De la promesa al dato: evidencia clínica, datos reales y soluciones certificada

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DyCare lleva años trabajando en la intersección entre tecnología y rehabilitación. Para quien no os conoce todavía: ¿qué problema concreto resolvéis y por qué ese problema importa especialmente al sector asegurador?

Hasta hace poco, la rehabilitación era un proceso que ocurría en dos momentos: dentro de la consulta, con el profesional, y prácticamente a ciegas cuando el paciente salía por la puerta. No había visibilidad sobre la adherencia, la correcta ejecución de los ejercicios ni la evolución real hasta la siguiente visita.

DyCare cambia este paradigma. Nuestra tecnología permite prescribir terapias altamente personalizadas, hacer un seguimiento remoto continuo y obtener datos objetivos sobre la evolución del paciente. l paciente no está solo entre sesiones: está acompañado, guiado y monitorizado. Esto permite intervenir antes, ajustar el tratamiento en tiempo real y asegurar una mayor adherencia.

El impacto es transversal. El paciente se recupera mejor y en menos tiempo. El profesional optimiza su tiempo sin perder calidad asistencial. Y para la aseguradora, esto se traduce en indicadores clave: reducción de días de baja, menor coste por siniestro, menor tasa de recaídas y una mejora clara en la percepción de valor del asegurado.

EL ARGUMENTO DE NEGOCIO

Hay mucho discurso sobre salud digital como servicio de valor añadido para el asegurado. Vosotros defendéis otra tesis: que la rehabilitación digital es una palanca directa de rentabilidad. ¿Qué quiere decir eso en números reales?

Cuando hablamos de rentabilidad con una aseguradora, no hablamos de conceptos: hablamos de números. Y los tenemos.

En nuestras implementaciones con aseguradoras, los resultados del modelo híbrido son muy claros: +30% de reducción de sesiones presenciales, 60% de aumento de productividad del profesional y un 50% más de sesiones realizadas por los propios pacientes. La adherencia se sitúa en el 74%, con menos de un 8% de abandono. Y la satisfacción del paciente es de 4,3 sobre 5.

Traducido al lenguaje de una aseguradora: menos coste por proceso, más capacidad de atención con los mismos recursos y un asegurado que completa su tratamiento y queda satisfecho. Eso no es un servicio de valor añadido para vender en una póliza. Eso es una palanca directa de mejora del margen.

La rehabilitación bien gestionada no cuesta: ahorra. Y los datos de nuestras implementaciones lo demuestran.

EL MODELO HÍBRIDO VS. EL 100% DIGITAL

El mercado ha apostado fuerte por el modelo 100% digital. Vosotros habéis construido un modelo híbrido. ¿Qué os dijeron los datos que os hizo tomar esa decisión?

Cuando empezamos a trabajar con los primeros clientes, una de las preguntas que nos hacían constantemente era: ¿y para qué casos funciona el remoto y para cuáles no?

Esa pregunta nos pareció la más honesta que nos podían hacer. Porque el mercado estaba lleno de soluciones que respondían «para todos». Y nosotros sabíamos que eso no era verdad.

Lo que fuimos aprendiendo, a través de más de 45.000 pacientes tratados, es que el modelo óptimo depende del paciente, de la patología y del momento del tratamiento. Y que la persona que mejor sabe cuál es ese modelo no somos nosotros: es el profesional clínico que tiene al paciente delante. Nosotros le damos las herramientas para ejecutar su criterio. Eso es todo.

Y cuando el profesional tiene esa flexibilidad, los resultados cambian de forma muy visible. En atención primaria, una única sesión presencial inicial más seguimiento con nuestra tecnología ReHub redujo la lista de espera de 40 a 7 días. En posquirúrgicos de rodilla, el modelo híbrido redujo el tiempo profesional por tratamiento un 40% sin reducir las sesiones del paciente. En condiciones crónicas, el cumplimiento del ejercicio subió un 63% mientras el tiempo del profesional bajaba a la mitad.

Pero el caso que quizás mejor ilustra por qué el modelo híbrido importa es el oncológico. Tenemos un programa activo con The Ricky Rubio Foundation para pacientes de cáncer de pulmón, en modalidad híbrida y grupal. La satisfacción llega al 4,7 sobre 5 y la adherencia al 80%. Y lo que nos dicen los profesionales es que esos números no se explican solo por la tecnología: se explican porque el paciente oncológico, en determinadas fases, necesita más que un ejercicio bien hecho. Necesita saber que hay alguien que le acompaña. Y cuando eso ocurre, hay menos complicaciones, menos recaídas y menos coste por proceso para el asegurador.

Eso es lo que aprendimos: que la pregunta no es digital o presencial. La pregunta es qué necesita este paciente hoy. Y DyCare, con su servicio, permite al profesional responderla con datos, con flexibilidad y con resultados medibles.

EVIDENCIA Y REGULACIÓN

Habláis mucho de evidencia clínica publicada y de certificación regulatoria. En un sector lleno de soluciones digitales, ¿por qué eso es tan relevante para una aseguradora a la hora de elegir un proveedor?

Nuestro punto de partida siempre es el mismo: en salud no todo vale para vender.

Pero la relevancia no es solo clínica, es operativa y financiera.

Para una aseguradora, no todas las soluciones digitales son equivalentes, porque no todas pueden integrarse dentro del modelo asegurador. La diferencia clave está en si esa solución es o no un dispositivo médico regulado.

En nuestro caso, ReHub es la primera plataforma de telerrehabilitación a ser certificada como Medical Device Software Clase IIa bajo el MDR europeo. ¿Qué implica eso en la práctica? Que cumple los requisitos necesarios para que la actividad que se realiza con la plataforma sea considerada un acto sanitario válido.

Y eso tiene una consecuencia directa: permite estructurar, justificar y auditar la facturación de ese servicio. Una sesión de rehabilitación remota con ReHub puede ser cubierta y reembolsada con garantías, porque está respaldada por un marco regulatorio claro.

Cuando se utilizan soluciones no certificadas, ese encaje es mucho más complejo. Surgen dudas en auditorías, limitaciones en cobertura y, en muchos casos, riesgos regulatorios.

Por eso, más allá de la evidencia clínica, la certificación es lo que permite a la aseguradora escalar este tipo de servicios de forma segura, sostenible y alineada con su modelo de negocio.

EXPANSIÓN — DE HOSPITALES AL MUNDO

DyCare nació en hospitales, luego llegó al mundo del seguro de salud y de auto y ahora abarcáis oncología, posquirúrgicos, patologías crónicas… y estáis en España, Italia, Reino Unido y Latinoamérica. ¿Qué es lo que se replica de un contexto a otro y qué oportunidad están perdiendo las aseguradoras que todavía no han dado el paso?

Nuestra historia no empezó en el seguro. Empezó en hospitales. Y eso es importante porque significa que el rigor clínico no es algo que añadimos después para vender mejor: es el ADN de lo que construimos desde el primer día.

En los hospitales aprendimos lo esencial: qué funciona clínicamente, qué no, cómo se comporta el paciente cuando está solo en casa con sus ejercicios, dónde está la diferencia entre un tratamiento que se completa y uno que se abandona. Más de 45.000 pacientes tratados, en patologías tan distintas como lumbalgia, meniscectomías, EPOC, oncología o suelo pélvico. Esa base clínica es lo que nos permitió llegar al seguro de auto con algo que muy pocos tienen: implementaciones reales, datos propios y protocolos validados.

Y lo que descubrimos es que la lógica clínica es la misma independientemente del contexto. Un accidentado de tráfico que necesita rehabilitarse tiene los mismos retos que un paciente posquirúrgico de rodilla o que alguien en proceso oncológico: adherencia al tratamiento, continuidad entre sesiones, visibilidad para el profesional y coste para quien financia el proceso. La casuística cambia. El modelo no.

Eso es lo que nos ha permitido escalar. Hoy estamos operando en España, Italia, Reino Unido y Latinoamérica. Mercados con regulaciones sanitarias distintas y exigentes. Y en todos ellos el modelo funciona porque está construido sobre evidencia clínica y certificación regulatoria, no sobre una propuesta de valor local.

¿Y qué oportunidad están perdiendo las aseguradoras que todavía no han dado el paso? Básicamente están financiando un modelo de rehabilitación del siglo pasado. Están pagando por sesiones presenciales que en muchos casos podrían hacerse en remoto con mejores resultados terapéuticos y de adherencia. Están sin visibilidad de lo que le pasa al paciente entre visita y visita. Y están dejando que la rehabilitación sea un coste en lugar de convertirla en una palanca de rentabilidad.

Las aseguradoras que ya trabajan con ReHub han dado un paso que parece técnico, pero es en realidad estratégico: han dejado de ver la rehabilitación como un servicio que se presta y han empezado a verla como un proceso que se gestiona. Con datos, con criterio clínico y con resultados medibles. Esa es la diferencia.

CIERRE — EL MENSAJE PARA IWC

Estamos en la 12ª edición de Insurance World Challenges, el evento de referencia del sector insurtech en España. Más de mil profesionales del seguro reunidos hoy aquí en Madrid. ¿Qué mensaje le lleváis a alguien que ha venido a IWC buscando respuestas sobre cómo digitalizar su estrategia de salud?

IWC es uno de esos eventos donde el sector se mira a sí mismo. Donde se toman el pulso, se ven las tendencias, se escuchan las promesas. Y está bien que exista ese espacio.

Pero si hay alguien aquí hoy que ha venido buscando respuestas reales sobre cómo digitalizar su estrategia de salud, nuestro mensaje es muy sencillo: exige evidencia.

No te conformes con una demo bonita. No te conformes con un dato de satisfacción que viene del propio proveedor sin contraste externo. No te conformes con una solución que no puedas prescribir con garantías regulatorias. En salud no todo vale para vender, y el sector asegurador merece partners que entiendan eso.

La rehabilitación digital está en un momento bisagra. Hay soluciones que prometen mucho y demuestran poco. Y hay soluciones que han pasado por el rigor clínico, por la certificación regulatoria, por miles de pacientes reales en hospitales, aseguradoras y centros de atención primaria. La diferencia entre unas y otras no es de marketing. Es de resultados.

Nosotros hemos venido a IWC a hacer exactamente eso: mostrar los datos. Los de nuestras implementaciones, los de los profesionales que trabajan con ReHub, los de los pacientes que lo han usado. Sin filtros.

Y si alguien después de escucharnos hoy quiere ver esos datos de cerca, nos encuentra en nuestro expositor. Porque al final la mejor forma de digitalizar tu estrategia de salud no es escuchar tendencias. Es hablar con quien ya lo está haciendo y tiene los números para demostrarlo.

Recapiti
Community of Insurance