Asesorar Molestias Bucodentales en Farmacia | Laboratorios KIN

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El asesoramiento farmacéutico frente a molestias bucodentales debe centrarse en orientar al cliente sin hacer diagnósticos, explicando las cosas de forma cercana y adaptada a cada persona. El objetivo no es otro que entender qué le pasa a la persona y detectar si hay señales de alarma.

Desde la farmacia se pueden recomendar medidas para aliviar síntomas leves, así como mejorar la higiene oral con educación sanitaria para prevenir posibles problemas.

Qué puede y qué no puede hacer el farmacéutico

Cuando una persona va a la farmacia con molestias en la boca, el equipo puede actuar como primer punto de orientación, aunque es importante tener claro que muchos problemas orales necesitan atención odontológica. El farmacéutico puede valorar los signos y síntomas y aconsejar qué hacer, pero no diagnosticar.

Entre sus funciones está hacer varias preguntas para entender cuál es el origen de la molestia en cuestión, detectar señales de alarma, recomendar productos para aliviar síntomas leves, aconsejar sobre higiene y prevención, y derivar a un especialista cuando sea necesario. 

Dicho esto, la calidad de la atención farmacéutica mejora la fidelidad y la comprensión del problema, por lo que hablar con claridad y cercanía es la mejor estrategia.

1. Escuchar de forma activa 

Lo primero es dejar que el cliente explique qué le ocurre, sin interrumpir, para saber qué tipo de dolor tiene, dónde nota la molestia, desde cuándo y si el dolor es leve o intenso. Si no lo comenta, debe averiguarse si existen factores desencadenantes que empeoren la situación, por ejemplo: comer, tomar bebidas frías o incluso cepillarse los dientes.

2. Usar lenguaje no técnico

Utilizar palabras fáciles de entender, sin términos demasiado técnicos, hará más cómoda la interacción. Es más útil hablar de “inflamación de encías” que de “gingivitis leve”. De no hacerlo así, puede que el cliente no acabe de entender qué le sucede o que incluso prefiera no seguir con la conversación. El mensaje debe ser claro para que siga las recomendaciones.

3. Adaptar la comunicación

Más allá de dejar los tecnicismos a un lado, no todas las personas que acuden a la farmacia necesitan el mismo tipo de información ni el mismo nivel de detalle. Hay que tener en cuenta si la persona está nerviosa o tiene mucho dolor, si es una persona mayor, o si entienden poco sobre salud. Personalizar el mensaje, incluso con imágenes, ayuda a que se sientan más seguros.

Preguntas iniciales básicas
  • ¿Desde cuándo tiene la molestia?
  • ¿El dolor es continuo o aparece solo a ratos?
  • ¿Dónde le duele exactamente?
  • ¿Le impide comer o dormir?
Preguntas sobre el dolor
  • ¿Es leve, moderado o intenso?
  • ¿Es un dolor punzante, pulsátil o constante?
  • ¿El dolor se extiende, al oído o la mandíbula?
  • ¿Mejora o empeora con analgésicos?
Preguntas relacionadas con signos de alerta
  • ¿Tiene fiebre?
  • ¿Nota la cara o el cuello hinchados?
  • ¿Le cuesta tragar o abrir la boca?
  • ¿Tiene heridas en la boca que no se curan?
  • ¿Sangra sin parar o de forma frecuente?

Una respuesta afirmativa a alguna de las preguntas relacionadas con signos de alerta puede indicar una infección u otro problema grave, por lo que hay que derivarlo lo antes posible a su odontólogo. 

Como orientación general, sin hacer un diagnóstico, esta sería una guía para reconocer los tipos de problemas bucodentales con los que un farmacéutico se encuentra. 

1. Dolor dental agudo

Suele estar relacionado con caries avanzadas o inflamación del nervio del diente, por lo que se le puede proporcionar ayuda para aliviar el dolor y derivar al dentista de inmediato para que haga una valoración. Es importante evitar que el cliente se automedique durante muchos días sin hacerse un control. 

2. Inflamación gingival

La inflamación de las encías es frecuente cuando hay una higiene bucal insuficiente. Lo mejor es abordar la causa del problema incentivando el cepillado diario con la técnica adecuada y el uso de enjuagues o antisépticos bucales para reducir la carga bacteriana. Cabe vigilar si hay sangrado o empeora con el tiempo. 

3. Aftas y lesiones mucosas

Son lesiones dolorosas, aunque en la mayoría de los casos suelen desaparecer con el tiempo. Se pueden aliviar los síntomas con geles o productos tópicos que calman y protegen la zona. Habría que hacer un seguimiento básico por si la situación no mejorara en unos días, las lesiones aumentan de tamaño o aparecen más.

4. Xerostomía

La boca seca puede darse tanto por la toma de ciertos medicamentos como por enfermedades. Se debería aconsejar beber más agua con frecuencia y usar productos específicos que hidratan la cavidad oral. De ser un efecto secundario farmacológico, conviene detectar qué medicamento podría estar causándolo. 

5. Halitosis

El mal aliento suele estar relacionado con la mala higiene o con problemas en las encías. Resulta muy adecuado aconsejar limpiar bien la lengua a diario, usar enjuagues como complemento de la higiene oral y mejorar los hábitos alimenticios. En muchos casos, aplicando los consejos anteriores con constancia basta para reducir o eliminar la halitosis.

https://www.dentalhealth.org/advice-for-primary-care-doctors-seeing-patients-with-dental-or-mouth-problems

https://www.nature.com/articles/s41405-020-0043-7

Recapiti
Manuel Muñoz Piñol