Dr. Ricardo González de Vicente: cirujano plásitco y fundador de Clínica Dual - Hello Valencia

Compatibilità
Salva(0)
Condividi

Doctor González, Clínica Dual es hoy una de las clínicas de cirugía plástica y medicina estética con más trayectoria de Valencia.

Si mira atrás, ¿qué le viene primero a la cabeza: los cambios del sector o su propia evolución como médico y empresario?

Siempre pienso que ambas cosas van de la mano. La cirugía plástica ha evolucionado muchísimo en estas décadas, pero yo también lo he hecho como médico y como persona. Al principio estás muy centrado en la técnica, en aprender, en hacerlo todo perfecto. Con los años entiendes que la cirugía va mucho más allá del quirófano: tiene que ver con escuchar, con saber decir que no, con acompañar. Y también con construir un proyecto sólido, como Clínica Dual, que no dependa de modas sino de valores.

A lo largo de su carrera han pasado cerca de 40.000 pacientes por sus manos. ¿Qué le ha enseñado esa experiencia acumulada sobre las verdaderas motivaciones de las personas cuando deciden mejorar su imagen?

Que casi nunca es sólo una cuestión estética. Detrás de cada paciente hay una historia, un momento vital, una inseguridad o un deseo de reconciliarse con su propia imagen. Muchos vienen buscando un cambio físico y se van habiendo ganado tranquilidad, seguridad o incluso una nueva etapa personal. Esa parte humana es la que más me ha marcado y la que nunca se puede perder de vista.

Clínica Dual fue una de las primeras grandes clínicas de cirugía plástica y medicina estética en Valencia. ¿Qué decisiones cree que han sido clave para consolidar ese éxito y mantener la confianza de los pacientes durante tantos años?

Desde el inicio tuve claro que la excelencia médica no era negociable. Rodearme de un gran equipo, trabajar siempre en entornos hospitalarios de prestigio y no asumir riesgos innecesarios ha sido fundamental.

También la coherencia: hacer las cosas bien incluso cuando nadie mira. La confianza se construye poco a poco, paciente a paciente, y se puede perder muy rápido si no eres fiel a tus principios.

En un sector tan vinculado a la imagen, ¿cómo se construye una reputación sólida y duradera basada en la profesionalidad y no en la moda del momento?

Con constancia y honestidad. No prometiendo resultados imposibles ni dejándote arrastrar por tendencias que no encajan con tu forma de entender la medicina. La reputación no se construye en redes sociales, se construye en el quirófano, en la consulta y en el seguimiento posterior. Y, sobre todo, en la satisfacción real de los pacientes a largo plazo. Incluso 10-15 y más de 20 años después de su intervención en su segunda cirugía, y máxime cuando te traen a sus hijas, con veintipocos, para que las operes tú. Ese es el máximo honor para un cirujano.

La relación entre salud y estética ha evolucionado mucho. Desde su experiencia, ¿en qué momento la cirugía plástica dejó de ser solo una cuestión estética para convertirse también en una herramienta de bienestar físico y emocional?

Creo que ese cambio se produjo cuando empezamos a entender que verse bien no es superficial. Sentirse cómodo con tu imagen influye directamente en la autoestima, en las relaciones personales y en la forma de enfrentarse a la vida. Siempre que se haga con criterio médico y expectativas realistas, la cirugía plástica puede ser una herramienta muy poderosa de bienestar.

Hoy los pacientes hablan cada vez más de naturalidad, equilibrio y resultados armónicos. ¿Diría que estamos ante un cambio definitivo en la forma de entender la belleza?

Sin duda. La belleza exagerada ya no interesa. Los pacientes quieren reconocerse en el espejo, no convertirse en otra persona. Buscan versiones mejoradas de sí mismos, pero sin perder su identidad. Ese cambio ha sido muy positivo y encaja perfectamente con mi manera de trabajar desde hace años.

En los últimos años han ganado protagonismo los tratamientos menos invasivos. ¿Cómo conviven actualmente la cirugía plástica tradicional y la medicina estética avanzada dentro de una clínica como Dual?

Conviven de forma complementaria. No todo requiere cirugía, pero tampoco todo se puede resolver con tratamientos mínimamente invasivos. La clave está en hacer un diagnóstico honesto y proponer la mejor solución para cada caso. En Clínica Dual apostamos por un enfoque integral, donde cirugía y medicina estética se apoyan mutuamente.

Las redes sociales han transformado la percepción de la belleza y también las expectativas de los pacientes. ¿Cómo gestiona usted esa presión para que las decisiones médicas sigan siendo responsables y realistas?

Con mucha pedagogía. Las redes muestran realidades muy filtradas y eso puede generar expectativas irreales. Mi obligación como médico es explicar, poner límites cuando es necesario y proteger al paciente, incluso de sí mismo. A veces, la mejor intervención es no intervenir.

La cirugía estética no es solo cosa de juventud. ¿Cómo aborda el envejecimiento desde una perspectiva médica, elegante y natural, sin caer en excesos?

El envejecimiento es un proceso natural que no hay que negar, sino acompañar. Mi objetivo nunca es borrar los años, sino que el pacien- te tenga un aspecto descansado, saludable y acorde a su edad. La elegancia está en la sutileza y en el respeto por la expresión y la personalidad de cada rostro o cuerpo.

Hablemos de un tema delicado pero necesario: el intrusismo profesional. ¿Qué riesgos reales asumen los pacientes cuando priorizan el precio frente a la formación y la experiencia médica?

Asumen riesgos muy serios. La cirugía plástica y la medicina estética no son tratamientos inocuos. Cuando se ponen en manos no cualificadas, las consecuencias pueden ser graves e incluso irreversibles. El precio nunca debería ser el criterio principal; la seguridad y la formación del profesional son fundamentales.

En su opinión, ¿qué señales de alerta debería identificar un paciente antes de someterse a un tratamiento estético para evitar malas praxis o resultados irreversibles?

Desconfiar de las promesas milagro, de los precios excesivamente bajos y de quienes no explican claramente los riesgos. Un buen profesional informa, no presiona. Dedica tiempo a la consulta y no tiene prisa por operar.

Después de más de dos décadas al frente de Clínica Dual, ¿qué le sigue motivando cada día al entrar en quirófano o al atender a un paciente?

La responsabilidad y la confianza que depositan en mí. Cada paciente es único y merece la máxima atención. Saber que mi trabajo puede mejorar la vida de alguien sigue siendo una motivación enorme.

Mirando al futuro, ¿cómo imagina la cirugía plástica y la medicina estética dentro de 10 o 15 años y qué papel quiere que siga desempeñando Clínica Dual en Valencia?

Imagino una medicina aún más personalizada, más segura y más centrada en el bienestar global del paciente. Me gustaría que Clínica Dual siga siendo un referente en Valencia, no solo por sus resultados, sino por su ética, su trayectoria y su forma honesta de entender la medicina estética.

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe los mejores planes de Valencia y mantente actualizado con las noticias más interesantes.

Hello Valencia te recomienda

Quizás te puede interesar...

Recapiti
Redacción