Perspectivas sobre las tecnologías energéticas para 2026 - Funseam

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El documento de la International Energy Agency analiza la evolución reciente y las perspectivas de las tecnologías energéticas limpias en un contexto de transformación acelerada del sistema energético global, caracterizado por cambios en políticas, condiciones económicas y dinámicas geopolíticas.

El informe sostiene que, aunque el despliegue de tecnologías limpias avanza con rapidez, su desarrollo está condicionado por la interacción entre políticas energéticas, industriales y comerciales. El mercado global de estas tecnologías ha crecido a una tasa media cercana al 20% anual en la última década, alcanzando aproximadamente 1,2 billones de dólares en 2025, y podría duplicarse o incluso triplicarse hacia 2035 según el grado de apoyo político.

En términos tecnológicos, el análisis distingue distintos niveles de madurez. Las tecnologías consolidadas —como la solar fotovoltaica, la eólica, los vehículos eléctricos o las baterías— han experimentado importantes reducciones de costes gracias a economías de escala y producción masiva, hasta el punto de que cerca del 80% de la generación renovable ya resulta más barata que las alternativas fósiles. Por otro lado, tecnologías emergentes, como el hidrógeno bajo en emisiones o la captura de carbono, muestran avances relevantes, aunque dependen en gran medida del apoyo público y presentan incertidumbres en su despliegue. Finalmente, tecnologías en fase temprana, como la fusión nuclear, mantienen un alto potencial, pero con una viabilidad aún incierta.

Desde el punto de vista económico e industrial, el informe destaca la creciente relevancia de las cadenas de suministro. La producción de tecnologías limpias está muy concentrada, especialmente en China, que representa entre el 60% y el 85% de la capacidad en varias etapas clave. Esta concentración genera vulnerabilidades, ya que las interrupciones en el suministro podrían tener impactos significativos sobre la producción global tales como pérdidas millonarias en sectores como el de baterías o el de la energía solar.

El comercio internacional continúa siendo un elemento central en el desarrollo del sector, pese al aumento de medidas proteccionistas y tensiones comerciales. Se prevé que el valor del comercio de tecnologías limpias se duplique hacia 2035, impulsado tanto por la demanda global como por las políticas industriales. Sin embargo, el aumento de aranceles y otras barreras puede elevar los costes y reconfigurar los flujos comerciales, sin frenar necesariamente el crecimiento del mercado.

En paralelo, el informe subraya que la competitividad industrial constituye un factor determinante para el éxito de la transición energética. Las diferencias de costes entre regiones —derivadas de factores como la eficiencia productiva, el acceso a recursos, la escala o el precio de la energía— condicionan la capacidad de desarrollar industrias nacionales. En particular, los costes energéticos siguen siendo críticos en sectores intensivos, pudiendo representar más de dos tercios de los costes totales de producción en algunos casos.

El análisis concluye que la transición energética no depende únicamente del avance tecnológico, sino de la capacidad de los países para equilibrar objetivos de seguridad energética, competitividad industrial y sostenibilidad. La cooperación internacional, junto con políticas coordinadas que fomenten la innovación, la diversificación de cadenas de suministro y el desarrollo de mercados, aparece como un elemento clave para garantizar una transición eficaz y resiliente.

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