Alberto Sanz, profesor de IDEQUO, explica en Hola cómo rehabilitar una casa de pueblo con criterio y sin sorpresas
El arquitecto técnico y diseñador de interiores desvela qué mirar antes de comprar, cuándo merece la pena reformar y cuáles son los aspectos más complejos de rehabilitar una vivienda rural antigua.
Hola ha entrevistado a Alberto Sanz Solana, arquitecto técnico, diseñador de interiores y profesor de IDEQUO para abordar una de las decisiones más complejas en el mundo de la vivienda: rehabilitar una casa de pueblo.
En esta entrevista Alberto Sanz advierte desde el principio de que el entusiasmo no puede nublar el juicio. Antes de tomar cualquier decisión, es imprescindible revisar la salud real de la vivienda: estructura, cubierta, humedades e instalaciones. Son esos elementos los que determinan si estamos ante una joya por pulir o un pozo sin fondo. A eso hay que sumarle una valoración económica honesta y un análisis del contexto normativo, ya que muchas casas rurales tienen restricciones de altura, fachada o materiales que pueden limitar considerablemente el proyecto.
El experto también responde al dilema más habitual: ¿reformar o construir desde cero? Su respuesta es clara: reformar tiene sentido cuando hay algo que vale la pena salvar, ya sea material —muros de piedra, vigas de madera, una estructura sólida— o inmaterial, como el carácter de la casa o su relación con el entorno. Derruir y construir de nuevo solo se justifica cuando el deterioro es tan profundo que ambas opciones tienen un coste similar, o cuando no hay nada que merezca conservarse. La clave, insiste Sanz, está en analizar la situación con la cabeza fría, sin romanticismos ni precipitaciones.
“Reformar una casa antigua no es para todo el mundo: requiere paciencia, criterio y cierta tolerancia a la incertidumbre.”
— Alberto Sanz Solana, arquitecto técnico y profesor de IDEQUO
En la entrevista detalla además un proceso de inspección en seis pasos antes de comprometerse con una compra: visitar la casa con ojos de inspector, revisar la estructura, comprobar el estado del tejado, detectar el origen de las humedades, asumir que las instalaciones habrá que renovarlas, y —sobre todo— contar con un profesional desde el principio. Como recuerda Sanz, un arquitecto o arquitecto técnico puede ver en diez minutos lo que un ojo no entrenado tarda semanas en entender.
Por último, el profesor de IDEQUO identifica los aspectos más exigentes de cualquier rehabilitación rural: la estructura, la cubierta, las humedades y las instalaciones. Y lanza una advertencia que resume bien su filosofía: en una casa antigua, todo está conectado. No existen problemas aislados, sino un sistema con sus propias reglas. Por eso, la pregunta correcta no es qué parte está mal, sino cómo está la casa en su conjunto.