Migraña: una enfermedad incapacitante todavía rodeada de infradiagnóstico e incomprensión - Educa-med

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La migraña afecta a millones de personas en España y puede condicionar el trabajo, las relaciones y la vida cotidiana incluso entre una crisis y la siguiente. Sin embargo, continúa normalizándose como un simple dolor de cabeza. Reconocer su impacto, diagnosticarla correctamente y prevenir su cronificación sigue siendo un desafío sanitario.

Mucho más que un dolor de cabeza

La migraña es una enfermedad neurológica caracterizada por crisis recurrentes. El dolor suele ser moderado o intenso, puede ser pulsátil y empeorar con la actividad habitual. Con frecuencia se acompaña de náuseas y de una especial sensibilidad a la luz y al ruido. Algunas personas presentan también aura, con síntomas neurológicos transitorios, generalmente visuales o sensitivos.

Una crisis no siempre comienza ni termina con el dolor. Horas o incluso días antes pueden aparecer cansancio, cambios de humor, dificultad para concentrarse o mayor sensibilidad a determinados estímulos. Después, cuando el dolor ha desaparecido, algunas personas continúan sintiendo agotamiento y lentitud mental.

Según la Organización Mundial de la Salud, las crisis suelen durar entre 4 y 72 horas cuando no reciben tratamiento o este no resulta eficaz. Su intensidad puede impedir trabajar, estudiar, conducir, cuidar de otras personas o realizar actividades cotidianas.

Reducir la migraña a una cefalea intensa significa ignorar buena parte de la enfermedad. También significa infravalorar el esfuerzo de quien intenta continuar con su vida mientras soporta el dolor, las náuseas, la alteración sensorial y el temor a que llegue una nueva crisis.

5 M+

Personas en España

Estimación de población afectada difundida por la Sociedad Española de Neurología

13,1 %

Prevalencia anual

Estimada en población adulta española en un estudio nacional publicado en 2025

20,4 %

Discapacidad grave

Proporción comunicada por las personas con migraña participantes en ese estudio

35,8 %

Productividad afectada

Pérdida media de productividad laboral estimada entre sus participantes

Una enfermedad frecuente con una carga poco visible

La Sociedad Española de Neurología estima que la migraña afecta a más de cinco millones de personas en España. Una investigación nacional publicada en 2025, basada en una encuesta realizada en 2022 a 7.002 adultos, calculó una prevalencia anual del 13,1 %.

La distribución no es uniforme. En ese estudio, la prevalencia estimada alcanzó el 17,7 % entre las mujeres y el 8,2 % entre los hombres. Esta diferencia obliga a considerar la relación de la migraña con las distintas etapas hormonales y reproductivas, pero también su repercusión social y laboral en edades de gran actividad personal y profesional.

La discapacidad que produce puede permanecer oculta. Hay personas que no faltan al trabajo, pero reducen su rendimiento, evitan reuniones, aplazan decisiones o intentan completar la jornada con dolor. El estudio nacional estimó una pérdida media de productividad laboral del 35,8 % entre las personas con migraña incluidas en la investigación.

El impacto tampoco se limita al empleo. Una crisis puede alterar la vida familiar, impedir el descanso, cancelar actividades sociales y dificultar el cuidado de hijos, mayores o personas dependientes. A ello se suma la incertidumbre: no saber cuándo aparecerá el siguiente episodio también condiciona la planificación de la vida cotidiana.

La migraña es, por tanto, una enfermedad episódica en su manifestación, pero potencialmente continua en sus consecuencias.

Durante la crisis

El dolor puede acompañarse de náuseas, vómitos, fotofobia, fonofobia y empeoramiento con el movimiento. Algunas personas necesitan interrumpir completamente su actividad y permanecer en un lugar oscuro y silencioso. La intensidad y la duración varían entre pacientes e incluso entre episodios de una misma persona.

Entre las crisis

La enfermedad puede seguir presente mediante cansancio, dificultad para concentrarse, ansiedad anticipatoria y cambios en la organización personal. El temor a una nueva crisis lleva a veces a evitar viajes, compromisos, ejercicio o actividades que la persona considera posibles desencadenantes.

Cuando el dolor se normaliza

Muchas personas tardan en consultar porque han convivido con cefaleas desde jóvenes, existen antecedentes familiares o interpretan los episodios como una respuesta inevitable al estrés, la menstruación o la falta de sueño. Otras recurren repetidamente a medicamentos sin haber recibido un diagnóstico preciso.

La normalización tiene consecuencias. Sin una valoración adecuada, resulta difícil diferenciar la migraña de otras cefaleas, identificar el riesgo de cronificación, reconocer un uso excesivo de medicación o establecer una estrategia adaptada a la frecuencia y al impacto de las crisis.

El infradiagnóstico sigue siendo relevante. El estudio español OVERCOME, realizado entre 2020 y 2021 con más de 10.000 participantes que cumplían criterios modificados de migraña o declaraban haber sido diagnosticados, encontró que solo el 56,2 % tenía un diagnóstico confirmado por un profesional sanitario.

Diagnosticar no consiste únicamente en poner nombre al dolor. Permite explicar qué está sucediendo, establecer expectativas realistas, acordar un tratamiento para las crisis, valorar la necesidad de prevención y ofrecer criterios claros de seguimiento.

La consulta de Atención Primaria como punto decisivo

La mayoría de las cefaleas pueden comenzar a estudiarse y tratarse desde Atención Primaria. La historia clínica continúa siendo la herramienta fundamental: características del dolor, frecuencia, duración, síntomas asociados, antecedentes, tratamientos utilizados e impacto sobre la actividad.

Un calendario de cefaleas puede aportar información que la memoria no siempre conserva con precisión. Registrar durante varias semanas los días de dolor, su intensidad, los síntomas, la menstruación y los medicamentos utilizados ayuda a identificar patrones y evaluar la respuesta al tratamiento.

La consulta también permite detectar elementos que requieren una valoración diferente. No todo dolor de cabeza recurrente es migraña y no toda cefalea nueva debe interpretarse como una manifestación de una enfermedad previa.

Según la guía de cefaleas de NICE, actualizada en 2025, deben valorarse especialmente situaciones como:

  • Dolor de aparición súbita que alcanza su máxima intensidad en pocos minutos.
  • Cefalea acompañada de fiebre y empeoramiento.
  • Déficit neurológico, alteración de la conciencia o cambios cognitivos de nueva aparición.
  • Dolor posterior a un traumatismo reciente.
  • Cefalea desencadenada por ejercicio, tos o maniobras de esfuerzo.
  • Cambio sustancial en las características de una cefalea conocida.
  • Cefalea nueva en personas con inmunosupresión o determinados antecedentes oncológicos.

Estas circunstancias no significan necesariamente que exista una causa grave, pero sí justifican una evaluación específica y la consideración de nuevas pruebas o derivación.

Nombrar correctamente la enfermedad

Diferenciar la migraña de otras cefaleas permite explicar el problema y elegir una estrategia adecuada.

Medir frecuencia e impacto

Los días de dolor no bastan; también importa cuánto limita cada crisis y cómo afecta a la vida entre episodios.

Revisar el uso de medicación

El consumo frecuente de tratamientos para las crisis puede contribuir al desarrollo de cefalea por uso excesivo.

Prevenir la cronificación

Un seguimiento adecuado ayuda a detectar el aumento de frecuencia y valorar medidas preventivas a tiempo.

El riesgo de tratar cada crisis sin revisar el conjunto

Cuando la migraña se aborda únicamente episodio a episodio, puede pasar inadvertido que las crisis son cada vez más frecuentes, que el tratamiento ha perdido eficacia o que el consumo de medicación está aumentando.

La cefalea por uso excesivo de medicamentos es una complicación especialmente importante. Puede aparecer cuando determinados tratamientos agudos se utilizan de manera frecuente y sostenida. El resultado es un círculo difícil de reconocer: se toma medicación porque duele la cabeza, pero el patrón de consumo puede contribuir a mantener o agravar la cefalea.

Por eso conviene revisar periódicamente:

  • Número de días de cefalea al mes.
  • Número de días con características de migraña.
  • Medicación empleada y frecuencia de utilización.
  • Eficacia y tolerabilidad del tratamiento.
  • Limitación laboral, familiar y social.
  • Calidad del sueño y hábitos cotidianos.
  • Presencia de ansiedad, depresión u otras comorbilidades.
  • Necesidad de tratamiento preventivo o valoración especializada.

La migraña crónica se caracteriza por cefalea durante 15 o más días al mes, con características de migraña en una parte de esos días y durante un periodo mantenido. Llegar a esa situación no es inevitable. Detectar pronto el aumento de frecuencia permite revisar factores modificables y ajustar el abordaje.

Tratar a la persona, no solamente el número de crisis

La experiencia de la migraña es distinta en cada paciente. Dos personas con la misma frecuencia pueden presentar grados de discapacidad muy diferentes. Una puede responder bien al tratamiento y recuperar rápidamente su actividad; otra puede necesitar permanecer aislada durante horas y continuar afectada al día siguiente.

El plan debe construirse considerando las preferencias, la edad, las comorbilidades, los riesgos, la etapa reproductiva, la respuesta a tratamientos anteriores y el impacto real de la enfermedad.

También es importante evitar que la responsabilidad recaiga por completo sobre el paciente. Mantener horarios regulares de sueño y comidas, realizar ejercicio, hidratarse y reconocer posibles desencadenantes puede ayudar, pero la migraña no aparece porque una persona no se cuide suficientemente. Es una enfermedad neurológica que requiere comprensión, diagnóstico y tratamiento.

La educación sanitaria debe servir para aumentar el control sobre la enfermedad, no para culpabilizar.

Un problema clínico, social y laboral

La Organización Mundial de la Salud sitúa la migraña entre las enfermedades neurológicas que generan una mayor carga de discapacidad. Pese a ello, continúa siendo una enfermedad infravalorada porque sus síntomas no siempre son visibles y porque muchas personas intentan mantener su actividad durante las crisis.

Mejorar su abordaje requiere actuar en varios niveles. Los pacientes necesitan reconocer que el dolor recurrente merece una consulta. Los profesionales necesitan herramientas para realizar un diagnóstico positivo, descartar señales de alarma, identificar el riesgo de cronificación y seleccionar el seguimiento más adecuado. Los entornos laborales y familiares necesitan comprender que una crisis no equivale a una molestia menor.

Atención Primaria ocupa una posición esencial porque puede reconocer patrones, acompañar al paciente en el tiempo, vigilar la evolución y coordinar la atención con neurología cuando resulte necesario.

El objetivo no es prometer la desaparición completa de todas las crisis. Es reducir su frecuencia e intensidad, recuperar capacidad funcional y evitar que la migraña determine silenciosamente la vida de quien la padece.

Del reconocimiento de la enfermedad a una respuesta compartida

La migraña necesita mejores diagnósticos, tratamientos individualizados y un seguimiento capaz de prevenir su cronificación. Pero también necesita dejar de ser invisible.

Romper ese silencio significa reconocer el impacto de la enfermedad, escuchar a las personas que la padecen y comprender las dificultades que encuentran para acceder a un diagnóstico y una atención adecuados. Significa también reunir a profesionales, pacientes, instituciones y otros agentes sanitarios para identificar qué está fallando y qué puede cambiarse.

Desde esta perspectiva surgen dos iniciativas complementarias. La próxima Sesión Clínica del Aula SEMERGEN-FIDYS sobre migraña y otras cefaleas permitirá profundizar en su abordaje desde la práctica. Por su parte, el Reto FIDYS Migraña, rompiendo el silencio plantea una conversación más amplia sobre el diagnóstico tardío y sobre cómo construir una Atención Primaria capaz de cambiar la vida de millones de pacientes.

La sesión clínica ofrece conocimiento aplicable para mejorar la atención. El Reto FIDYS abre un espacio de diálogo con referentes del ámbito sanitario para escuchar distintas perspectivas, debatir necesidades y transformar las conclusiones en propuestas.

El objetivo no es únicamente hablar más sobre migraña. Es convertir el conocimiento y el diálogo en respuestas que ayuden a reconocerla antes, tratarla mejor y reducir su impacto.

Fuentes consultadas

  • Migraña y otras cefaleas, Organización Mundial de la Salud, actualización de octubre de 2025.
  • Día Internacional de Acción contra la Migraña 2025, Sociedad Española de Neurología.
  • Prevalence, disability, and economic impact of migraine in Spain, estudio nacional publicado en 2025.
  • Burden and Unmet Needs in Migraine Patients: OVERCOME Spain, estudio observacional realizado en España.
  • Headaches in over 12s: diagnosis and management, guía NICE actualizada en junio de 2025.
  • Clasificación Internacional de las Cefaleas ICHD-3, International Headache Society.

Migraña, rompiendo el silencio

Un Reto FIDYS para avanzar desde el diagnóstico tardío hacia una Atención Primaria capaz de mejorar la vida de millones de pacientes.

Próxima sesión clínica

La actualización y el diálogo son dos pasos necesarios para reconocer antes la migraña, mejorar su abordaje y reducir el impacto que produce en la vida de los pacientes.

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