18 de mayo de 2026. Fuente: https://www.rrhhpress.com/
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), organismo científico-técnico especializado en prevención de riesgos laborales dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social, y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) han presentado un proyecto de investigación conjunto para facilitar la prevención de riesgos relacionados con las altas temperaturas en los trabajos al aire libre.
La iniciativa, que cuenta con la participación de los órganos técnicos de prevención de las comunidades autónomas, tiene como objetivo la puesta en marcha de una herramienta que permita predecir indicadores básicos como la temperatura, la humedad, la radiación solar y la velocidad del aire.
Su combinación, a través del índice Wet Bulb Globe Temperature (WBGT), proporcionaría información clave para prevenir golpes de calor y otros efectos de las altas temperaturas en la salud y adaptar las condiciones de trabajo ante episodios de calor extremo.
En los trabajos a la intemperie, las condiciones ambientales varían de unos días a otros e, incluso, durante el transcurso de una misma jornada, por lo que es importante contar con predicciones ajustadas para anticipar riesgos laborales más allá de las actuales mediciones puntuales.
El proyecto se ha presentado durante la jornada técnica ‘Estrés térmico y radiación UV: retos y soluciones ante el cambio climático en el ámbito laboral’, organizada por el INSST para abordar los principales desafíos preventivos derivados del aumento de las temperaturas y de la exposición a radiación ultravioleta en el entorno laboral.
Según las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), entre el 16 de mayo y el 30 de septiembre de 2025 se registraron en España 3.832 muertes asociadas al exceso de temperatura en la población general, un 87,6 % más que en 2024. Además, los episodios de calor extremo crecieron un 73 % respecto al año anterior.
En España, más de 5 millones y medio de trabajadores afirman haber estado expuestos a calor extremo, tanto en interiores como en exteriores, un 26 %, cifra que supera el 20 % de quienes refieren este problema en el conjunto de la Unión Europea, tal y como recoge el informe OSH Pulse 2025 de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo.
Además, el 17 % de la población activa de España, unos 3,8 millones de trabajadores, realiza su actividad laboral bajo una radiación solar intensa, frente al 12 % de la población activa europea. Los sectores más afectados son, por este orden, agricultura y pesca, construcción, suministros y minería.
Ante este escenario, el INSST ha subrayado la necesidad de reforzar las herramientas preventivas frente a los riesgos derivados del cambio climático y avanzar hacia modelos de gestión adaptados a las nuevas condiciones ambientales.
El estrés térmico no depende únicamente de la temperatura, sino también de factores como la humedad, la radiación solar, la velocidad del aire, la intensidad de la actividad física y la ropa de trabajo, elementos que influyen directamente en la carga térmica que soporta el organismo.
Consecuencias para la salud
Las altas temperaturas pueden dar lugar a golpes de calor, insolaciones, agotamiento y fatiga, y se relacionan también con patologías como la insuficiencia renal.
La exposición al calor provoca malestar físico, reduce la destreza manual e incide en capacidades cognitivas como la concentración, la memoria a corto plazo, la coordinación motriz o la percepción visual.
Asimismo, puede afectar al estado emocional de las personas y favorecer situaciones de tensión en el entorno laboral, contribuyendo al aumento de los riesgos psicosociales.
Por otro lado, según las estimaciones conjuntas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la exposición prolongada a la radiación solar durante la jornada laboral supone igualmente un riesgo relevante para la salud, ya que incrementa en un 60 % la probabilidad de desarrollar cáncer de piel.