Han sido trío, dúo, cuarteto y nuevamente trío, el primer trío femenino de Cuba. Lo que no ha cambiado, ni cambiará, es que son hermanas, talentosas y hermosas. Cada una es diferente y complementa a las otras. Graciela, Cristina y Esperanza, fueron las fundadoras, y luego Ofelia y Lucía. Son Las Hermanas Lago, y esta noche de marzo de 1955, estarán aquí, en el Teatro América.
Quienes asisten hoy a esta presentación no quedarán defraudados. Ellas, siendo dos, tres o cuatro, encarnan lo mejor y más hermoso de la música cubana o hispanoamericana. Si se pudiera describir a este trío con una sola frase, serviría esta: “destacaron tanto en el dominio de la composición como en el de la interpretación”.
Salen ya al escenario. Son tres flores frescas, tres rosas que iluminan la noche de La Habana en la calle Galiano. No es extraño que estas flores comiencen cantando a otra flor:
En el sendero de mi vida triste hallé una flor /
que apenas su perfume delicioso me embriagó. //
Cuando empezaba a percibir su aroma se esfumó /
así vive mi alma triste y sola, así vive mi amor. //
Queriendo percibir de aquella rosa su perfume y color /
que el lloro triste de mi cruenta vida cegó. //
Como la rosa, como el perfume, así era ella; /
como lo triste, como una lágrima, así soy yo.
Ante los fuertes aplausos ellas inclinan la cabeza y saludan. Sus sonrisas son también un regalo. Lo han sido siempre. Pero pocos saben que antes que ellas hubo otro trío con el mismo nombre. Eran los “Hermanos Lago”, sus hermanos mayores. En su ya larga historia lo dicen: “imitando a sus hermanos y a los tríos de la época, Graciela, Cristina y Esperanza, con 12, 13 y 14 años, formaron su propio trío; cantaban a dos voces, Graciela tocando la mandolina, Cristina la guitarra y primera voz y Esperanza las maracas”.
Son muchachas sencillas. De un hogar humilde, fruto de un matrimonio creado por la unión del español Alberto Lago Suárez y de María Muela de origen cubano. Viven con sus padres en la calle Misión No 69, en el barrio Jesús María, de Centro Habana. Pero pocas cantantes cubanas pueden decir que un músico de la talla de Gonzalo Roig, al escuchar al trío, le dijera al padre de estas niñas: “Lago, usted puede vivir convencido que pasarán al menos veinticinco años sin que surjan en Cuba unas voces tan bien acopladas como las de sus hijas”.
Esas palabras le llegaron al corazón al padre, como ahora sus voces nos remueven el nuestro cantando esta joya de Eduardo Sánchez de Fuentes:
Corazón que olvidaste mi consejo, sufrir más ya no te dejo /
si la dicha no concibes y te empeñas en sufrir: /
serás mártir de tus penas, pues vivir entre cadenas, /
corazón, como tu vives, no es vivir. //
Yo bien sé que estás herido, / cien saetas al oído te silbaron /
y traidora una, fue la que te hirió. //
Que te libres solo quiero de ese dardo traicionero, /
que tu vida soñadora sin piedad envenenó. //
Corazón vuelve a ser lo que tu fuiste, / no padezcas, no estés triste, /
rompe ansioso las cadenas que esclavizan tu ilusión. //
Si un amor te hirió de gozo, otro amor te hará dichoso;
rompe el cerco de tus penas, corazón.
Debutaron en un programa de novedades en el Teatro Nacional de La Habana en septiembre de 1932. Se presentaron “en una función de aficionados, donde ganaron el primer premio, y ante este éxito fueron contratadas como profesionales el día 7 de noviembre de 1932, como el Primer Trío Femenino de Cuba”. “Días más tarde aparecieron en el programa del céntrico cine Neptuno, y de nuevo en el Nacional el 4 de octubre de 1932, coincidiendo con el debut de Frank Emilio Flynn, pianista de 11 años, ciego”.
En este hermoso recinto se pueden escuchar todos los latidos que ellas provocan. Y los suspiros en la oscuridad. En los libros con su historia se dirá, un día no muy lejano: “en un principio ellas siguieron la formula del Trío Matamoros el primero en nuestro país y posiblemente en el mundo, dos guitarristas y un maraquero, utilizando una voz prima y una segunda”. Pero en 1936 introdujeron la modalidad de cantar “a tres voces” constituyendo el “Primer trío femenino armónico de Cuba”.
Ahora sorprenden al auditorio con esta perfecta versión de un tema compuesto por Luis Casas Romero, una confesión de amor única y conmovedora:
Dicen que tus caricias no han de ser mías, /
que tus amantes brazos no han de estrecharme, /
y yo he soñado anoche que me querías, /
Y aunque después me muera quiero besarte. //
Dame un beso y olvida que me has besado, /
yo te ofrezco la vida si me la pides / y si llego a besarte, como he soñado /
ha de ser imposible que tú me olvides.
Todos están estremecidos y así saldrán a la noche de la calle Galiano, llena de luces brillantes y de comercios modernos. Ellas han luchado, han ganado y sufrido, y ni siquiera las pérdidas irreparables das doblegan. “Esperanza en 1950, regresa al grupo convirtiéndose en un Cuarteto, formado por Cristina, Graciela, Lucía y Esperanza para continuar así su periplo de éxitos, el cual duró nueve meses de gira. Pero como la vida es impredecible, en 1954, el cuarteto se ve tronchado por el fallecimiento doloroso de Esperanza para amargamente convertirse en trío de nuevo”.
La incomparable cantante Esther Borja dirá, muchos años después, que se quedó sorprendida cuando escuchó al trío Hermanas Lago por primera vez. Y ella sabía, casi mejor que nadie, lo que era calidad vocal. Dijo también que “era un trío muy afinado, interpretaba música cubana y latinoamericana con muy buen gusto. Contará que se lo comunicó una vez al maestro Adolfo Guzmán, y él le respondió: “Tienes razón; no hay un trío igual en toda la América”.
Para demostrarlo, ahora nos traen ese regalo inmenso de Chabuca Granda, que dice:
Déjame que te cuente, limeño, / déjame que te diga la gloria /
del ensueño que evoca la memoria / del viejo puente, del río y la alameda.
Déjame que te cuente, limeño, / ahora que aún perfuma el recuerdo /
ahora que aún se mece en un sueño / del viejo puente, el río y la alameda.
Jazmines en el pelo y rosas en la cara, /
airosa caminaba la flor de la canela. //
Derramaba lisura y a su paso dejaba /
aromas de mixtura que en el pecho llevaba. //
Del puente a la alameda, menudo pie la lleva
por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera. //
Recogía la risa de la brisa del río /
y al viento la lanzaba del puente a la alameda.
Luis Carbonell, “El acuarelista de la poesía antillana”, que conocía profundamente de música, también dejará su valoración sobre ellas, de esta manera: “Creo que no ha habido en Cuba, ni antes ni después, un trío con un empaste tímbrico tan perfecto, tan bello, tan ajustado, como el de las Hermanas Lago”.
“A finales de 1949, aparecieron en “La rumba en televisión” de Evelia Joffre, primera película dirigida por una mujer en Cuba, antes de emprender giras por todo el continente americano pasando por Puerto Rico, República Dominicana, Ecuador, Perú, Colombia, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela (inauguraron el hotel Humboldt en el Pico de Ávila) y Estados Unidos donde recibieron los superlativos de “el trío más famoso de America”, “las reinas de las melodías”, “las voces más aplaudidas de América”, “el mejor trío armónico de Cuba” o “la sensación vocal de Cuba”, entre otros”.
Sus rostros y sus voces quedaron en discos y filmes, y en un mambo de Jesús Guerra que interpretaron junto a la Sonora Matancera. Con ese tema cierran la noche, para que nunca las olvidemos. Se llama Mambo para las niñas bonitas, y todos los pies siguen el ritmo, hasta el desenfreno, cuando ellas dicen adiós cantando:
Para esa nena que está más bonita / mambo para las niñas bonitas. //
Esa chiquita de piernas gorditas / mambo para las niñas bonitas. //
Para los pollos de cara bonita / mambo para las niñas bonitas. //
Mambo, mambo, mambo, / mambo, mambo, mambo.
Ellas fueron, son y serán siempre la isla de Cuba. Su paisaje y su luz, su sonido perpetuo.
Ellas, siendo dos, tres o cuatro, encarnan lo mejor y más hermoso de la música cubana o hispanoamericana. Si se pudiera describir a este trío con una sola frase, serviría esta: “destacaron tanto en el dominio de la composición como en el de la interpretación”.
Playlist
1. Hermanas Lago - Mujer bayamesa (Sindo Garay)
00:00:15
2. Hermanas Lago con la Sonora Matancera - Niñas bonitas (Jesús Guerra)
00:03:04
3. Hermanas Lago - Dos gardenias (Isolina Carrillo)
00:05:44
4. Hermanas Lago - La canción del tranvía (Hugh Martin y Ralph Blane)
00:08:00
5. Hermanas Lago - Longina (Manuel Corona)
00:10:33
6. Hermanas Lago - Sombras (Carlos Brito)
00:12:45
7. Hermanas Lago - Ella y yo (Óscar Hernández)
00:14:52
8. Hermanas Lago - Si llego a besarte (Luis Casas Romero)
00:17:39
9. Hermanas Lago - Corazón (Eduardo Sánchez de Fuentes)
00:19:54
10. Hermanas Lago - Déjame sola (Roberto Cantoral)
00:22:20
11. Hermanas Lago - La flor de la canela (Chabuca Granda)
00:25:49