Atestado policial en un accidente de tráfico: cómo pedirlo, pruebas y errores

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El atestado policial es, muchas veces, el documento que decide si tu accidente se “cierra rápido” o si se convierte en una guerra lenta con la aseguradora. Porque no es solo un papel: es la primera versión oficial de lo ocurrido. Y en cuanto existe una versión oficial, el resto del mundo (seguros, peritos, abogados, incluso un juez) empieza a mirarlo como punto de partida.

Pero ojo: que sea “oficial” no significa que sea perfecto. Un atestado mezcla tres cosas muy distintas: hechos observables (posición de vehículos, señales, huellas), declaraciones (lo que dijo cada uno) y, a veces, conclusiones (quién pudo causar el siniestro y por qué). Esa mezcla es peligrosa si no sabes leerla: una frase ambigua, un croquis mal dibujado o un dato erróneo puede darte problemas durante meses.

Además, no todos los accidentes tienen atestado. Si no interviene la autoridad, no hay atestado, y el caso se apoya en parte amistoso, fotos, testigos y pruebas médicas. Y cuando sí interviene la policía, a veces lo hace con prisas, de noche, con tráfico, con nervios, con versiones contradictorias… y con gente que todavía no siente el dolor porque la adrenalina lo tapa. Ahí nacen los errores típicos: “sin lesiones” cuando horas después estás en urgencias, matrículas mal copiadas, sentidos de circulación invertidos, prioridades mal interpretadas o testigos que no quedan bien identificados.

Lo más importante: el atestado no te protege por sí solo. Te protege si lo consigues a tiempo, lo revisas con lupa y lo completas con pruebas que hoy pesan cada vez más: fotos, vídeo, cámaras cercanas, datos de móvil, y registros del propio vehículo. El futuro va hacia casos cada vez más “digitales”, y quien no guarda evidencia en los primeros días suele pagar el precio después.

En esta guía vas a ver, sin rodeos: cómo pedir el atestado, qué partes valen realmente como prueba, qué partes son discutibles, y cómo detectar errores antes de que la aseguradora los convierta en su excusa favorita.

1) Qué es (y qué NO es) un atestado

El atestado es el conjunto de diligencias que redacta la policía/guardia civil tras un siniestro: datos de implicados, croquis, mediciones, manifestaciones, posibles infracciones, resultados de alcohol/drogas si los hubo, fotos, etc.

No es una “sentencia”. En un procedimiento penal suele funcionar como una denuncia documentada y su fuerza sube mucho si los agentes se ratifican en juicio.

2) Antes de pedirlo: localiza quién lo hizo

Primero identifica qué cuerpo intervino:

  • Guardia Civil de Tráfico: carreteras interurbanas y vías donde tenga competencia.
  • Policía Local/Municipal: normalmente dentro de casco urbano.
  • Mossos / Ertzaintza / Policía Foral: según comunidad.

Si no lo sabes, mira: el parte del seguro, el justificante que te dieron en el lugar, o llama a la centralita del cuerpo que acudió con fecha + hora + punto kilométrico/dirección.

3) Cómo pedir el atestado paso a paso (España)

A) Si fue Guardia Civil

La Guardia Civil tiene un procedimiento específico en su sede electrónica para informes de accidentes de tráfico (por ámbito/provincia).

En la práctica, también puedes solicitarlo por la vía presencial/registro, o mediante representante (abogado) si procede.

B) Si fue Policía Local/Municipal

Suele pedirse en la unidad de atestados o por registro del ayuntamiento. El procedimiento cambia por ciudad: a veces hay sede electrónica, a veces es presencial.

Importante: solo lo suelen entregar a implicados (o a su representante autorizado).

C) Si el atestado “ya está en el juzgado”

Cuando el asunto se judicializa, lo normal es que el atestado forme parte de las diligencias. Ahí lo pides a través del juzgado (normalmente tu abogado lo gestiona).

Qué necesitas para solicitarlo

  • Tu DNI/NIE y, si actúa otra persona, autorización o poder.
  • Fecha y hora aproximada.
  • Lugar exacto (dirección o punto kilométrico).
  • Matrículas de vehículos implicados.
  • Si lo tienes: número de referencia / diligencias / intervención.

Ojo con los plazos “de verdad”

Dos tiempos críticos:

  • Dar parte al seguro: la ley fija 7 días desde que conoces el siniestro (salvo póliza con plazo mayor).
  • Reclamar daños (responsabilidad extracontractual): el plazo general es 1 año desde que lo supo el perjudicado (y en lesiones, suele pelearse el “cuándo empieza” hasta estabilización/alta).

Traducción: pide el atestado cuanto antes. Si esperas meses, pierdes margen para corregir errores y reunir pruebas.

4) Qué partes del atestado valen como prueba (y cuáles no tanto)

Piensa en tres niveles:

Nivel 1 — Muy fuerte: hechos objetivos observados o medidos

  • Posición final de vehículos, huellas, señales, semáforos, iluminación, meteorología.
  • Mediciones y croquis con puntos de impacto.
  • Pruebas de alcoholemia/drogas, si constan.

Esto suele tener especial peso porque son datos verificables (si están bien tomados).

Nivel 2 — Medio: declaraciones

Lo que tú, el otro conductor o testigos dijeron. Útil, pero ojo: en juicio puede matizarse o cambiar, y el juez valorará la coherencia y contradicciones.

Nivel 3 — Débil/discutible: conclusiones y “culpas”

Frases tipo “no guardaba distancia”, “invadió carril”, “circulaba rápido” sin medición clara.

En penal, un atestado no ratificado por los agentes no debería ser la única base para condenar.

5) Cómo detectar errores (checklist rápido)

Cuando te llegue el atestado, revísalo como si fueras tu “peor enemigo”. Los fallos típicos:

  • Datos básicos: matrículas, aseguradoras, DNI, modelo del vehículo, sentido de circulación.
  • Lugar y hora: calle/punto kilométrico, carriles, rotonda concreta, salida exacta.
  • Croquis: carriles mal dibujados, sentidos invertidos, punto de colisión desplazado.
  • Daños: golpes que no corresponden con la dinámica descrita.
  • Señalización: STOP/Ceda, prioridad, semáforo, límite de velocidad.
  • Testigos: faltan, están mal identificados o no se incluye lo esencial de su declaración.
  • Lesiones: se minimizan (“sin lesiones”) cuando luego hay urgencias/parte médico.
  • Conclusiones sin base: atribución de causa sin medición, sin huellas, sin visibilidad comprobada.

Regla de oro: si algo del atestado choca con fotos, vídeos o daños físicos, es una bandera roja.

6) Qué hacer si detectas errores (sin cargarte el caso)

No lo ignores. Un error que “parece pequeño” puede volverse enorme cuando la aseguradora se agarra a él.

  • Documenta el error con pruebas: fotos, vídeo, Google Timeline, ticket/parking, testigos, informes médicos.
  • Pide ampliación/aclaración si procede (al cuerpo que lo redactó). No es magia, pero se puede dejar constancia.
  • No discutas por WhatsApp con el contrario: guarda comunicaciones formales y útiles.
  • Pericial si el golpe es serio o hay disputa técnica: reconstrucción, daños compatibles, EDR si aplica.
  • Si hay lesiones, prioriza urgencias/parte médico y seguimiento. Un “sin lesiones” en el atestado no te invalida, pero te obliga a hilar fino.

7) Qué pruebas complementan mejor un atestado (y cada vez pesan más)

  • Fotos/vídeo del lugar antes de mover vehículos (si es seguro).
  • Testigos con contacto completo (nombre, DNI si acceden, teléfono).
  • Informes médicos: urgencias, pruebas, rehabilitación.
  • Dashcam o cámaras cercanas (gasolineras, comercios) — cuanto antes, porque borran.
  • Datos del vehículo: algunos coches registran eventos (EDR) y telemática; esto va a más.

Visión de futuro: cada año pesa más la evidencia digital. Los casos “a palabra contra palabra” se están muriendo cuando hay vídeo, sensores y trazas.

8) Plantilla corta para solicitar copia del atestado

Asunto: Solicitud de copia de atestado / informe de accidente de tráfico

Yo, [Nombre y apellidos], con DNI/NIE [___], implicado en el accidente ocurrido el día [__] a las [__] en [lugar exacto], en el que se vieron implicados los vehículos matrícula [___] y [___], solicito copia del atestado/informe y diligencias asociadas, a efectos de defensa de mis derechos.

Adjunto: documento identificativo y, en su caso, autorización/representación.

Firma: [___] — Teléfono/email: [___]

9) Cierre claro: el atestado ayuda… si lo trabajas

Un atestado bien hecho te acelera todo. Uno mediocre o con errores te puede meter en un “bucle” con la aseguradora: dudas, ofertas a la baja, o negación de responsabilidad.

En Fundación AVATA te ayudamos a conseguir el atestado, leerlo con lupa, detectar contradicciones, y montar un dossier de pruebas (médicas, técnicas y documentales) para que tu caso no dependa de una frase mal puesta.

Si has tenido un accidente de tráfico: no esperes a que “se arregle solo”. Los primeros días son cuando se ganan (o se pierden) las pruebas.

Si has tenido un accidente de tráfico, no esperes a “ver qué dice el seguro”. El atestado puede ayudarte, pero también puede contener errores que luego te cuestan dinero, tiempo y salud.

En Fundación AVATA te ayudamos a conseguir el atestado, entenderlo de verdad (hechos, declaraciones y conclusiones), detectar fallos y montar un dossier sólido con pruebas médicas y documentales para que no te recorten la indemnización por una frase mal puesta o un croquis dudoso.

Porque la ayuda al accidentado no empieza cuando reclamas: empieza cuando proteges tu caso desde el minuto uno.

Recapiti
Chema Huerta