José Ignacio Fortea gana el Premio al Mejor Trabajo Científico en el Ámbito Hospitalario del COM Cantabria

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Recogió el galardón durante la celebración del Día de la Profesión Médica

El Dr. José Ignacio Fortea estudió Medicina en la Universidad de Cantabria (se licenció en 2005). Posteriormente,  realizó su residencia en Aparato Digestivo en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde  inició su carrera investigadora,  y obtuvo el doctorado en la Universidad Complutense. Además, completó  su formación con un Máster en Diseño y Estadística en Ciencias de la Salud en la UAB y otro Máster en Hepatología.

Desde 2014 trabaja en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en la Unidad de Hipertensión Portal y Hemodinámica Hepática, compaginando la actividad clínica con la investigación como co-investigador principal del Grupo de Investigación Clínica y Traslacional en Enfermedades Digestivas del IDIVAL. Desde noviembre de 2025  también  es  profesor asociado de la Universidad de Cantabria y el mes pasado ha recibido el Premio al Mejor Trabajo Científico en el Ámbito Hospitalario del COM Cantabria.

-Has recibido  el Premio al Mejor Trabajo Científico  del COM Cantabria en el Ámbito de la Atención Hospitalaria ¿qué ha supuesto para ti?

Me ha hecho mucha ilusión, especialmente siendo consciente del alto nivel investigador que hay en Cantabria.

-¿Crees que estas convocatorias de Premios contribuyen a animar a los médicos a investigar?

La carrera investigadora tiene pocos reconocimientos externos, y por eso que el Colegio de Médicos dedique un premio específico a la investigación hospitalaria es algo que se agradece especialmente y supone un incentivo para seguir adelante con ella.

-Cuéntanos de forma breve las conclusiones a las que has llegado en el trabajo.

El estudio compara dos tipos de betabloqueantes no cardioselectivos, el carvedilol y el propranolol, en pacientes con cirrosis hepática. Hasta ahora existía evidencia indirecta de que el carvedilol era preferible, especialmente en pacientes compensados (i.e.,aquellos sin complicaciones de la cirrosis), pero había poca información sobre su uso en pacientes descompensados. Nuestros resultados, obtenidos en 540 pacientes de cinco centros españoles y uno austriaco, muestran que el carvedilol reduce significativamente el riesgo de descompensación y mortalidad en ambos grupos de pacientes. Esto sugiere que debería ser el betabloqueante de elección no solo en fases tempranas de la enfermedad, sino también en fases más avanzadas, siempre que el paciente no presente signos de disfunción circulatoria grave o ascitis refractaria.

-¿Tienes en mente poner en marcha otros proyectos de investigación a corto o medio plazo?

Tengo varios proyectos en marcha en distintas líneas: el estudio CIR-ROTEM, sobre estratificación del riesgo hemorrágico en cirrosis, financiado por el IDIVAL y el ISCIII; varios estudios sobre diagnóstico no invasivo de hipertensión portal en la esteatosis hepática metabólica; un estudio de vacunación en cirrosis dentro de la Cooperación de Baveno, consorcio internacional de referencia en hipertensión portal; y un proyecto sobre diagnóstico de infección en cirrosis en colaboración con el Hospital Universitario de Jena, en Alemania.

-Eres un experto en enfermedades hepáticas.  Valdecilla y Cantabria son líderes en algunas especialidades ¿también en el abordaje de estas patologías?

No me atrevería a hablar de liderazgo, pero sí me siento orgulloso del trabajo que realizamos en nuestro centro: hemos participado en la elaboración del consenso nacional sobre hipertensión portal y, en marzo, en el Baveno VIII, el consenso internacional más importante en este campo, en el que participó un número muy reducido de centros españoles. Esto es posible gracias al trabajo conjunto con compañeros de mi Servicio y con las otras especialidades implicadas en el manejo de estos pacientes. También se ha de destacar el apoyo incondicional a la investigación tanto de mi anterior jefe de Servicio, el Dr. Javier Crespo, como del actual, el Dr. Antonio Cuadrado.

-Y si hablamos de avances ¿ha habido alguno que haya marcado los tratamientos actuales?

En la última década hemos avanzado mucho en el tratamiento etiológico de las enfermedades hepáticas, siendo el paradigma la aparición de los antivirales de acción directa, que han hecho factible el objetivo de la OMS de eliminar la hepatitis C para el año 2030.

En el síndrome de hipertensión portal, en cambio, no ha habido grandes avances en cuanto a nuevos tratamientos. Los progresos se han centrado fundamentalmente en el diagnóstico no invasivo y en determinar en qué fases de la enfermedad los tratamientos de los que ya disponíamos son eficaces y seguros, que es precisamente la línea en la que se enmarca nuestro trabajo.

-Para terminar, a lo largo de tu carrera profesional seguro que has tenido hitos que te han marcado ¿cuáles serían los más destacados?

Mirando atrás, hay varios momentos de mi carrera profesional que recuerdo con especial satisfacción. Acabar la residencia y defender el doctorado fueron dos hitos importantes en mi formación. Incorporarme a Valdecilla en 2014 supuso un punto de inflexión, porque era el hospital en el que me proyectaba a largo plazo y además tuve la suerte de hacerlo en el área que más me gustaba y junto con mi amiga Ángela
Puente. Posteriormente, conseguir mi primer proyecto financiado por el ISCIII fue un espaldarazo importante para seguir con mi carrera investigadora. Más recientemente, el nombramiento como co-Investigador Principal de nuestro grupo de investigación junto con Mayte Arias, la participación en el consenso de Baveno VIII y la obtención de la plaza de Profesor Asociado de la Universidad de Cantabria son hitos que valoro especialmente, porque reflejan el gran esfuerzo detrás de ello.

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