En Castilla-La Mancha no solo compartimos una tierra. Compartimos una forma muy nuestra de hablar. Un puñado de palabras, expresiones y dichos que quizá no aparezcan en todas las conversaciones, pero que siguen muy vivos en las barras de los bares, en las sobremesas de los domingos, en las fiestas del pueblo y en casa de nuestros abuelos.
Nosotros llevamos toda la vida escuchándolas. Al fin y al cabo, mucho antes de presentarnos como la de Toledo, ya lo éramos. Y si hay algo que siempre hemos tenido claro es que las raíces no solo están en el lugar donde nacemos, sino también en las palabras con las que crecemos.
Por eso, hace un tiempo decidimos hacer algo que nos apetecía desde hacía mucho: salir a escuchar. Recorrer nuestra tierra, hablar con su gente y recopilar algunas de esas palabras manchegas, expresiones manchegas y dichos populares que forman parte de la identidad de Castilla-La Mancha. Así nació nuestro diccionario manchego.
Maestros de lo que nos une… también cuando hablamos
En LA SAGRA llevamos tiempo diciendo que somos Maestros de lo que nos une. Y eso no habla solo de compartir una cerveza. Habla de compartir historias, costumbres, maneras de ser… y también una forma muy particular de hablar.
Las expresiones manchegas, el vocabulario manchego y esas frases que pasan de generación en generación forman parte de un patrimonio que no suele aparecer en los museos, pero que sigue muy vivo en las conversaciones del día a día. En Toledo, en Ciudad Real, en Cuenca, en Guadalajara o en Albacete. Da igual de qué rincón de Castilla-La Mancha seas: hay palabras que nos hacen reconocernos al instante y creemos que merece la pena seguir cuidándolas.
Palabras manchegas que dicen mucho más de lo que parecen
Hay palabras que sirven para definir cosas. Y luego están las que sirven para definir una forma de vivir.
Por ejemplo, seguro que conoces a algún galgo. No por lo rápido que corre, sino por lo rápido que desaparecen los dulces cuando está cerca. Porque aquí, un galgo es esa persona que tiene auténtica debilidad por lo dulce.
También conocerás a algún bacín. Ese que siempre sabe más de la vida de los demás que de la suya y acaba metido en todas las conversaciones, aunque nadie le haya invitado.
Y si alguna vez has salido a la calle diciendo «¡qué biruji hace!«, probablemente tampoco necesitabas mirar el termómetro para saber que tocaba sacar el abrigo.
Luego están esas expresiones que no necesitan traducción entre manchegos. Andar a mata caballo, estar hecho un zángano o irse de picos pardos son mucho más que frases hechas: son pequeñas fotografías de nuestra forma de hablar.
Ese es precisamente el encanto del vocabulario manchego. Que muchas veces dice mucho más de lo que parece. Habla de nuestros pueblos, del campo, de las costumbres, del humor con el que nos tomamos la vida y de esa manera tan nuestra de convertir cualquier conversación en un rato agradable.
Porque las palabras también cuentan quiénes somos y, siendo sinceros, tenemos una sospecha: si alguna vez has dicho alguna de estas expresiones, seguramente también hayas pedido una de Toledo.
Un día nos hicimos una pregunta: ¿y si todas esas palabras que hoy seguimos escuchando acabaran perdiéndose con el paso del tiempo?
Las palabras también desaparecen. No de golpe, sino poco a poco. Cuando dejan de decirse. Cuando una generación deja de enseñárselas a la siguiente. Cuando una expresión que antes estaba en boca de todos acaba olvidándose.
Así que hicimos lo que nos parecía más lógico: salimos a hablar con la gente, escuchamos conversaciones, preguntamos, recopilamos recuerdos y fuimos reuniendo todas esas palabras que forman parte del habla popular de Castilla-La Mancha.
No queríamos hacer un diccionario académico. Para eso ya existen otros. Lo que queríamos era hacer un homenaje a esa forma de hablar que se aprende sin darte cuenta. La que escuchas desde pequeño. La que cambia ligeramente de un pueblo a otro, pero sigue sonando a casa.
Así nació nuestro diccionario manchego, con más de un centenar de palabras manchegas, expresiones manchegas, frases típicas y dichos manchegos recopilados gracias a quienes mejor podían contarlos: las personas que los utilizan cada día.
Y aunque han pasado los años, sigue teniendo el mismo sentido que entonces. Porque conservar nuestra manera de hablar también es una forma de conservar nuestra identidad.
Y porque nosotros, que siempre hemos sido la de Toledo, creemos que las raíces hay que cuidarlas. También cuando se pronuncian.
Descubre el diccionario manchego de LA SAGRA
Puede que encuentres una palabra que no conocías, puede que recuerdes una que hacía años que no escuchabas o puede que acabes enviándosela a ese amigo al que llevas toda la vida llamando galgo sin saber que también era una palabra muy nuestra.
Sea como sea, te invitamos a descubrir nuestro diccionario manchego y a seguir disfrutando de ese vocabulario manchego que ha acompañado durante generaciones a Castilla-La Mancha.
Porque las palabras también cuentan historias. También conservan recuerdos. También unen a la gente.
Y si consiguen seguir pasando de boca en boca durante muchos años más, mejor que mejor. Al fin y al cabo, esa también es otra forma de estar en boca de todos.