Aprender de los mejores | Institución Futuro

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En un contexto económico global cada vez más competitivo, abierto y exigente, resulta no solo razonable sino necesario que los responsables públicos miren más allá de nuestras fronteras y busquen referencias y buenas prácticas. El benchmarking internacional, bien entendido, implica analizar con rigor qué hacen bien otros territorios, por qué lo hacen y qué elementos pueden adaptarse con realismo a nuestra propia realidad institucional, económica y social. Eso es aprender de los mejores, y en esa dirección apuntaba nuestro Consejero de Industria, Mikel Irujo, cuando señalaba a Singapur como modelo del que aprender.

Singapur es, desde hace décadas, un caso de estudio recurrente. Sus fortalezas son conocidas y ampliamente documentadas, pero conviene recordar algunas de ellas para ayudar a entender por qué esta pequeña ciudad-estado se ha convertido en una de las economías más dinámicas, atractivas y resilientes del mundo. Con una industria de alto valor añadido y unos servicios sofisticados, se orienta a exportar su producción con el objetivo de que entre divisa extranjera que enriquezca el país. Y con una estrategia a largo plazo complementada con planes de acción concretos, más a corto plazo, para no perder el rumbo.

En primer lugar, Singapur ha construido un entorno claramente “business friendly”. La acción del gobierno se orienta a facilitar la actividad empresarial mediante una legislación clara y sencilla, trámites administrativos rápidos y mayoritariamente online, una gestión transparente y un marco regulatorio predecible. Crear una empresa es un proceso sencillo, ágil y de bajo coste, incluso para capital extranjero, lo que reduce barreras de entrada y fomenta la iniciativa privada. Para lograrlo, tienen claro qué aporta dinero y qué no a la hora de diseñar trámites eficaces y productivos. Navarra tiene mucho que aprender en este aspecto: basta con escuchar a los emprendedores y empresarios para saber que precisamos urgentemente una mayor agilidad y simplicidad administrativa.

Además, destaca su estabilidad económica y política. Durante más de medio siglo, Singapur ha mantenido una estrategia de país, basada en planes de medio y largo plazo, ejecutados con coherencia y continuidad, más allá de los tiempos políticos. Esta estabilidad genera confianza, en los ciudadanos y las empresas, y permite tomar decisiones de inversión con un horizonte temporal amplio, algo clave para atraer proyectos industriales, tecnológicos y financieros. En España y en Navarra hemos avanzado en la dirección opuesta. ¿Cómo va a haber estrategia de comunidad sin la búsqueda del consenso de todos, también con la oposición?

Singapur se ha consolidado como un gran hub comercial, financiero, logístico y tecnológico en el sudeste asiático. Su posición geopolítica, unida a infraestructuras portuarias y aeroportuarias de primer nivel, le permite actuar como puerta de entrada a mercados que concentran una parte muy significativa del PIB y de la población mundial. A ello se suma la presencia de numerosas multinacionales que sitúan allí centros de decisión regionales o globales. Aquí Singapur es otra división. Pero algo podemos hacer en esa dirección en Navarra: estamos mal conectados con el resto de España, mal por tierra (aún sin autovía a Madrid), por ferrocarril (sin alta velocidad) y por aire (con apenas vuelos en el aeropuerto de Noáin).

En cuarto lugar, el marco fiscal en Singapur resulta atractivo y competitivo. Un impuesto de sociedades moderado, incentivos específicos para startups, deducciones potentes para actividades de I+D, ausencia de impuestos sobre plusvalías y dividendos y una extensa red para evitar la doble imposición conforman un sistema pensado para atraer inversión y talento, sin renunciar a la sostenibilidad de las cuentas públicas. La fiscalidad navarra, antes líder y favorable, ha pasado a ser poco competitiva y poco atractiva.

Otro aspecto clave es su sistema legal, reconocido internacionalmente por su eficiencia, imparcialidad y solidez en la protección de los contratos y de la propiedad intelectual. La seguridad jurídica es un activo central para la actividad económica. En nuestra tierra, afortunadamente, la seguridad jurídica existe pero se ven cada vez más ejemplos de cambios de reglas de juego a mitad de partido, como sucedió con Audenasa o en regulación energética.

En sexto lugar, Singapur ha realizado una apuesta sostenida por el capital humano. La calidad de su sistema educativo, la presencia de universidades de referencia mundial, el énfasis en disciplinas STEM y la atracción de talento internacional han permitido construir una fuerza laboral altamente cualificada, con salarios elevados y elevada productividad. El pool multicultural de talento internacional establecido actúa como motor de emprendimiento, creatividad e innovación. En Navarra podemos sacar pecho de tener una formación de campanillas, pero… no logramos ni retener a ese talento ni atraer a otro.

Por último, el país se sitúa a la vanguardia de la innovación tecnológica y digital. Ecosistemas de startups, colaboración entre empresas y con el sector público, conectividad excelente y políticas activas de digitalización han convertido a Singapur en un referente en transformación digital y smart cities. En nuestra tierra tenemos todos esos mimbres, aunque la colaboración público-privada aún puede desarrollarse más.

Todas estas fortalezas y medidas son, en gran medida, conocidas. Así que la receta la tenemos, es un modelo que funciona. Navarra no es Singapur, ni debe aspirar a serlo: somos diferentes. Pero sí puede extraer lecciones valiosas: la importancia de la estabilidad, de la planificación a largo plazo, de la seguridad jurídica, de la simplificación administrativa y de una apuesta decidida por el talento y la innovación junto con un sistema fiscal favorable. ¿Tan difícil sería ponernos manos a la obra en estas áreas en la Comunidad Foral, visto el largo recorrido de mejora que aún tenemos por delante? La teoría nos la sabemos, pero los hechos demuestran que no la estamos poniendo en práctica.

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