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Isidra, el nuevo garbanzo madrileño que quiere conquistar las cocinas
La Comunidad de Madrid desarrolla una variedad más resistente al frío, adaptada al secano y con mejores prop...
La Comunidad de Madrid desarrolla una variedad más resistente al frío, adaptada al secano y con mejores propiedades nutricionales y culinarias.
La gastronomía madrileña podría incorporar próximamente un nuevo producto de proximidad. La Comunidad de Madrid, a través del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), ha desarrollado Isidra, una nueva variedad de garbanzo especialmente adaptada a las condiciones climáticas y agrícolas de la región.
El proyecto, realizado en la finca experimental El Encín, en Alcalá de Henares, busca facilitar que los agricultores madrileños puedan cultivar esta legumbre y ofrecer al mercado un alimento tradicional con características mejoradas.
Más resistente y adaptado al campo madrileño
Entre sus principales cualidades destaca su resistencia a las enfermedades provocadas por hongos y su mayor tolerancia al frío. Isidra presenta una excelente germinación a bajas temperaturas, lo que permite sembrarla durante el invierno, y se adapta especialmente bien a los terrenos áridos y de secano.
Estas características podrían contribuir a favorecer la producción local de garbanzo y ampliar la oferta de ingredientes de proximidad disponibles para restaurantes y establecimientos hosteleros de la región.
Buenas cualidades para la cocina
Los investigadores también han comprobado su alta calidad culinaria y sus buenas propiedades organolépticas. El nuevo garbanzo cuenta con un elevado contenido en proteínas, fibra e hidratos de carbono, además de una menor presencia de ácido fítico, lo que mejora su digestibilidad.
Isidra se suma a otras variedades desarrolladas anteriormente por el IMIDRA, como Amelia, Alcazaba, Elvira, Eulalia, Amparo, Inmaculada, Pilar, Lola y Carmen. Todas ellas llevan el nombre de investigadoras que participaron en su creación.
Un nuevo ingrediente madrileño con potencial para incorporarse a platos tradicionales como el cocido, los potajes y los guisos, pero también a propuestas más innovadoras como ensaladas, hummus o elaboraciones de cocina vegetal.