2025 nos plantea una encrucijada. Uno de los caminos conduce a una pobreza más aguda, a economías más débiles y a la supresión de los derechos humanos. El otro lleva al progreso de las economías, la construcción de sociedades más seguras y futuros más justos para todas las personas.
Lo que hace que este año sea crucial es el calendario: quedan apenas cinco años para que venza el plazo de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El mundo estableció esa fecha para hacer realidad la igualdad para todas las personas. El Panorama de género 2025, elaborado por ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, muestra lo que costaría el fracaso, pero también los beneficios que están a nuestro alcance.
Hay motivos para la esperanza. Las niñas superan a los niños en la finalización de los estudios escolares, las mujeres están obteniendo escaños en los parlamentos y, en tan solo cinco años, casi 100 países han eliminado leyes discriminatorias, por ejemplo, para proteger a las niñas del matrimonio infantil y establecer la definición de la violación con base en el consentimiento. Sin embargo, la pobreza, el hambre, la guerra, las catástrofes climáticas y la reacción contra el feminismo están erosionando el progreso y podrían anular los avances logrados por toda una generación.
Los datos dejan clara la decisión a la que nos enfrentamos: todavía es posible alcanzar la igualdad para las niñas que están naciendo hoy, pero el mundo tiene que empezar a invertir ahora.
Artículo completo: www.unwomen.org