En los trabajos con amianto, evitar que las fibras salgan de la zona de intervención es una parte esencial de las medidas preventivas. La protección no termina cuando el trabajador deja de manipular el material: también es necesario impedir que las fibras que puedan haberse depositado sobre la ropa, los equipos de protección o las herramientas sean trasladadas a otras zonas.

Para controlar este riesgo se utilizan las unidades de descontaminación de amianto, instalaciones diseñadas para que los trabajadores puedan realizar un proceso controlado de limpieza antes de abandonar el área de trabajo.

¿Qué es una unidad de descontaminación de amianto?

Una unidad de descontaminación para amianto es un conjunto de instalaciones de higiene personal que permite establecer una separación entre una zona potencialmente contaminada y otra considerada limpia.

Su diseño obliga a seguir un recorrido determinado tanto al acceder como al salir del área de trabajo. Esto resulta especialmente importante al finalizar la intervención, ya que el trabajador no debe pasar directamente desde una zona donde puede existir contaminación por fibras de amianto hasta el exterior.

La unidad permite realizar esta transición de forma controlada y reducir el riesgo de transportar fibras adheridas a la ropa de protección, al calzado, al equipo respiratorio o a otros elementos empleados durante el trabajo.

El Real Decreto 396/2006 establece medidas de higiene específicas para las actividades con riesgo de exposición al amianto, entre ellas disponer de instalaciones sanitarias apropiadas y mantener separada la ropa de trabajo de la ropa de calle.

¿Cómo se estructura una unidad de descontaminación?

La Guía Técnica del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) establece que estas unidades cuentan, como mínimo, con tres compartimentos, aunque pueden disponer de configuraciones más amplias.

La estructura básica se divide en:

  • Zona limpia

Es el espacio libre de contaminación situado en el extremo opuesto al área de trabajo.

En esta zona el trabajador puede guardar su ropa de calle y disponer de los elementos de protección limpios necesarios antes de comenzar la intervención.

Debe mantenerse separada de las áreas potencialmente contaminadas para evitar que fibras de amianto alcancen prendas, objetos personales o superficies que deben permanecer limpias.

  • Zona de ducha

Se encuentra entre la zona limpia y la zona sucia.

Su función es permitir la descontaminación del trabajador y de determinados elementos utilizados durante el trabajo antes de acceder nuevamente a la zona limpia.

El agua utilizada durante este proceso también debe gestionarse adecuadamente para evitar que las fibras retiradas durante la descontaminación sean liberadas sin control.

  • Zona sucia

Es el espacio situado más cerca de la zona donde se realizan los trabajos con amianto.

Cuando el trabajador termina la actividad, este es el primer compartimento al que accede.

Aquí comienza el proceso de retirada o descontaminación de los elementos que hayan podido entrar en contacto con fibras de amianto. Dependiendo del procedimiento, pueden existir recipientes para equipos desechables, sistemas de aspiración adecuados o espacios destinados a depositar elementos contaminados.

¿En qué orden se utilizan la zona limpia, la ducha y la zona sucia?

Conviene distinguir entre la distribución física de la unidad y el recorrido que realiza el trabajador.

Cuando el profesional comienza la actividad, el recorrido básico es:

Entrada: zona limpia → ducha → zona sucia → zona de trabajo

Al finalizar la intervención se realiza el recorrido contrario:

Salida: zona de trabajo → zona sucia → ducha → zona limpia

Este sistema impide que el trabajador pase directamente desde el área potencialmente contaminada hasta una zona limpia sin realizar previamente el procedimiento de descontaminación correspondiente.

¿Cómo se descontamina un trabajador?

El proceso no consiste únicamente en quitarse el mono de protección y ducharse.

Debe existir un procedimiento previamente establecido que determine cómo abandonar la zona de trabajo, qué equipos deben retirarse en cada momento, cuáles son desechables y cuáles pueden ser reutilizados después de una correcta descontaminación.

Cuando termina el trabajo, el trabajador entra primero en la zona sucia. Allí comienza el procedimiento previsto para los equipos y prendas potencialmente contaminados.

Después pasa por la zona de ducha y, finalmente, accede al área limpia.

La secuencia concreta depende del tipo de intervención, del material con amianto presente y de los equipos empleados.

Es especialmente importante retirar correctamente los equipos de protección, ya que una manipulación inadecuada puede volver a poner fibras en suspensión durante la propia salida del área de trabajo.

¿Qué ocurre con los EPI después de trabajar con amianto?

Los equipos de protección individual utilizados en trabajos con amianto requieren una gestión específica.

Algunos elementos son de un solo uso y deben retirarse y gestionarse siguiendo el procedimiento establecido. Otros pueden ser reutilizados siempre que puedan descontaminarse correctamente y se compruebe su estado antes de volver a utilizarlos.

El Real Decreto 396/2006 establece medidas relativas al almacenamiento, limpieza y mantenimiento de estos equipos. Además, la ropa de trabajo contaminada no debe ser llevada al domicilio del trabajador para su lavado.

Puedes ampliar esta información en nuestro contenido sobre EPI para trabajos con amianto.

¿Cómo evita la dispersión de fibras?

La principal función de una cabina o unidad de descontaminación de amianto es mantener una separación efectiva entre las áreas potencialmente contaminadas y las zonas limpias.

Su configuración obliga a realizar una transición controlada entre ambas.

Además del diseño compartimentado, es necesario tener en cuenta aspectos como la limpieza de los módulos, la correcta gestión de los elementos contaminados, el tratamiento del agua y, cuando corresponda, las condiciones de circulación del aire.

Estas medidas forman parte del conjunto de procedimientos necesarios para garantizar la seguridad y salud en trabajos con amianto.

¿Todas las unidades son iguales?

No. Aunque la representación más sencilla contempla tres zonas —limpia, ducha y sucia—, la Guía Técnica del INSST contempla configuraciones más amplias.

Estas pueden incorporar hasta cinco compartimentos para separar mejor determinadas fases de la descontaminación.

La configuración elegida debe responder al tipo de intervención, a las características del material, al riesgo previsto y al procedimiento de trabajo.

Por ello, no todas las actuaciones con amianto requieren exactamente la misma unidad en tamaño, distribución o características.

¿Es obligatoria una unidad de descontaminación en todos los trabajos con amianto?

La respuesta depende del tipo de intervención y de las condiciones en las que se desarrolla.

En los trabajos sujetos a un plan de trabajo con amianto, el Real Decreto 396/2006 establece que dicho plan debe especificar los equipos utilizados para proteger a los trabajadores, incluyendo las características y el número de las unidades de descontaminación previstas.

Sin embargo, el propio Real Decreto contempla determinados supuestos de exposiciones esporádicas y de baja intensidad en los que ciertas obligaciones pueden no resultar de aplicación si se cumplen las condiciones establecidas y la evaluación demuestra que no se superará el valor límite de exposición.

Por ello, no es correcto afirmar que cualquier intervención con amianto exige siempre una unidad idéntica o una misma configuración.

Las medidas deben adecuarse al trabajo concreto, al material presente y al nivel de exposición previsto.

La unidad de descontaminación y el plan de trabajo

La unidad de descontaminación no debe considerarse un elemento independiente que se incorpora una vez iniciada la retirada.

Forma parte de la planificación preventiva.

El artículo 11 del Real Decreto 396/2006 establece que, antes de comenzar los trabajos sujetos a esta obligación, debe elaborarse un plan de trabajo con las medidas necesarias para proteger a los trabajadores.

Este documento debe especificar, entre otros aspectos, las características y el número de unidades de descontaminación, los equipos de protección individual, las medidas destinadas a evitar la dispersión de fibras y el procedimiento previsto para gestionar los residuos.

Puedes consultar más información en nuestro artículo sobre plan de trabajo con amianto.

La descontaminación forma así parte del procedimiento de trabajo y de las medidas destinadas a impedir que las fibras generadas durante una intervención salgan de la zona controlada.

Los residuos y elementos desechables contaminados también deben gestionarse de forma adecuada. Puedes ampliar esta información en qué hacer con los residuos de amianto.