Método VAK: para la dislexia y la discalculia - Famma

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Tras la vuelta a las clases después de las vacaciones de Navidad, y desde la conciencia del Departamento de Educación de Menores de FAMMA sobre las dificultades que afrontan a mitad de curso los alumnos con dislexia y discalculia (especialmente al responder a preguntas de examen, realizar operaciones numéricas o desarrollar el cálculo mental..) , consideramos esencial reforzar el apoyo educativo y proporcionar estrategias específicas que faciliten su aprendizaje y una evaluación en condiciones de igualdad.

Para poder comenzar a trabajar tanto desde el ámbito familiar como desde el aula, resulta fundamental conocer y comprender las necesidades específicas que presentan los alumnos con dislexia y discalculia, con el fin de adaptar las estrategias de enseñanza, el acompañamiento y los métodos de evaluación a sus características individuales.

La discalculia y la dislexia se diferencian en gran parte en las áreas en las que presentan dificultades los estudiantes, siendo la primera mencionada en el cálculo y la segunda en la lectoescritura. Sin embargo, se igualan en que ambos son trastornos del aprendizaje que afectan a la adquisición y el desarrollo de habilidades académicas específicas, no están relacionados con el nivel de inteligencia ni con la falta de esfuerzo, y requieren una detección temprana, así como apoyos y adaptaciones educativas adecuadas para garantizar la igualdad de oportunidades en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Tal y como nos dice el DSM-V en más profundidad, si dudas de que tu hijo o hija tenga discalculia, es importante fijarse si cumple con estas características:

  1. Le cuesta dominar el sentido numérico, los datos numéricos o el cálculo.
  2. Muestra dificultades en el razonamiento numérico.
  3. Problemas a la hora de contar, sobre todo de atrás hacia adelante.
  4. Emplea estrategias limitadas para realizar cálculos (cuenta con los dedos, necesita realizar dibujos).
  5. Utiliza erróneamente los signos en las operaciones con números enteros.
  6. Evita situaciones de la vida cotidiana en la que tenga que realizar operaciones, como, por ejemplo, ir a la compra, juegos de mesa en los que incluyan números y repartir objetos. Además, pueden mostrarse irascibles y estresados.

Mientras que, en la dislexia, podemos observar las siguientes:

  1. Lee frases de forma inteligible y/o a un ritmo lento.
  2. Tiene que leer los enunciados de los ejercicios varias veces, muestra dificultad a la hora de comprender textos.
  3. Puede leer enunciados cuando presentan grandes márgenes, sino tiende a perderse en la lectura y suele guiarse con el dedo.
  4. Problemas en la corrección ortográfica y gramatical.
  5. Retraso a la hora de aprender a leer o hablar.

Desde las clases online de FAMMA nos dimos cuenta de que al trabajar con una metodología VAK, resultó especialmente efectivo para mejorar los resultados académicos de los estudiantes con dislexia y discalculia, a la par que se permitió adaptar los contenidos a diferentes estilos de aprendizaje, se reforzó la comprensión a través de estímulos visuales, auditivos y kinestésicos, y se favoreció la participación activa, el interés por su propio aprendizaje y retención de los conocimientos ya adquiridos.

Método VAK: visual, auditivo, kinestésico.

Su origen se encuentra en los trabajos de Walter B. Barbe y sus colaboradores durante los años setenta. Este modelo propone que el aprendizaje se fortalece cuando se activan de forma integrada diferentes canales sensoriales.

Posteriormente, Neil D. Fleming desarrolló el modelo VARK, ampliando esta propuesta con la categoría de lectura-escritura, como una herramienta para reflexionar sobre las preferencias de estudio.

En la actualidad, el VAK se utiliza como un enfoque multisensorial en contextos educativos y de intervención, especialmente eficaz en alumnado con dislexia y discalculia, ya que permite reforzar el aprendizaje combinando percepción visual, auditiva y motora.

Para entender mejor el término VAK, desglosamos cada una de las palabras que lo forman junto con sus características:

  1. Visual: se basa en la preferencia por imágenes, gráficos y diagramas para comprender y recordar la información, ya que estas personas retienen mejor lo que ven que lo que escuchan. Es especialmente útil en áreas que requieren interpretación visual, como las ciencias, las matemáticas y la geografía. Para favorecer este estilo, se recomienda utilizar mapas mentales, esquemas, presentaciones visuales y materiales gráficos, así como organizar las notas con colores y subrayados. Estas estrategias permiten mejorar la comprensión, la concentración y la retención de la información.
  1. Auditivo: se caracteriza por la preferencia por aprender a través de la escucha, ya sea mediante explicaciones orales, debates o grabaciones. Las personas con este estilo comprenden y recuerdan mejor la información cuando la escuchan, siendo especialmente eficaz en contextos como clases magistrales y discusiones en grupo. Para potenciar este aprendizaje, se recomienda participar activamente en conversaciones, utilizar grabaciones, podcasts y audiolibros, así como aplicar estrategias como la repetición verbal, la lectura en voz alta y la explicación de contenidos a otras personas.
  1. Kinestésico: se basa en aprender mediante el movimiento y la experiencia práctica, ya que estas personas comprenden y recuerdan mejor cuando manipulan y experimentan directamente con los materiales. Es especialmente útil en áreas que requieren habilidades prácticas, como las artes, la educación física y las ciencias aplicadas. Para favorecer este estilo, se recomiendan actividades prácticas, experimentos, uso de modelos y aprendizaje activo, así como permitir el movimiento durante el estudio para mejorar la concentración y la retención de la información.

¿Por qué es un método eficaz para los estudiantes con dislexia y/o discalculia?

En alumnos con dislexia y discalculia, la comunicación suele requerir un mayor esfuerzo cognitivo, se saturan con facilidad y genera cansancio, errores y frustración. Cuando la enseñanza se basa únicamente en el lenguaje escrito u oral, el alumnado invierte la mayor parte de su energía en descifrar la información, dificultando la comprensión real de los contenidos.

El método VAK ayuda a reducir esta sobrecarga al distribuir el procesamiento de la información entre distintos canales sensoriales. El uso de apoyos visuales, explicaciones orales y actividades manipulativas permite que el alumno acceda al aprendizaje sin depender exclusivamente del lenguaje. De este modo, la información se presenta de forma más accesible y comprensible.

Además, los conceptos que suelen ser más abstractos para los estudiantes se vuelven más concretos, de fácil comprensión y tangibles, ya que se adquieren por medio de los sentidos. Lo que permite, por ejemplo, que en clase de matemáticas en vez de trabajar en formato papel se realicen ejercicios vivenciales con actividades de supermercado, utilizando el conteo con bloques o aprender por medio de regletas (como las regletas Cousineaire).

La facilidad de comprensión del lenguaje con esta técnica permite a los niños y niñas  con este trastorno del aprendizaje: disminuir su frustración, el estrés, así como aumentar su motivación por el estudio; ya que no se encuentran con tantos obstáculos como sin este método a la hora de aprender nociones lectoescritoras y de cálculo.

Una de las apreciaciones que han tenido las familias de los estudiantes con los que utilizamos este método, es que sienten que pueden ser partícipes de su aprendizaje, ya que sus propios hijos tienen numerosos avances en estas dos asignaturas y por la facilidad a la hora de aplicarse fuera del aula, tanto con actividades de refuerzo en casa como la facilidad a la hora de evaluar su progreso por medio de la observación.

Ejemplo de actividad: “Escucho y escribo sobre arena”

El objetivo principal de esta actividad es: desarrollar la comprensión de palabras y la memoria multisensorial, fortaleciendo la conexión entre letras, sonidos e imágenes.

La actividad consiste en mostrar al alumno tarjetas online de palabras que incluyen colores y símbolos asociados a cada letra o concepto. Mientras observa la tarjeta, el estudiante también escucha la pronunciación de la palabra y de sus sílabas, integrando así los canales visual y auditivo para facilitar la comprensión y el reconocimiento de la palabra.

Luego, el alumno traza la palabra en una bandeja con arena, reproduciendo mentalmente los colores y pronunciando la palabra en voz alta. Esta parte kinestésica permite que el aprendizaje se vuelva concreto y activo, ayudando a consolidar la memoria y la coordinación motora fina. Otro recurso eficaz y que podemos tener a mano es el Scrabble que nos permite asociar palabras con sus letras y sonidos, y se realiza de manera manipulativa.

Gracias a esta actividad se reforzar la asociación entre letras, sonidos y símbolos, desarrollando la memoria visual, auditiva y motora. Al combinar los tres canales sensoriales, los alumnos con dislexia pueden comprender y recordar mejor las palabras, mientras se mantiene su motivación y se reduce la frustración típica de las dificultades de lectura.

No dudéis en contactar con nosotros si os surge cualquier duda, al correo de educacion@famma.org o a través del teléfono 915 933 550.

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