Los viandantes se preguntan qué hace toda esta gente en la acera de la entrada de la emisora CMCK, radiodifusión O´Shea, a esta hora temprana de la noche habanera. Y la respuesta es fácil: esperan que salgan el detective chino Chan Li Po y un cantante y compositor cienfueguero llamado Eusebio Delfín.
Dentro de algunos años nadie recordará la verdad, pensarán que Delfín contrató al detective chino para que averiguara quién era aquella niña que grabó en el tronco de un árbol su nombre, henchida de pasión.
Pero lo cierto es que ya en 1937, estrenada la primera película sonora cubana “La serpiente roja”, el detective Chan Li Po era un nombre corriente y conocido, que arrastraba multitudes en cada emisión al aire. La relación entre el protagonista radial y Delfín la ha escrito el historiador de la música cubana Cristóbal Díaz Ayala que dijo: “antes de cada capítulo de la serie radiofónica Chan Li Po, de enorme audiencia en RHC Cadena Azul, se escuchaba a Delfín interpretando “Las perlas de tu boca”, de Eliseo Grenet, canción que servía para anunciar una marca de dentífrico (la crema dental Ispana).
Ya va a comenzar la serie, y hay que tener, como siempre dice Chan Li Po, “paciencia, mucha paciencia”, y cantar con Eusebio estos versos que dicen:
Esas perlas que tú guardas con cuidado /
en tan lindo estuche, de peluche rojo /
me provocan, nena linda, loco antojo /
de besarnos, beso a beso, enamorados. //
Quiero verlas como chocan con tu risa /
quiero verlas alegrar con ansia loca /
para luego arrodillarme ante tu boca /
y pedirte, de limosna, una sonrisa.
Cualquier cubano, o cualquier persona con sentido del humor, haría interminables interpretaciones chistosas con esa relación entre un hombre como Eusebio Delfín, que ya a esa altura era conocidísimo gracias a la radio y a sus giras, y el personaje creado por Félix B. Caignet, que en cada capítulo paralizaba al país. “La serie había pasado de la emisora santiaguera CMKD a la emisora nacional CMCK, donde se transmitía a las 8 p. m. la campaña promocional de la emisora da una idea de las características del personaje: ¡La inteligencia contra el crimen!
¡La virtud contra el vicio! ¡La serenidad contra el peligro!
Y he ahí que nadie sabrá en el futuro si esa gente que espera en la puerta de la emisora quiere contratar al detective chino, darle un abrazo al barítono Delfín, o preguntar cómo conseguir la pasta de dientes que promociona cada noche antes del comienzo de Chan Li Po. Pero todos saben a esa altura que, al paso de Eusebio Delfín, hasta las piedras cantan esta canción eterna:
En el tronco de un árbol una niña / grabó su nombre, henchida de placer.
Y el árbol conmovido allá en su seno / a la niña una flor dejó caer. //
Yo soy el árbol conmovido y triste / tú eres la niña que mi tronco hirió. //
Yo guardo siempre tu querido nombre,
¿Y tú, qué has hecho de mi pobre flor?
La canción será conocida y cantada en todos los rincones de este mundo, y con títulos diferentes: En el tronco de un árbol, Yo soy el árbol, La niña y el árbol, y, a veces, con el verdadero: Y tú qué has hecho.
De modo que esta noche se emparejan, sin ton ni son, un detective chino que pide mucha paciencia, un cantante y compositor cienfueguero, una pasta de dientes y una niña que va a irritar, todavía henchida de pasión, a los ecologistas del futuro, porque hirió la corteza de un árbol para escribir su nombre y logró conmoverlo allá en su seno.
Pero todo tendrá sentido. Sobre todo, la puntualidad de Eusebio Delfín en la radio, un medio que inauguró en Cuba junto a otros artistas de renombre, haciendo un dúo memorable con Rita Montaner en el tema Amar, eso es todo, con letra del gran poeta Amado Nervo. Una nota biográfica lo deja bien claro: “En 1921, grabó gran cantidad de canciones cubanas, como solista o interpretando dúos con artistas como Rita Montaner. Eusebio donó gran parte de sus derechos de autor a obras de caridad en Cienfuegos”.
Era un romántico y todo un caballero, pero los caballeros también tienen sentido del humor, aunque sean románticos. En esta misma emisora Eusebio Delfín cantará este tema, que pocos saben que es suyo. Se titula El pobre Adán, y dice:
Sangre salió de mi pecho / por culpa de una mujer. //
De las heridas del alma / aún me está saliendo hiel. //
La primera la hizo Dios, / y fastidió al pobre Adán. //
Si la primera fue mala, / las otras cómo serán.
En la vida del hombre, lo que se recuerda es su obra, y más si ha sido un artista. Los que esperan fuera de la emisora ignoran dos detalles sorprendentes: el actor que encarna al detective Chan Li Po, muy pronto pasará a la eternidad como “El Tremendo Juez de la Tremenda Corte”. Su nombre artístico era Aníbal de Mar, guantanamero, llamado realmente Evaristo Samón Domínguez”.
El otro detalle es la verdadera identidad de Eusebio. En una publicación encontramos esto: “De los grandes trovadores, hubo uno muy singular, no era un bohemio de la manera acostumbrada, él iba al grano, o mejor dicho al cañaveral, se casó con Amalia Bacardí y Cape, la hija del magnate del ron, Emilio Bacardí Moreau, senador y alcalde de Santiago de Cuba, así como nieta de Facundo Bacardí, el catalán que fundó la ronera en 1862”.
Una nota interesante en la vida artística de Eusebio Delfín fue su relación con la poesía, “pues siempre se pronunció porque las letras de las canciones debían escribirlas los poetas”. Popularizó temas con textos de Manuel Gutiérrez Nájera, Arévalo Martínez, Rogelio Sopo Barreto y de Pedro Mata, autor de esta joya que también grabará más tarde en Cuba el Trío Argentino, Irusta, Fugazot y De Mare, que dice:
En los labios rojos, / en los blancos dientes / de tu boca linda, /
linda, linda, linda, / temblaba una guinda / roja, roja, roja. //
Deja que la coja, / deja que la muerda, que no se me pierda /
entre la blancura de tus dientes chicos / entre la dulzura de tus labios ricos.
Había en tu boca una risa loca, / loca, loca, loca / y en tu boca linda /
temblaba la guinda, / yo quise cogerla/ y al ir a morderla / los labios mordí.
Y la boca linda / se tiño de rojo, / fue cruel el antojo / pues aún si…
Fue zumo o fue sangre / de boca o de guinda / lo que me bebí.
Los músicos coinciden en que “Delfín fue responsable del cambio en el estilo que se usaba para tocar boleros. En los años 20, el bolero era acompañado por guitarras rasgueadas y Delfín cambió esta forma a otra, consistente en una ejecución semi arpegiada. Su elegante estilo e interpretación de sus canciones en las verbenas de la alta sociedad cubana, provocó entre los jóvenes gran entusiasmo por la guitarra como instrumento”.
Ya es hora. Casi comienza el misterio, un capítulo más de sagacidad e inteligencia, y en lo que el delgado y alto detective asiático se apresta a investigar, la voz de Eusebio Delfín abre la noche habanera. Luego vendrán otras, ya sin Chan Li Po, pero con Eusebio Delfin. “En la noche del 29 de enero de 1956 cantó por última vez en público, junto a las Hermanas Martí. Falleció en La Habana el 28 de abril de 1965”.
En algún sitio quedará aquel árbol, con un nombre de mujer hiriendo su corteza. Nadie sabe cuántos amores provocarán el árbol, la niña y el inmortal Eusebio Delfín.
Dentro de algunos años nadie recordará la verdad, pensarán que Delfín contrató al detective chino para que averiguara quién era aquella niña que grabó en el tronco de un árbol su nombre, henchida de pasión.
Playlist
1. Eusebio Delfín - ¿Y tú qué has hecho? (Eusebio Delfín)
00:00:16
2. Celeste Mendoza - Ansias (Eusebio Delfin)
00:03:13
3. Eusebio Delfín - Las novias pasadas (Eusebio Delfín)
00:05:42
4. Dúo Cabrisas Farach - El pobre Adán (Eusebio Delfín)
00:08:15
5. Eusebio Delfín con Rita Montaner - Amar, eso es todo (Eusebio Delfín)
00:11:19
6. Eusebio Delfín - Ya has olvidado (Eusebio Delfín)
00:13:58
7. Eusebio Delfín - La guinda (Pedro Mata y Eusebio Delfín)
00:17:04
8. María Teresa Vera - Aquella boca (Eusebio Delfín)
00:20:11
9. Daniel Santos y el Conjunto de Rómulo Morán - En el tronco de un árbol (Eusebio Delfín)
00:22:52