La autonomía, es un derecho inherente a toda la persona por el derecho de serlo, y por lo tanto también corresponde a los menores con discapacidad. Este derecho también implica la posibilidad de tomar decisiones de acuerdo con su preferencias, valores y necesidades.
Este derecho está respaldado por la legislación vigente; como la Ley Orgánica 1/1996, del 11 de enero de Protección Jurídica del menor, en la que se establecen limitaciones a la hora de obrar de manera restrictiva que impida su vida independiente y que dañe el interés superior del menor, mientras que el artículo 12 de la Convención de los Derechos del Niño, el cual reconoce que todos los niños tienen libertad de expresión y de opinión y sus decisiones autónomas hay que tenerlas en cuenta.
¿Por qué la autonomía es uno de los objetivos a trabajar con menores con discapacidad?
Primero de todo, es necesario conocer la definición de autonomía en los menores, en este caso la autonomía es la capacidad que desarrollan cada uno de los menores para poder tomar sus propias decisiones y realizar actividades de manera independiente, de acuerdo con su edad, madurez y sus decisiones.
A continuación, comento los aspectos que suele mejorar un alumno cuando desarrolla mayor autonomía:
- Está íntimamente ligado con la independencia, ya que esto implica que adquiera habilidades que le permitan desenvolverse, en las actividades de la vida diaria y realizar acciones por sí mismos.
- Se promueve a su vez la inclusión, ya que con ello se trata de favorecer su participación en la vida social como el resto de las personas.
- Contribuye a mejorar la autoestima con los menores con discapacidad, ya que son ellos mismos quiénes observan que pueden enfrentar distintas dificultades superarse a sí mismos y sentirse más seguros.
- A su vez se mejoran las habilidades sociales y comunicativas, tienen mayores oportunidades para interaccionar con su entorno, y que, por lo tanto, tienen un papel más activo en situaciones sociales que tienen lugar en su entorno próximo, favoreciendo así sus relaciones interpersonales y su inclusión.
- Surge además mayor motivación, y por lo tanto más interés por aprender conocimientos académicos nuevos que le pueden servir para el día de mañana.
Tipos de autonomía y cómo trabajarla
Según los aspectos que se trabajen, pueden ser de:
- Personal o de autocuidado: son las habilidades y capacidades que tiene una persona para velar y cubrir sus necesidades básicas y su bienestar. Así como tener iteres en ir adecuadamente vestido, cuidarse y seguir las indicaciones de salud de un médico cuando se requiera, limpieza de dientes o ducha y establecer rutinas de cuidado. Este tipo se puede trabajar con actividades como canciones y cuentos sobre limpieza adecuada o pasos para vestirse, ejercicios de clasificación de objetos de uso diario, juegos de elecciones y realizar pequeñas dramatizaciones al estilo de role-playing con situaciones como pedir ayuda o realizar pequeñas rutinas como las actividades que realiza desde que se despierta hasta que se va al colegio.
- Movilidad y participación: es la capacidad de moverse por distintos espacios y lugares sin barreras físicas, facilitar que se encuentren cómodos permitiendo un mejor control postural con una serie de apoyos o ayudas técnicas y que sean capaces de reconocer espacios en los que van a soler transitar. También implica favorecer su participación en juegos, dinámicas y actividades de ocio, permitiendo que puedan expresar sus preferencias, elegir, iniciar y mantener aquellas actividades que resulten significativas para ellos.
Además, es fundamental potenciar la interacción social a través de experiencias comunitarias y recreativas que favorezcan su relación con otros niños, la comunicación y el sentimiento de pertenencia.
Para ello, resulta importante crear y mantener un círculo de confianza formado por familiares, profesionales y personas de apoyo que les proporcione seguridad, acompañamiento y oportunidades para desarrollar sus habilidades, tomar decisiones y participar de manera más independiente en su entorno. Para ello, se pueden realizar circuitos motores o adaptados, con pequeños juegos de desplazamiento, actividades de coordinación y equilibrio, como seguir un circuito marcado sobre una línea o hacer recorridos cerrados. También se pueden llevar a cabo actividades de orientación espacial mediante ejercicios como de búsqueda del tesoro donde los menores trabajen la exploración del entorno y la ubicación.
- Cognitiva y socioemocional: el hecho de que los menores sean conscientes y participe en las decisiones y responsabilidades acordes a sus capacidades favorece el desarrollo de la autonomía y la autoestima. Además, esta participación contribuye al fortalecimiento de las habilidades cognitivas como la memoria, la capacidad de aprendizaje, la resolución de los problemas y la toma de decisiones.
Del mismo modo, favorece la comunicación, la comprensión del entorno, la orientación y la anticipación a situaciones cotidianas, y, por lo tanto, se sentirá más cómoda y desarrollará mayor independencia.
Para trabajar la autonomía a nivel cognitivo y socioemocional se pueden realizar actividades relacionadas con juegos de memoria de secuencias sobre el día a día, donde los menores tengan que utilizar juegos de pregunta-respuesta orientados a la resolución de situaciones habituales (‘’ ¿Qué necesito si llueve?’’ o ‘’ ¿qué debo llevar para ir al colegio?’’) favoreciendo la toma de decisiones y la búsqueda de soluciones. Además, los juegos de asociación mediante pictogramas permiten relacionar las imágenes con acciones o rutinas diarias, así como clasificarlas con categorías (higiene, alimentación, vestido, ocio, entre otras) para mejorar la comprensión del entorno y facilitar el desarrollo de habilidades necesarias para desenvolverse en la vida cotidiana.
El papel del adulto referente en la autonomía
El adulto referente, ya sea un docente, facilitador profesional o figura de apoyo, desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la autonomía de los menores con discapacidad. Su función no consiste únicamente en ayudar o acompañar, sino en crear oportunidades de aprendizaje, para favorecer la participación y proporcionar los apoyos adecuados, así como servir de guía.
Para ello, debe de ser una persona que confíe plenamente en sus capacidades del menor y que mantenga expectativas adecuadas y realistas sobre su proceso de desarrollo. También debe de ofrecer un apoyo y acompañamiento, mostrando paciencia y comprensión ante los errores que puedan surgir en su aprendizaje. Es importante que no se frustre ante las dificultades iniciales o ante determinadas actitudes que puedan aparecer cuando el menor no se encuentra suficientemente motivado, sino que busque estrategias que puedan favorecer su participación, reforzar su confianza y promover progresivamente su autonomía.
También debe de ser una persona que conozca las necesidades, las capacidades y las limitaciones del alumno, y que a partir, de esta comprensión, pueda plantear objetivos alcanzables y significativos para él. Para ello, es importante que adapte las actividades a sus intereses, motivaciones y ritmo de aprendizaje, favoreciendo así una mayor implicación y participación en su propio proceso de desarrollo.
Por lo tanto, un adulto referente en el desarrollo de la autonomía es aquel que acompaña desde la paciencia, la confianza y el respeto, ofreciendo los apoyos necesarios para que el alumno pueda avanzar, tomar decisiones y desarrollar progresivamente sus capacidades.
Prototipo de actividad para trabajar esta capacidad con el alumnado de Educación Especial
- Nombre de la actividad: ‘’Policía de la Autogestión’’.
- Objetivos de la actividad: mejorar la iniciativa personal, desarrollar hábitos de organización y planificación, mejorar la orientación temporal, aprender hábitos de cuidado personal, mejorar habilidades de lectoescritura y matemáticas básicas, mejorar la perseverancia en las dificultades, aumentar la confianza y la seguridad en la realización de las tareas y mejorar la capacidad de autoevaluación e independencia.
- De qué trata la actividad: el profesor o madre esconderá en la casa en diferentes lugares del aula varias imágenes o hábitos saludables de la autonomía (limpiarse los dientes, desayunar, merendar…) y hábitos no saludables o poco adecuados (como no cepillarse los dientes, ir con los cordones desatados, ir al colegio sin desayunar, entre otras malas acciones).
Una vez preparada el aula, se explicará a los alumnos o hijo/os que se convertirán en policías de la autogestión cuya misión será encontrar todas las tarjetas escondidas. Para ello, recorrerán el aula buscando tesoros y cada, vez que se encuentren una tarjeta, deberán leerla, representar la imagen o recibir el apoyo del adulto si fuera necesario.
- Después tendrá que decidir si el hábito representado es adecuado o no adecuado para el cuidado personal y la vida diaria, depositándolo en distintas cajas según corresponda:
- Caja de los buenos hábitos: lavarse las manos antes de comer, cepillarse los dientes, ducharse, alimentarse bien, peinarse, ponerse el despertador, taparse la boca cuando se estornuda, lavarse las manos, vestirse solo, abrocharse los botones, ponerse los cordones, ponerse el cinturón, utilizar correctamente los cubiertos, preparar la mochila antes de acostarse, pedir ayuda y revisar el trabajo cuando se necesita, ir a comprar solo y apagar la luz cuando se sale de una habitación.
- Caja de los hábitos que debemos mejorar: no lavarse las manos antes de comer, no cepillarse adecuadamente los dientes, llevar la ropa sucia, no preparar la mochila antes de ir al colegio, ir al colegio sin desayunar, no beber la cantidad adecuada de agua durante el día, no respetar los turnos, pedir ayuda en tareas que ya se hacer solo, dejar la habitación o la mesa desordenada, no terminar las tareas que empiezo, no seguir una rutina diaria, no utilizar correctamente los cubiertos, no estar bien sentado en clase, hablar cuando está explicando la profesora, tirar el material escolar al suelo, ponerme ropa de invierno en verano, ponerme ropa de verano en invierno y no ayudar a recoger.
Cuando todas las tarjetas hayan sido clasificadas, se realizará una puesta en común. El docente irá sacando una a una las tarjetas por ambas caras y el alumnado explicará por qué se han colocado en dicho lugar, favoreciendo así la reflexión de seguir hábitos saludables y corregir posibles errores de clasificación.