facilidades permanentes de la Fed. Lejos de ser un detalle técnico, es una señal relevante: la fontanería del sistema financiero funciona, incluso bajo presión. El auge del sponsored repo ha permitido absorber una demanda elevada sin generar sobresaltos, reforzando la idea de que el actual marco operativo ofrece a la Reserva Federal más margen de maniobra que en ciclos anteriores.

China cierra el año con confianza y estabilidad

En paralelo, desde Pekín llegó un mensaje cuidadosamente calibrado. El presidente Xi Jinping calificó 2025 como un “año extraordinario” y dio por cumplidos los principales objetivos económicos, en una clara señal de confianza. Aunque no detalló cifras, el mensaje refuerza la expectativa de que China haya alcanzado un crecimiento cercano al 5% y de que en 2026 redoble su apuesta por la estabilidad, incluso a costa de un mayor protagonismo del sector público.

Reflexión final: paciencia y diversificación, las claves de 2025

Así se cierra 2025: con un último día de mercado discreto, pero con un balance que, en conjunto, ha sido generoso para quienes supieron mantener el rumbo. No ha sido un año fácil ni lineal, pero sí uno que ha recompensado la paciencia, la diversificación y, en algunos casos, la valentía. Hoy, viernes 2 de enero, con los mercados retomando la actividad tras el paréntesis del Año Nuevo, toca transmitir los mejores deseos del equipo de inversiones de Tressis: Que el nuevo año venga acompañado de salud, buenas decisiones, mejores intenciones y mercados que no nos deparen demasiados sobresaltos.

Feliz Año Nuevo y buen fin de semana.

Jorge González Gómez
Director de Análisis
Coordonnées
Lola