Facturación por horas abogados: por qué el sello del socio resiste a la inteligencia artificial, según Marc Gericó en Cinco Días

Compatibilità
Salva(0)
Condividi

La facturación por horas abogados atraviesa hoy un examen profundo, la inteligencia artificial no la está eliminando, pero sí está debilitando su lógica en el trabajo más estandarizable de los despachos. Marc Gericó, socio director global de Gericó Associates, analizó este debate en un reportaje publicado por Cinco Días, donde distinguió entre lo que un cliente está dispuesto a pagar por el criterio de un socio y lo que está dispuesto a financiar en horas de producción.

¿Va a desaparecer la facturación por horas en los despachos de abogados?

No, al menos no de forma generalizada ni inmediata. Un informe de Deloitte Legal, elaborado a partir de una encuesta a 121 responsables jurídicos y citado en el reportaje de Cinco Días, prevé que el trabajo facturado por horas caerá del 72% al 44% en los próximos dos o tres años. El 85% de los encuestados considera que la inteligencia artificial alterará la fijación de precios, y el 78% señala el ahorro de costes como el principal beneficio de esta tecnología, por delante de la calidad.

Marc Gericó comparte ese diagnóstico gradual. Prevé que la facturación por horas convivirá con otras fórmulas y perderá peso allí donde la tecnología reduzca el trabajo necesario, sin llegar a desaparecer por completo.

El argumento del sello: por qué el criterio del socio no se factura igual que las horas del equipo

Marc explica que las empresas contratan despachos por tres razones: músculo para absorber volumen de trabajo, conocimiento especializado y sello, entendido como la validación que aporta una firma o un socio de confianza ante una decisión relevante. La inteligencia artificial puede reducir el trabajo operativo y facilitar el acceso al conocimiento, pero el sello conserva un valor distinto, ya que determina quién revisa la conclusión, quién la respalda y quién responde profesionalmente por ella.

Esa distinción permite que sobreviva la hora del socio, incluso a una tarifa superior, mientras se reducen las horas facturables del resto del equipo. El ejemplo que utiliza Marc es directo: un cliente que antes pagaba quince horas de trabajo puede pasar a pagar el doble por una sola hora del criterio del socio. Para el socio, la tarifa sube. Para el despacho, la factura total puede caer.

Qué argumentos sostienen honorarios más altos pese a la eficiencia de la IA

Según Marc Gericó, la primera distinción relevante es si el despacho factura por horas o por valor aportado. Si presupuesta por valor, reducir el tiempo de ejecución no obliga a reducir el precio acordado. Si factura por horas, puede defender una tarifa superior apoyada en el criterio del socio, aunque eso no garantice mantener el importe total de la factura.

Más allá del sello, Marc identifica argumentos concretos que sostienen honorarios elevados:

  • Comprometer la disponibilidad de un socio durante una negociación crítica.
  • Ofrecer certeza presupuestaria para un alcance de trabajo bien definido.
  • Resolver con rapidez una cuestión cuyo retraso tiene un coste cuantificable para el cliente.

Su ejemplo sobre este último punto es ilustrativo: en una operación donde cada día de demora supone 50.000 euros de coste, adelantar el cierre dos días, con la revisión necesaria, representa un beneficio económico identificable, con independencia de las horas efectivamente empleadas.

Otras voces citadas en el reportaje de Cinco Días coinciden con este matiz. Elisabet Rojano-Vendrell, representante española de la Asociación de Abogados Corporativos (ACC), señala que un litigio o arbitraje de elevada cuantía puede mantener o incluso incrementar su valor aunque la IA agilice determinadas tareas. Eugenia Navarro, socia fundadora de LOIS, plantea una idea complementaria: el cliente no paga por horas, sino por una solución, seguridad jurídica y reducción de riesgo.

Honorarios alternativos: la vía que ya usaban los despachos antes de la llegada de la IA

Marc recuerda que la facturación por proyecto existe desde hace años y que, según su experiencia, es habitual trabajar mediante proyecto cerrado o mediante igualas. Estas fórmulas forman parte de los llamados AFA, Alternative Fee Arrangements o métodos alternativos de facturación (también conocidos como acuerdos de honorarios alternativos), que también incluyen precios por fases y honorarios vinculados al éxito. Estas modalidades conviven desde hace tiempo con la facturación por horas en los mercados internacionales, dependiendo del cliente y del asunto, por lo que hablar de que la IA elimina las horas puede llevar a equívoco.

La transición, sin embargo, avanza a un ritmo desigual entre despachos. Ignacio Gómez Garzón, senior partner & managing director en Simon-Kucher, advierte en el reportaje de Cinco Días que actualmente solo el 20% de los ingresos de los despachos procede de fórmulas alternativas a la hora, y que apenas el 10% de los socios directores cuenta con una estrategia clara para cambiar ese modelo.

¿Debe informarse al cliente si el despacho ha usado inteligencia artificial?

Sí, pero sin convertir cada uso puntual en una notificación individual. Marc Gericó recomienda explicar desde el inicio, preferiblemente en la hoja de encargo, qué tareas podrán apoyarse en estas herramientas, cómo se protegerá la información y qué nivel de supervisión humana habrá. Esa transparencia permite al cliente establecer límites antes de comenzar el trabajo, aunque una cláusula general no debe funcionar como una autorización ilimitada: la información debe ampliarse si cambian los usos acordados o si aparecen riesgos para la confidencialidad.

En cuanto a la factura, Marc no recomienda establecer como norma un desglose de cada tarea automatizada, salvo que así se haya pactado o resulte exigible. Sí insiste en que debe respetarse el modelo de honorarios acordado: si se factura por horas, solo se cobran las horas efectivamente dedicadas, incluida la revisión, sin añadir el tiempo que la IA ha permitido ahorrar; si existe un precio cerrado, automatizar parte del proceso no implica por sí solo un descuento.

¿Subirán o bajarán los precios de los servicios jurídicos con la inteligencia artificial?

Depende del tipo de trabajo. Marc prevé que los precios tenderán a bajar en los asuntos más estandarizables, a medida que la IA reduzca costes y aumente la competencia entre despachos. En los asuntos donde el criterio del socio, su capacidad negociadora y el respaldo de la firma marquen una diferencia real para el cliente, los honorarios podrán mantenerse o incluso subir. El matiz central de su análisis es que una tarifa más alta del socio puede convivir con una factura total menor, si el asunto requiere menos horas de preparación por parte del equipo.

Este diagnóstico coincide con el de otras fuentes citadas en el reportaje. Grandes bancos internacionales, entre ellos Goldman Sachs, Morgan Stanley y Citi, ya exigen a sus asesores jurídicos externos que expliquen qué ahorros obtienen gracias a la inteligencia artificial y cómo se reflejan en sus facturas, según recogió Financial Times y reprodujo Cinco Días. Es una señal de que la presión sobre el precio de los servicios jurídicos estandarizables no proviene solo de la tecnología, sino también de clientes cada vez más atentos al reparto del ahorro que esta genera.

La inteligencia artificial y los honorarios legales, en cifras

  • Según el informe Future of Professionals 2025 de Thomson Reuters, los profesionales jurídicos esperan liberar cerca de 240 horas anuales gracias a la IA, frente a las 200 horas estimadas en 2024, con un valor medio aproximado de 19.000 dólares por profesional y año.
  • El 2025 State of the Corporate Law Department Report, elaborado por ACC y Thomson Reuters, indica que el 77% del gasto en despachos externos todavía se factura por horas, aunque el 61% de los responsables jurídicos considera prioritario avanzar hacia precios basados en el valor u otras fórmulas alternativas.
  • Una encuesta de ACC y Everlaw a 657 profesionales de 30 países señala que casi el 60% de los abogados de empresa todavía no ha percibido un ahorro significativo gracias al uso de IA por parte de sus asesores externos, y el 58% cree que los despachos aún no han adaptado sus precios a las eficiencias obtenidas.
  • Según el estudio The AI-Conomics of Legal Services, de Simon-Kucher y el Bucerius Center on the Legal Profession, los despachos destinan cerca del 70% de su inversión en IA a mejorar procesos, reducir costes y acelerar trabajo, frente a solo un 30% dirigido a crear nuevos productos, servicios o modelos de negocio.
Recapiti
IreneC