A las puertas del verano, el sector de mantenimiento de piscinas en la Comunidad de Madrid se enfrenta a un reto crítico: la alarmante escasez de socorristas. Según Sergio Aragonés, vocal de EMPÍA (la Asociación de Empresarios de Mantenimiento Profesional de Instalaciones Acuáticas), el déficit supera los 20.000 profesionales, una cifra que podría duplicarse si se tiene en cuenta la elevada rotación del personal.
La situación, abordada en un foro organizado por AECIM (Asociación de Empresas del Metal de Madrid), ha reunido a representantes clave del sector, como Raúl Viyuela, presidente de EMPÍA, y Manuela Martínez, presidenta del Colegio de Administradores de Fincas de Madrid, quienes han alertado sobre el impacto de esta problemática en la seguridad y calidad del servicio que se presta a miles de comunidades de vecinos.
“Estamos ante un perfil joven y estacional, con muchas dificultades para garantizar continuidad”, explica Aragonés. A ello se suman los obstáculos burocráticos. La normativa actual exige que la formación se realice dentro de la propia Comunidad, lo que impide incorporar socorristas formados en el extranjero. Además, los retrasos en la tramitación de permisos de trabajo agravan el problema: “Muchos trabajadores que solicitaron cita en febrero, no la reciben hasta finales de junio o incluso julio”, denuncia.
Menos control y más responsabilidad para las comunidades
A la escasez de personal se añade una reciente modificación normativa que, lejos de facilitar el control, ha reducido las exigencias en aspectos clave. “La nueva normativa es menos restrictiva, cuando en realidad debería haber sido más clara en cuestiones técnicas como el control automático del agua”, apunta Viyuela.
Manuela Martínez advierte, además, sobre la carga legal que recae sobre las comunidades de propietarios. “Existe una responsabilidad subsidiaria directa recogida en el Código Civil. Un accidente en la piscina puede tener consecuencias muy graves si no se cuenta con las coberturas adecuadas”, señala. Por ello, recomienda contratar seguros de responsabilidad civil.
El precio como enemigo de la calidad
Todos los expertos coinciden en que el precio continúa siendo el principal criterio para la contratación del servicio, una práctica que puede comprometer la seguridad. “El 86% del coste corresponde a sueldos. Si un presupuesto es sensiblemente más barato, hay que preguntarse qué se está dejando fuera”, advierte Aragonés.
El invierno, el gran olvidado
Otro de los puntos críticos es el escaso mantenimiento durante el invierno. “Una piscina es como un coche: no puedes dejarla parada nueve meses”, compara Aragonés. Sin embargo, solo el 50% de las comunidades contratan servicios de invernaje, lo que provoca deterioros que complican la reapertura en verano.
Un sector con futuro, pero que necesita profesionalización
A pesar de las dificultades, Viyuela es optimista: “El sector goza de buena salud económica. Casi todos los edificios construidos tras el boom inmobiliario cuentan con piscina”. No obstante, insiste en la necesidad de profesionalizarlo aún más para asegurar el cumplimiento de la normativa y ofrecer servicios seguros y de calidad.