Cartel 3ª INTELIGENCIA ARTIFICIAL: Gestión del riesgo - Confederación de Empresarios de Andalucía

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1. ¿Qué es la Inteligencia Artificial?

La Inteligencia Artificial (IA) es una disciplina de la informática que se encarga del diseño y desarrollo de sistemas capaces de realizar tareas que, normalmente, requieren de la inteligencia humana, como el aprendizaje, el razonamiento, la comprensión del lenguaje, la toma de decisiones o la interacción con personas y otros sistemas.

Estos sistemas funcionan mediante el uso de algoritmos y modelos matemáticos que procesan grandes volúmenes de datos (como textos, imágenes o sonidos). A partir de este análisis, son capaces de identificar patrones, interpretar información y generar respuestas o acciones de forma autónoma o semiautónoma. Además, pueden mejorar su rendimiento con el tiempo gracias al aprendizaje automático, adaptándose a nuevas situaciones y necesidades.

La Inteligencia Artificial integra diferentes áreas como el aprendizaje automático (machine learning), el procesamiento del lenguaje natural, la visión por ordenador o la robótica, cada una orientada a resolver problemas específicos.

En el ámbito laboral, la Inteligencia Artificial se está incorporando de forma creciente para automatizar tareas repetitivas, optimizar procesos, apoyar la toma de decisiones y mejorar la gestión de la información. No obstante, su implantación también implica nuevos retos, especialmente en materia de organización del trabajo, seguridad y salud, por lo que es fundamental evaluar sus posibles impactos y gestionar adecuadamente su uso en la empresa.

La inteligencia artificial en el ámbito laboral se encuentra regulada por normativa de la Unión Europea, de aplicación en todos los Estados miembros, que establece garantías para su uso seguro y responsable. Destacan la Ley de Servicios Digitales, que regula la responsabilidad de las plataformas digitales, la seguridad de las personas usuarias y el uso de algoritmos, y el Reglamento de Inteligencia Artificial, cuyo objetivo es promover una IA centrada en la persona, garantizando la protección de la salud, la seguridad y los derechos fundamentales, al tiempo que impulsa la innovación.


2. ¿Cuáles son los factores de riesgo asociados a la Inteligencia Artificial?

La implantación de la Inteligencia Artificial en el entorno laboral introduce diversos factores de riesgo que pueden afectar a la seguridad, la salud y el bienestar de las personas trabajadoras. Es fundamental identificarlos y gestionarlos adecuadamente para garantizar un entorno de trabajo seguro y saludable.

• Errores en el sistema o mal funcionamiento: Los fallos en sistemas de IA pueden provocar decisiones incorrectas o accidentes laborales.

• Despersonalización de las relaciones laborales: La automatización de decisiones puede reducir el trato humano y generar sensación de injusticia.

• Monitorización constante: El control continuo mediante tecnología puede generar estrés, presión y afectar al bienestar.

• Uso del aprendizaje automático (machine learning): Los sistemas pueden exigir el máximo rendimiento individual, aumentando la presión sobre las personas trabajadoras.

• Falta de transparencia: La falta de claridad sobre el funcionamiento de los algoritmos puede generar desconfianza y ansiedad en la plantilla.

• Comparación constante entre trabajadores: La evaluación continua del rendimiento frente a otros de forma continua puede generar estrés y afectar a la autoestima.

• Sesgos y discriminación: Los algoritmos pueden reproducir decisiones injustas si se basan en datos sesgados como cuestiones de género o raza.

• Tecnoestrés: El uso intensivo de tecnologías puede provocar estrés, fatiga mental y dificultades de adaptación. También la brecha digital, esto es, las diferencias en acceso o habilidades tecnológicas, pueden generar desigualdades entre trabajadores y aumentar el tecnoestrés.

• Falta de control: La dependencia de sistemas automatizados puede generar sensación de pérdida de control sobre el trabajo.

• Sobrecarga de trabajo: La adaptación a nuevas tecnologías sin formación adecuada puede aumentar el estrés y la carga laboral.

• Resistencia al cambio: La introducción de la IA puede generar rechazo, ansiedad o dificultades de adaptación.

• Incertidumbre y miedo al futuro: El temor a perder el empleo o no adaptarse puede afectar a la salud mental.

• Sensación de pérdida de control: La implementación de la IA puede generar sentimientos de falta de autonomía.

• Aislamiento y menor cohesión de equipo: La reducción de la interacción humana puede provocar aislamiento y empeorar el clima laboral.

• Conexión constante (hiperconectividad): La dificultad para desconectar del trabajo puede generar agotamiento y afectar al descanso.

• Dependencia excesiva de la tecnología: Una alta dependencia de sistemas digitales aumenta el riesgo ante fallos técnicos o ciberataques.

• Seguridad de datos y privacidad: El uso de grandes volúmenes de datos puede implicar riesgos de filtración o uso indebido de información personal y problemas del cumplimiento de la Ley de Protección de Datos.

No se trata de factores de riesgo completamente nuevos, sino que la mayoría de los asociados a la implantación de la inteligencia artificial ya pueden identificarse en la incorporación de cualquier nueva tecnología, programa o cambio en la organización del trabajo.


3. ¿Cómo puede gestionar la implantación de la Inteligencia Artificial de forma segura y saludable?

La implantación de la Inteligencia Artificial debe abordarse, en primer lugar, como cualquier incorporación de una nueva tecnología en la empresa, al igual que sucede con una máquina o un nuevo proceso de trabajo. Esto implica analizar previamente los riesgos y adoptar medidas preventivas antes de su puesta en marcha.

A partir de ahí, su integración en la gestión preventiva de riesgos laborales requiere una planificación rigurosa, la participación de todos los niveles de la organización, y un compromiso continuo con la mejora. El objetivo es anticiparse a los posibles riesgos y actuar de forma proactiva, evitando que estos se materialicen en incidentes o daños para la salud.

Antes de implantar la Inteligencia Artificial en su empresa, debe realizar una auditoría algorítmica, especialmente en aquellos sistemas considerados de alto riesgo en el ámbito laboral, no desde el punto de vista preventivo, sino desde una perspectiva jurídica, valorando su posible impacto sobre los derechos fundamentales de las personas trabajadoras, incluido el derecho a la salud. Es muy recomendable recurrir a entidades externas independientes, como consultoras especializadas, despachos jurídicos o auditoras tecnológicas, ya que aportan mayor objetividad y garantías.

Una vez realizada la auditoría algorítmica, y antes de implantar la Inteligencia Artificial en la empresa, debe incorporar su uso dentro de la gestión preventiva.

Para ello, debe revisar y actualizar la evaluación de riesgos laborales de cada puesto de trabajo, teniendo en cuenta los nuevos factores de riesgo derivados de estas herramientas y aplicar las medidas de prevención necesarias. No es necesario realizar una evaluación específica de la implantación de la Inteligencia Artificial, sino tener en cuenta las posibles consecuencias de su uso dentro de las evaluaciones ya existentes, como la evaluación psicosocial, la evaluación general donde aparecen los riesgos físicos, etc. A partir de estas evaluaciones, debe planificar y aplicar medidas preventivas adecuadas para reducir su impacto sobre la salud de las personas trabajadoras y adaptar otros documentos de la gestión preventiva como el plan de emergencia.

Y finalmente, debe realizar un seguimiento periódico, evaluando la eficacia de las medidas implantadas y adoptando las correcciones necesarias para garantizar la seguridad y salud de las personas trabajadoras.


4. ¿Qué medidas de prevención puede implementar?

La implantación de la inteligencia artificial en la empresa requiere adoptar un conjunto de medidas preventivas orientadas a garantizar un uso seguro, proteger la salud de las personas trabajadoras y minimizar los riesgos asociados a estas tecnologías.

Diseño de la inteligencia artificial para que incorpore criterios de seguridad y salud en su funcionamiento, limitando riesgos y garantizando un uso seguro en el entorno laboral. Por ejemplo, si un sistema establece rutas para personas repartidoras, no debe basarse únicamente en el criterio de rapidez. También debe considerar aspectos relacionados con la salud, como la exposición al calor, priorizando trayectos más sombreados que reduzcan riesgos como golpes de calor, deshidratación o una sobrecarga física excesiva.

• Informe de forma clara y comprensible sobre el funcionamiento de los sistemas de inteligencia artificial, los datos que utilizan y los criterios en los que se basan sus decisiones.

• Garantice que las personas trabajadoras reciban formación e información adecuada sobre el uso seguro de la inteligencia artificial, así como sobre las medidas de protección.

• Establezca mecanismos de supervisión humana, así como protocolos de actuación ante posibles fallos. Garantice la intervención humana en las decisiones relevantes que afecten a las personas trabajadoras, promoviendo un trato justo y equitativo.

• Regule el uso de sistemas de control tecnológico, evitando una vigilancia excesiva y respetando la privacidad de la plantilla.

• Establezca sistemas de evaluación del rendimiento equilibrados, basados en criterios objetivos, transparentes y comprensibles, evitando exigencias desproporcionadas, comparaciones perjudiciales y situaciones de sobrecarga o presión excesiva sobre las personas trabajadoras.

• Adapte la organización del trabajo para prevenir el tecnoestrés, facilitando apoyo y promoviendo medidas de desconexión digital.

• Garantice que las personas trabajadoras mantengan un cierto grado de control sobre su trabajo, evitando una dependencia total de los sistemas automatizados.

• Planifique la implantación de la inteligencia artificial teniendo en cuenta los tiempos de adaptación y aprendizaje necesarios, implique a la plantilla en el proceso y comunique de forma clara y transparente los cambios organizativos y tecnológicos para reducir la incertidumbre y favorecer su aceptación.

• Fomente la interacción social y el trabajo en equipo para evitar situaciones de aislamiento.

• Establezca políticas claras de desconexión digital, respetando los tiempos de descanso.

• Prevea sistemas alternativos y planes de contingencia ante posibles fallos tecnológicos.


5. ¿Qué tecnologías basadas en inteligencia artificial puede utilizar para mejorar la gestión de la prevención de riesgos laborales?

La inteligencia artificial permite integrar diferentes tecnologías que facilitan una gestión preventiva más avanzada, basada en datos, anticipación de riesgos y toma de decisiones más precisa. Su aplicación contribuye a mejorar la seguridad, reducir la siniestralidad y optimizar las condiciones de trabajo.

• Internet de las cosas (IoT): Dispositivos y sensores conectados que recopilan información en tiempo real sobre el entorno de trabajo y el estado de los equipos o de las personas. Estos sistemas permiten monitorizar continuamente variables clave y generar alertas automáticas ante situaciones de riesgo.
Ejemplo: sensores que detectan niveles de gases peligrosos, temperaturas extremas o caídas, activando avisos inmediatos para prevenir accidentes.

• Big Data (datos masivos): Tecnologías que permiten almacenar y analizar grandes volúmenes de datos procedentes de múltiples fuentes, como registros de accidentes, condiciones ambientales o rendimiento de equipos. Su análisis facilita identificar patrones, tendencias y factores de riesgo que no son evidentes a simple vista.
Ejemplo: análisis de datos históricos para detectar qué puestos, horarios o tareas presentan mayor probabilidad de accidente y establecer medidas preventivas específicas.

• Gestión de personas con IA: Sistemas que utilizan algoritmos para organizar el trabajo teniendo en cuenta variables como la carga física, los tiempos de descanso o la exposición a riesgos. Permiten una gestión más eficiente y personalizada del trabajo.
Ejemplo: planificación de turnos que evite la fatiga, reduzca la exposición prolongada a riesgos y mejore el bienestar de las personas trabajadoras.

• Robots colaborativos (cobots): Robots diseñados para interactuar directamente con las personas trabajadoras en un mismo espacio, asumiendo tareas pesadas, repetitivas o peligrosas. Su objetivo es reducir la carga física y mejorar la ergonomía.
Ejemplo: utilización de cobots para levantar cargas o realizar movimientos repetitivos, disminuyendo el riesgo de lesiones musculoesqueléticas.

• Chatbots: Sistemas de inteligencia artificial que permiten interactuar mediante lenguaje natural, ofreciendo información o resolviendo dudas de forma inmediata. Pueden ser una herramienta útil para la comunicación preventiva.
Ejemplo: asistentes virtuales que responden preguntas sobre normas de seguridad, uso de EPIs o procedimientos de emergencia en cualquier momento con la información de la propia empresa.

• Realidad virtual (VR): Tecnología que crea entornos simulados inmersivos donde las personas trabajadoras pueden formarse y practicar sin riesgo real. Es especialmente útil para entrenar situaciones peligrosas o poco frecuentes.
Ejemplo: simulación de incendios, trabajos en altura o manejo de maquinaria para entrenar la respuesta ante emergencias sin exposición al peligro.

• Realidad aumentada (AR): Tecnología que superpone información digital sobre el entorno real, facilitando la ejecución de tareas de forma más segura y guiada. Permite acceder a instrucciones en tiempo real.
Ejemplo: gafas de realidad aumentada que muestran indicaciones de seguridad o pasos a seguir durante una tarea compleja o peligrosa.

• Visión artificial: Sistemas que analizan imágenes o vídeo en tiempo real para detectar situaciones de riesgo, comportamientos inseguros o incumplimientos de normas de seguridad.
Ejemplo: cámaras que identifican automáticamente si se están utilizando los equipos de protección individual o si se accede a zonas restringidas.

• Balizas (beacon): Dispositivos que emiten señales para localizar personas o activar avisos en determinadas zonas del centro de trabajo. Permiten mejorar la gestión de emergencias y el control de riesgos.
Ejemplo: alertas automáticas al acceder a zonas peligrosas o sistemas de localización de personas en caso de evacuación.


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