Final de la última campaña del año: 99 cirugías de cataratas realizadas.
Nos marchamos de Sololá con la dolorosa sensación de no haber podido ofrecer ni siquiera una mínima parte de todo lo que traíamos preparado. La falta de pacientes reclutados, responsabilidad de nuestros socios locales, hizo que los días transcurrieran con una actividad quirúrgica muy por debajo de lo que acostumbramos, de lo que habíamos acordado y para lo que habíamos preparado equipo y material.
En un país con una de las rentas per cápita más bajas del mundo, donde las necesidades son enormes y los recursos muy limitados, esta situación duele aún más, porque podríamos haber ayudado a muchas personas que lo necesitaban.
Ojalá avancemos hacia un modelo de cooperación en el que la buena voluntad siga siendo esencial, pero donde la profesionalización sea el pilar que garantice resultados reales y sostenibles.