La incertidumbre taxonómica del lémur de collar blanco y negro

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La historia de los lémures en Madagascar se reescribe conforme avanza la ciencia. El lémur de collar blanco y negro fue una de las especies que podía encontrarse en los jardines zoológicos o ménageries europeos de los siglos XVIII y XIX. La hibridación es una de sus señas de identidad.

Lémur de collar blanco y negro (Varecia variegata), colección de Mamíferos del MNCN. Imagen: Jesús Muñoz.

Los lémures se consideran los primates más antiguos del planeta. Su historia comienza hace unos 62-65 millones de años. Se cree que sus ancestros son unos primates del continente africano, que cruzaron el canal de Mozambique flotando sobre esteras de vegetación. Después de millones de años evolución, se convirtieron en el grupo de primates más diverso de la Tierra. Los fósiles de lémures ya extintos indican que la diversidad fue mayor en el pasado, aunque la caza pudo haber provocado la extinción de algunas especies tras la llegada de los humanos a Madagascar hace aproximadamente 2000 años.

Las primeras referencias al lémur de collar blanco y negro (Varecia variegata) aparecen en la obra Histoire de la Grande Isle Madagascar del explorador francés Etienne de Flacourt publicada en 1658. Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon, hizo la primera descripción científica (1765), refiriéndose a él con el nombre vernáculo “vari”. En 1792 el naturalista escocés Kerr le describió y nombró como Lemur macaco variegatus. Dos décadas después, el naturalista francés Étienne Geoffroy Saint-Hilaire nombró una forma emparentada, Lemur ruber, que ahora se conoce como lémur de collar rojo.

Durante gran parte del siglo XIX las formas en blanco y negro y las rojas fueron consideradas especies diferentes, pero a finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX la mayoría de los científicos especializados en la historia evolutiva de los seres vivos las clasificaron como subespecies o variedades de una única especie. Muchos investigadores mencionaron la existencia de una zona híbrida, aunque no hay híbridos capturados en estado salvaje en colecciones de museos. Más bien, su trabajo sugiere que el paso del lémur de collar blanco y negro y del lémur de collar rojo, de especie a subespecie, se vio influenciado, en gran medida, por la existencia de híbridos producidos en cautividad.

Lemur varius. Alfred Grandidier, Histoire physique, naturelle, et politique de Madagascar (1890). Imagen: BHL.

Lo cierto es que la enorme variabilidad en el color y el patrón del pelaje, así como la capacidad de la forma blanca y negra para hibridar con la forma roja en cautividad, junto a las características inusuales del ciclo vital de ambos lémures de collar han impulsado continuas revisiones taxonómicas. Actualmente, las dos formas de color se clasifican generalmente como subespecies de la misma especie y se agrupan dentro del género Varecia.

La llegada de los primeros lémures a Europa coincidió con la expansión de los imperios europeos y el deseo de conocer las criaturas exóticas que habitaban en otros continentes. El primer avistamiento europeo de Madagascar tuvo lugar en 1500. Aunque los portugueses fueron los primeros en realizar incursiones en la isla, es posible que Portugal la abandonase a mediados del siglo XVI. Aun así, la familia real portuguesa, que era conocida por sus colecciones de animales exóticos, contaba con una red global de agentes para la adquisición de animales desconocidos y era proveedora de las casas de los Habsburgo en toda Europa. Por lo tanto, es casi seguro que durante el siglo XVI los lémures viajaron desde Madagascar a Portugal, aunque no se disponga de registros.

Por su parte, los franceses enviaron a principios del siglo XVII barcos a la isla de forma intermitente. En el siglo XVIII los zoológicos de reyes y aristócratas prosperaron y el número de lémures registrados fuera de Madagascar aumentó notablemente. Una de las primeras referencias de un lémur de collar blanco y negro en cautiverio se la debemos a Kerr, el naturalista que le dio nombre. Sabemos que la emperatriz Josefina Bonaparte mantenía una pareja de lémures de collar blanco y negro en el palacio de Malmaison, que fueron donados al Museo de Historia Natural de París en 1809. El zoólogo y taxónomo británico John Edward Gray, que trabajó durante 35 años como conservador de zoología del Museo Británico en la segunda mitad del siglo XIX, revela que todos los especímenes que había observado habían vivido en zoológicos y que todas las pieles del museo que había estudiado provenían de individuos que habían estado confinados, algunos incluso habían nacido en cautividad, y probablemente eran descendientes híbridos de dos especies.

Los documentos disponibles indican que la hibridación en cautividad de lémures se produjo antes de 1870, por lo que es muy probable que las revisiones taxonómicas del género Varecia a finales del siglo XIX estuvieran afectadas por dichas prácticas. Más recientemente se han cruzado subespecies de lémures, e incluso especies y géneros distintos, con el objetivo de aclarar su taxonomía. Aunque el programa de cría en cautividad del lémur de collar, establecido a finales de la década de 1960, desaconseja el cruzamiento entre las dos variantes de color, aún se producen híbridos y los cruces han sido frecuentes en los zoológicos europeos. Investigaciones recientes muestran que esta especie tiene uno de los niveles más altos de diversidad genética para primates.

El lémur de collar blanco y negro se distribuye a lo largo del corredor de selva tropical oriental de Madagascar. Debido a la deforestación generalizada y a la fragmentación del hábitat en la isla, sus poblaciones están aisladas con un potencial aparentemente limitado para la reproducción. Una peculiaridad de esta especie es su estrategia reproductiva que consiste en largos periodos sin reproducirse, seguidos de intensos periodos de apareamientos y partos. A diferencia de muchos primates, las hembras pueden parir hasta 6 crías a la vez, aunque lo más común son dos o tres.

Viven en grandes grupos sociales y suelen permanecer en las partes más altas del dosel forestal a una altura entre 15 y 25 m sobre el nivel del suelo. Su pelaje es muy denso, lo que les permite mantenerse calientes y secos en las condiciones lluviosas de Madagascar. Entre el 74 y el 90% de su dieta se compone de fruta. Además de dispersar semillas también realiza un importante papel en la polinización de ciertas plantas: al buscar néctar en el centro de la flor, el polen se adhiere al collar de pelo blanco que tienen alrededor de la cara y es transportado así a otras flores.

Lémur de collar blanco y negro (Varecia variegata) de Jacques de Sève (1757), Colección van Berkhey. Imagen: Archivo MNCN, sig. ACN100A/003/00306/2

Son muy vulnerables a la perturbación del hábitat, por lo que se encuentran entre los mamíferos más amenazados del mundo. El lémur de collar blanco y negro está catalogado en peligro crítico de extinción y figura en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). La principal amenaza para su supervivencia es la pérdida de hábitat debido a la agricultura, la tala y la minería. Además, actualmente sus poblaciones están siendo cazadas a niveles insostenibles y es común tenerlo como mascota, aunque sea ilegal.

En el Museo puede verse un ejemplar de lémur de collar blanco y negro que aparece en el Catálogo metódico de las Colecciones de Mamíferos publicado por el zoólogo Ángel Cabrera en 1912. Según Cabrera corresponde a la variedad representada por el naturalista Alfred Grandidier en la lámina 125 del Atlas II de su Histoire Physique et Politique de Madagascar (1890) y probablemente sea uno de los mamíferos más antiguos del museo. Su figura aparece erróneamente en el Quadro del Perú pintado en 1799. En el Archivo del MNCN también se conserva la lámina del lémur de collar blanco y negro del ilustrador francés Jacques de Sève (1757).

Madagascar es uno de los puntos calientes de biodiversidad más importantes del mundo. Esta isla ha permanecido aislada del continente africano y asiático durante mas de 80 millones de años, lo que ha contribuido a que más del 90% de su flora y fauna sea endémica. También es uno de los países más pobres del planeta: la seguridad alimentaria de su población se ha desplomado hasta situarse casi en el último lugar del mundo. El bienestar de los humanos y los lémures está vinculado: si se extinguen, con ellos desaparecerán muchas especies vegetales.

Referencias bibliográficas:

Mittermeier, R. A., Ganzhorn, J. U., Konstant, W. R. et al. 2008. Lemur Diversity in Madagascar. International Journal of Primatologie, 29: 1607-1656.

Rogers, E. S., Canington, S. L. 2023. Lemurs before Lemur: depictions of captive lemurs prior to Linnaeus. Notes Rec R Soc Lond, 77 (1): 19-48. https://doi.org/10.1098/rsnr.2021.0039

Vasey, N., Tattersall, I. 2002. Do Ruffed Lemurs Form a Hybrid Zone? Distribution and Discovery of Varecia, with Systematic and Conservation ImplicationsAmerican Museum Novitates, 3376.

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Martínez López Carmen