Carlos Petisco figura como uno de los capitanes en activo con más antigüedad del Club
¿Cómo empezó en el mundo de los barcos?
Mis inicios se remontan a la Armada en 1984, para después empezar a trabajar en yates en 1991 al obtener el patrón de altura. Ya en el año 2002 me hice cargo de la Escuela del Mar, donde me encargo junto a mi equipo de la formación para la obtención de títulos náuticos desde la licencia de navegación hasta el patrón profesional de embarcaciones de recreo.
¿Cuánto tiempo lleva como capitán del Adey IV?
Pues ya son 29 años aunque, en realidad, son 33 como capitán en Club de Mar-Mallorca. Empecé a trabajar en 1992 en una embarcación de 20 metros que, por aquel entonces, era una eslora grande. Creo que soy capitán el más antiguo de barco de bandera española.
¿Qué destacaría del Adey IV?
Es un gran barco, sin lugar a dudas. Es un Ferreti 68 que se adquirió en 2001. La calidad de sus motores y sus acabados han permitido que se haya mantenido en tan buen estado a lo largo de dos décadas aunque también es cierto que lo hemos cuidado mucho, tanto Armadores como tripulación
¿Cuál ha sido su peor momento en el barco?
La verdad es que hemos atravesado unas cuantas tormentas. La peor fue cruzando el canal de Menorca. El Adey IV ha demostrado que es un yate muy fiable con mala mar. En general, es un gran barco navegando. Los propietarios se embarcan principalmente en verano. Hemos hecho travesía por Francia, Italia, Portugal y, por supuesto, España.
¿Siempre ha trabajado para los mismos propietarios?
Sí, en realidad, con los años eres un apéndice de la familia. Aparte de capitán del barco, eres una persona de absoluta confianza. Lo que ves y oyes se queda en el barco. Recuerdo en las épocas de bonanza cómo los capitanes saltaban de un barco a otro porque se los rifaban. Yo siempre he mantenido que si eres un buen profesional de un barco privado y te mantienes fiel, puedes desarrollar una larga trayectoria profesional en la misma embarcación alcanzando una buena simbiosis.
¿Qué ha cambiado desde que empezó?
Antes no era difícil empezar como capitán de un barco de bandera española. Ahora todo se ha complicado mucho porque quedan muy pocos yates españoles al no haberse producido un relevo generacional en los armadores, y dada la huida de muchos armadores españoles a otras banderas.
¿Qué le parecen lo que serán las nuevas instalaciones de Club de Mar-Mallorca ahora en fase de construcción?
Creo que es una apuesta interesante y de futuro, muy necesaria que se llevara a cabo. Para mí, el Club de Mar-Mallorca es mi casa. Todo el Equipo del Club ha tenido siempre un trato exquisito hacia mi persona y hacia las embarcaciones que he gestionado.