Supermercados que te quieren, coches que te prometen libertad, marcas de muebles que te hablan de aventuras, perfumes que te arreglan la autoestima, cafés que te convierten en seductor al primer sorbo…
Me encantan los anuncios (no todos, claro).
Me gustan porque, en apenas treinta segundos, son capaces de hacer aquello que a nosotros puede costarnos páginas de notas de prensa, discursos, entrevistas o memorias corporativas: conectar.
No venden solo productos. Venden ideas, emociones y recuerdos. Tienen la inteligencia creativa de dejar de hablar del producto para pasar a hablar de nosotros, de los posibles compradores.
Admiro la capacidad de algunos creativos para encontrar una idea tan potente que, en pocos segundos, te haga sonreír, emocionarte o pensar. Y siempre me pregunto cómo podríamos conseguirlo también desde la comunicación, cómo podríamos conectar más, cómo podríamos hacer que una institución, una empresa o una organización también sea capaz de generar una emoción, y no solo de explicar unos hechos.
De anuncios que conectan tengo cuatro favoritos, de una lista larga que voy guardando. Os los comparto por si no los habéis visto:
- Uno navideño, de la marca de galletas Noel, con un disfraz infantil de por medio: https://www.youtube.com/watch?v=Fcln2F65_BY. Me demuestra que, a menudo, el humor es la forma más rápida de conectar.
- También va de humor el de una aseguradora, que nos demuestra que puedes explicar qué hace una empresa sin hablar de su producto: https://www.youtube.com/watch?v=YqgoUWPx4eE
- Uno de la Real Academia Española, imprescindible, que conciencia y evidencia que incluso una institución centenaria puede sorprender si se atreve a cambiar el lenguaje, el tono y la forma de explicarse: https://www.youtube.com/watch?v=4OFbDQ-AIAg
- Y uno de aquí, que no puede faltar en la lista: el primero de Estrella Damm: https://www.youtube.com/watch?v=_Cv060jR6OA. O cualquiera de los que presenta la marca cuando empieza el calor. Y que no nos vende cerveza: nos vende ese verano que todos querríamos vivir.
¡Vivan las historias! Las que nos hacen sonreír, las que nos emocionan, las que nos interpelan, las que nos hacen sentir. Ojalá también fuéramos capaces de generarlas.
¿Y vosotros? ¿Qué anuncios no os cansáis nunca de volver a ver?
¡Feliz verano!