Terapias avanzadas en expansión: CRETA y el posicionamiento internacional de Madrid - Invest In Madrid

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La biotecnología está entrando en una fase industrial decisiva: el auge de las terapias avanzadas, como las CAR-T y otras terapias celulares y génicas, junto con la expansión de medicamentos biológicos de alta complejidad, está acelerando la demanda de capacidad productiva especializada. En este escenario, la fabricación bajo estándares estrictos, la escalabilidad, la trazabilidad y el control de calidad se convierten en factores críticos para sostener el crecimiento del sector, especialmente cuando el valor diferencial no reside solo en la innovación científica, sino en la capacidad real de llevar estas terapias al paciente de forma segura y a gran escala, tal y como recoge el informe de Cardinal Health sobre terapias avanzadas.

Sobre esta base industrial se enmarca la decisión de la Comunidad de Madrid de impulsar el Centro Regional de Producción de Terapias Avanzadas (CRETA), una infraestructura destinada a la fabricación de medicamentos de última generación basados en terapia génica, terapia celular e ingeniería de tejidos . La iniciativa se plantea como un refuerzo de las capacidades productivas del sistema sanitario público en un ámbito caracterizado por una elevada complejidad tecnológica y regulatoria. Esta apuesta se produce en un momento en el que la disponibilidad de infraestructuras especializadas condiciona el desarrollo y la fabricación de terapias avanzadas. Tal y como informa el medio especializado Diariofarma, el CRETA está concebido para incrementar y centralizar la capacidad de producción de estos medicamentos, así como para dar soporte a los grupos de investigación y a los centros del sistema sanitario implicados en su desarrollo y fabricación. 

Desde el punto de vista del mercado, el mercado de servicios de desarrollo y fabricación por encargo de terapias avanzadas presenta un ritmo de crecimiento elevado. De acuerdo con los datos publicados por BioSpace, este segmento se estimó en 7.450 millones de dólares en 2024 y podría superar los 42.000 millones de dólares en 2034, con una tasa de crecimiento anual cercana al 19%, reflejando el peso creciente de la fabricación especializada dentro del ecosistema biofarmacéutico. 

En este escenario global, Estados Unidos y Canadá concentran una parte relevante de la actividad económica vinculada a las terapias avanzadas. América del Norte representó el 44,5% de los ingresos del mercado mundial en 2022, de acuerdo con los datos de Grand View Research, lo que confirma su papel central en términos de desarrollo producción y comercialización de este tipo de tratamientos. 

Dentro de Estados Unidos, y tal como señala el prestigioso medio de comunicación GEN, el ecosistema de Boston y Cambridge lidera el país en financiación del NIH y en espacio de laboratorio (62,1 millones de pies cuadrados). La región ocupó el segundo lugar en capital de riesgo, el tercero en patentes y el quinto en empleos (116.937 personas). Según el 2025 MassBio Industry Snapshot, sólo las diez mayores empresas presentes en este ecosistema de Massachusetts suman más de 30.0000 personas. 

Este liderazgo se desarrolla, sin embargo, en un entorno cada vez más exigente. Como indica el documento de MassBio, el sector biofarmacéutico de Massachusetts registró una contracción durante la primera mitad de 2025, asociada a la reducción del empleo, la caída de la inversión de capital de riesgo y el aumento de la competencia internacional. A ello se suma la incertidumbre derivada de la política comercial de la actual administración estadounidense, incluida la amenaza de imponer aranceles de hasta el 100 por ciento a determinados medicamentos de marca importados si no se fabrican en Estados Unidos. Este escenario está llevando a las compañías del sector a analizar estrategias de diversificación geográfica y expansión en mercados considerados más estables, entre ellos la Unión Europea. 

En este contexto, Madrid se consolida como una alternativa europea de primer nivel para la inversión biofarmacéutica. Como dato relevante, las diez mayores compañías del ecosistema de Boston antes mencionadas, cuentan con oficinas en Madrid, reforzando la conexión entre la actividad industrial de uno de los principales polos biotecnológicos de Estados Unidos y el tejido empresarial y científico de la capital española. Esto sumado a la presencia de más de 400 compañías del ámbito biofarmacéutico, a la existencia de 39 plantas de producción farmacéutica y a un entorno regulatorio y operativo plenamente integrado en el mercado único europeo, sitúa a Madrid como un destino competitivo para compañías que buscan capacidad industrial, talento cualificado y estabilidad para sus planes de expansión en terapias avanzadas y biofarmacia de alto valor añadido.

Recapiti
JANA PALAZUELOS