La obra ha terminado. ¿Y ahora qué haces con todo esto?

Compatibilità
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Figura: Maquinaria de construcción parada tras finalizar la obra esperando destino (imagen generada con IA).

La obra se ha entregado. El edificio, la infraestructura o la instalación industrial ya forman parte del paisaje. Pero, mientras el proyecto termina para el cliente, comienza otro reto para la empresa: decidir qué hacer con todos los activos que obra tras obra han hecho posible esas construcciones.

Excavadoras, grúas, plataformas elevadoras, grupos electrógenos, encofrados, casetas de obra, maquinaria auxiliar o miles de elementos de apoyo pasan a formar parte de un parque de activos que crece proyecto tras proyecto.

Algunos equipos volverán a utilizarse en la siguiente obra. Otros necesitarán una actualización tecnológica. Algunos dejarán de cumplir los requisitos de determinadas licitaciones y otros, simplemente, permanecerán meses (o incluso años) inmovilizados, ocupando espacio y perdiendo valor.

Es una realidad habitual y normal en las grandes constructoras y empresas de infraestructuras: conforme el parque de maquinaria envejece y las necesidades operativas evolucionan, también aumenta el volumen de activos que dejan de ser estratégicos para la organización.

Y es precisamente en ese momento cuando surge una pregunta que cada vez tiene mayor impacto económico:

¿Qué hacemos con todos estos activos?

Con demasiada frecuencia, la respuesta llega tarde. La maquinaria permanece almacenada a la espera de una futura utilización que nunca termina de llegar, los equipos más antiguos se venden sin una estrategia de mercado o, en el peor de los casos, acaban gestionándose únicamente por su valor como chatarra.

Lo que aparentemente parece la solución más sencilla suele ser también la más costosa.

Porque mientras un activo permanece inmovilizado, continúa depreciándose, consume espacio, genera costes de mantenimiento y seguros y reduce progresivamente sus posibilidades de recuperación de valor.

La realidad es que la gestión del parque de maquinaria ya no consiste únicamente en comprar y utilizar activos. También exige saber identificar el momento adecuado para darles una segunda vida, acceder a mercados donde todavía conservan valor y convertir una inmovilización improductiva en una oportunidad económica.

El coste invisible / la deuda financiera que se genera sobre el concepto “ya lo veremos”

Aparcar una excavadora o una grúa torre en la campa de la empresa no es gratis. Cada mes que una máquina permanece inactiva, acumula depreciación, costes de seguro, mantenimiento preventivo y espacio de almacenamiento. Según los responsables de flota puede suponer entre un 3% y un 5% de su valor por cada trimestre de inactividad. Si esto se multiplica por una flota completa, la perdida de valor es exponencial y continua.

Tres problemas reales que reconocerás

  • La maquinaria que envejece en la campa: Esa retroexcavadora que compraste hace siete años y que ya no entra en los pliegos de las nuevas licitaciones por antigüedad. Esa plataforma elevadora que funcionaba perfectamente pero que has sustituido por un modelo más reciente. Esos encofrados metálicos que se han quedado a medida de una obra concreta y no encajan en la siguiente. Están ahí perdiendo valor.
  • Los sobrantes que nadie quiere: Palés de azulejos sobrantes de una partida que se pidió con margen, bobinas de cable eléctrico a medio usar, sacos de mortero y cemento que no se han abierto, perfilería metálica cortada, tubería de PVC en tramos… Material en perfecto estado que acaba en el contenedor.
  • Los residuos mezclados que te cuestan dinero: La obligación legal de clasificar en origen es clara, pero en la práctica, la segregación sigue siendo deficiente. La consecuencia directa: tasas de gestión más altas, pérdida de valorización de metales y riesgo de sanciones administrativas.

La alternativa que convierte costes en ingresos

La buena noticia es que existe una alternativa que no requiere inversión adicional, sino un cambio de enfoque. Se llama gestión circular de activos de fin de obra, y funciona en tres fases estructuradas:

Fase 1: Inventario antes de desmovilizar. Un equipo especializado realiza un inventario completo de todos los activos antes de retirar la primera máquina: maquinaria pesada, generadores, compresores, andamios, encofrados, materiales sobrantes y residuos. Se evalúa el estado real y el valor de mercado de cada equipo.

Fase 2: Reempleo y comercialización directa. Los equipos y materiales que conservan funcionalidad se ponen a la venta en plataformas especializadas y mercados secundarios internacionales. Una excavadora con varios miles de horas que en España ya no licita puede tener una demanda enorme en Latinoamérica o Europa del Este, multiplicando su valor respecto a canales de venta local, más aun si se compara contra precio de chatarra.

Fase 3: Segregación y valorización. Lo que no se puede reemplear se clasifica en origen, cada fracción separada tiene valor en el mercado de materias primas secundarias, convirtiendo una tasa de vertido en un ingreso neto.

Lo que la ley ya te exige (y lo que te conviene)

La Ley 7/2022 y la Directiva europea 2008/98/CE no son sugerencias. La clasificación, trazabilidad y prioridad del reempleo son obligatorias. Pero más allá de la norma, es un tema de rentabilidad pura: las constructoras que planifican el fin de obra recuperan capital y ganan puntos en licitaciones que valoran positivamente los criterios ESG.

Figura: Comparativa de flujos financieros y ecológicos (Modelo Lineal vs Modelo Circular).

El final de una obra no debería ser un problema logístico resuelto con prisas. Es una oportunidad de recuperación de valor que financia la propia desmovilización y mejora los márgenes de beneficio del proyecto.

¿El fin de obra sigue siendo un coste o ya se ha convertido en una fuente de ingresos?

Fuentes y Referencias Oficiales

Dato Fuente Oficial
6,5% del PIB nacional Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible (Mitma)
32,9% de los residuos del país Instituto Nacional de Estadística (INE), 2022
50% de materias primas y 40% de CO2 Green Building Council España (GBCe)
3% de uso de áridos reciclados Asociación Española de Fabricantes de Áridos (FdA)
Obligación legal de clasificación en origen Ley 7/2022, de 8 de abril (BOE)
Jerarquía de gestión de residuos Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo

En SURUS, acompañamos a quienes nos rodean en la transición de modelos de negocio lineales a modelos más circulares y sostenibles. SURUS fue creada en el año 2010 para dar respuesta a una necesidad existente en el mercado nacional en cuanto a la venta especializada de activos en el mercado secundario maximizando el valor económico, social y medioambiental y así ofrecer los mejores resultados en nuestros proyectos que además certificamos mediante herramientas de medición y la emisión de informes.

Recapiti
Javier Ruiz